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El lado más íntimo de Trueno: recordó su infancia, su padre y otros detalles de sus orígenes

El rapero argentino conversó con la revista Vea, de El Espectador, en medio del lanzamiento de ‘Turr4zo’, su más reciente álbum. Esto dijo.

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Por Daniel Guerrero Aldana
31 de mayo de 2026
Mateo Palacios, rapero argentino conocido como Trueno.
Fotografía por: Javier Cebollada

Desde que irrumpió en la escena musical latinoamericana, Trueno ha construido una carrera marcada por la autenticidad. Su historia suele contarse a partir de los éxitos, las competencias de freestyle, los millones de reproducciones o los escenarios que ha conquistado dentro y fuera de Argentina. Sin embargo, detrás del artista hay una historia profundamente ligada a sus raíces, a su familia y a los valores que aprendió desde niño.

Ese vínculo con sus orígenes atraviesa precisamente ‘Turr4zo’, su más reciente trabajo discográfico. El álbum toma una palabra que durante años fue utilizada de manera despectiva para referirse a ciertos sectores populares y la convierte en una bandera de identidad, orgullo y pertenencia.

En conversación con Vea, Trueno abrió una ventana hacia su mundo personal y reflexionó sobre la infancia, la influencia de su padre, la vida en el barrio y los desafíos de mantenerse fiel a sí mismo en medio del éxito.

“Vivís, dormís y comés hip-hop”: una cultura que Trueno heredó desde la cuna

A diferencia de muchos artistas que descubrieron el hip-hop durante la adolescencia, el cantante (cuyo nombre real es Mateo Palacios) nació rodeado de esa cultura.

Su padre, el rapero y activista Pedro Palacio, conocido como Pedro Peligro, es una figura importante dentro de la escena argentina y, desde muy pequeño, Trueno tuvo contacto directo con los espacios donde se desarrollaba ese movimiento. Sin embargo, asegura que la conexión con el rap no nació como una obligación familiar, sino como un juego que poco a poco se convirtió en una forma de vida.

“Me pasó que, como todo, algo lindo que tiene el hip-hop es que nace también de la diversión. Es un juego, un hobby. Uno se anima, hace freestyle con sus amigos, con su familia, practica para divertirse y después se encuentra con un movimiento y una cultura que va más allá de un género como el rap. Eso conlleva valores, una manera de vestirse, de hablar, de emprender. También vas encontrando pares que comparten esos mismos valores”, explicó.

Para Trueno, crecer viendo de cerca la unión que existía entre los artistas y los integrantes de la cultura hip-hop terminó moldeando su personalidad incluso antes de que pudiera dimensionarlo.

“A mí me tocó conocer raperos a través de mi padre, ir a eventos, ver cómo era esta gente, cómo era la unión y la fuerza que tenían. Siento que eso te va formando la personalidad, directa o indirectamente, y cuando te das cuenta ya te comportás, vivís, dormís y comés hip-hop las 24 horas. Es una manera de ser y de vivir más que un género, y a mí me tocó desde el nacimiento”, agregó.

La presencia de Pedro Peligro también representó un desafío. Durante años, parte del público redujo su historia a la de “el hijo de”. Sin embargo, lejos de verlo como una carga, el artista considera que aquella influencia fue una mezcla de presión y privilegio.

“Tener una influencia paterna en lo que sea es una presión y un privilegio al mismo tiempo. Yo siempre lo tomé del lado positivo: tener un maestro, alguien a quien preguntarle, aprender y nutrirme. Después, cuando fui creciendo y empecé a ir solo a los eventos, también me tocó competir por mi cuenta. Más allá de quién fuera mi padre, el que se subía al escenario era yo solo”.

Esa necesidad de construir un camino propio lo llevó a explorar nuevos sonidos y espacios dentro de la música, siempre conservando las enseñanzas recibidas en casa.

El barrio como identidad

Si hay un concepto que aparece constantemente en las canciones de Trueno es el barrio. No solo como un lugar físico, sino como una identidad que lo acompaña incluso después de alcanzar reconocimiento internacional.

Para el argentino, quien creció en el barrio La Boca, de Buenos Aires, existe una diferencia importante entre romantizar ciertas realidades y sentirse orgulloso del lugar del que se viene.

