Ernesto Benjumea nunca soñó con la fama, tampoco la buscó. El dramaturgo, actor y director de 59 años recuerda que en realidad, cuando tuvo noción de la popularidad, le molestó bastante. Él no era famoso, lo era su padre, Carlos ‘El Gordo’ Benjumea, quien en la década de los 80, cuando Ernesto era adolescente, era toda una celebridad en el país.
“A mí este cuento de la fama de mi papá me estorbaba muchísimo. Era por cosas muy concretas. No podíamos ir a la playa. Mi papá estaba por allá, en otros lados, yo no lo veía”.
De niño Ernesto Benjumea no quería ser actor
Tal vez por eso no recuerda haber anhelado con ser artista de niño, contrario a su hermana Marcela, quien sí evidenció desde muy pequeña que ese sería su camino. Ernesto tenía otros planes. “Mis sueños iban por otro lado. Cuando era niño se pensaba que en el año 86 se iba a hacer el mundial de fútbol en Colombia. Según mis cuentas, yo para esa época, iba a tener 18 y yo pensaba