“Cuando hablamos de barrio en Latinoamérica y en el mundo, no es solo lealtad, humildad y ganas de salir adelante. También hay envidia, maldad y resentimiento. La gente que nace subordinada por la sociedad carga muchas cosas en la cabeza. Siempre estuve muy seguro de quién soy y siento que no le debo nada a nadie”, dijo a Vea.

El cantante de 24 años considera que una de las ideas equivocadas más frecuentes es pensar que quien logra progresar abandona automáticamente sus raíces.

“Cuando uno sabe de dónde viene y conoce su historia, entiende que hacerse conocido no es dejar de ser barrio, ni mudarse del barrio es dejar de ser barrio. Es evolucionar. Siempre tuve muy claro el mensaje de que los pibes del barrio tienen que poder salir del barrio, sacar a sus familias de ahí y representarlo de otra manera”.

Incluso sostiene que ayudar a transformar las condiciones de esos lugares representa una muestra más profunda de pertenencia que permanecer allí sin generar cambios.

“Si después de salir podés ayudar a que tu barrio esté mejor, eso es más barrio que quedarse toda la vida en la misma esquina. Por eso, cada año que pasa me siento más orgulloso de ser de La Boca, aunque ya no viva en la misma casa”, aseveró Trueno.

Esa reflexión conecta directamente con el concepto de ‘Turr4zo’, proyecto que incluye colaboraciones con Milo J (’Pumas’), Rubén Blades (’Uruguay’) y Andrés Calamaro (’1000 horas’). El artista explicó que decidió resignificar una palabra históricamente utilizada para señalar o discriminar a quienes provenían de sectores populares.

“Para algunos, ser turro es ser delincuente, ser malo, ser drogadicto, estar en la calle, no tener futuro o ser problemático. Pero para la gente del barrio, el que es turro es el que saca a su mamá del barrio, el que es inteligente, despierto, vivo, el que emprende, evoluciona y se atreve”, comentó.

Para Trueno, el significado de las palabras depende de quién las utilice y desde dónde se interpreten: “Siempre pongo el mismo ejemplo: es como cuando alguien de afuera dice ‘sudaca’ con intención de hacernos sentir mal. Para nosotros ser sudamericanos es de las cosas más lindas del mundo. La connotación se la da cada uno”.

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La fama, las decepciones y el desafío de seguir siendo el mismo

Aunque hoy llena arenas y encabeza festivales, Trueno reconoce que el crecimiento dentro de la industria musical también le permitió conocer aspectos menos agradables del negocio. Lo que más lo sorprendió fue descubrir la distancia que puede existir entre la pasión artística y los intereses comerciales.

“Lo frívolo. Uno empieza haciendo todo por pasión y sigue siendo así, pero cuando vivís de esto y se convierte en un negocio, te encontrás con muchas cosas. Con gente que no es artista, que no comparte tu visión sobre el arte, con decepciones, estafas, tropiezos y engaños”, reveló.

Aun así, asegura que esas experiencias le permitieron madurar y aprender a proteger su trabajo sin perder el entusiasmo que lo llevó a dedicarse a la música. Esa misma filosofía se refleja en su relación con el éxito. A pesar de la exposición internacional, insiste en que su identidad permanece intacta.

“No, la verdad que no me preocupa. Mantengo el mismo grupo de amigos y muchos de ellos siguen viviendo en mi barrio. Yo nunca busqué cambiar de estatus ni transformarme en otra cosa. Me tocó una posición que agradezco de corazón porque hoy puedo vivir de esto, y siendo consciente de que no es algo que le pasa a todo el mundo, nunca voy a querer cambiar”, dijo a Vea, de El Espectador.

El rapero también advierte que mira hacia atrás sin arrepentimientos. Lejos de renegar de sus errores o de etapas anteriores, considera que cada experiencia fue necesaria para convertirse en la persona que es hoy.

“Con cariño, todo. Las batallas de freestyle, las cosas buenas y las malas. Pasaron muchos años y muchas experiencias, y todo forma parte de quién soy. Estoy contento también con los errores, con las batallas perdidas, con los temas que no me gustaron y con la gente que pasó por mi vida y ya no me representa. Si volviera a nacer, haría exactamente lo mismo”, concluyó Trueno.

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Daniel Guerrero Aldana

Por Daniel Guerrero Aldana

Periodista y comunicador social egresado de la Universidad Central con máster en Innovación Social. Escribe sobre entretenimiento, con enfoque crítico y sensibilidad por las historias que conectan con la gente.nguerrero@elespectador.com
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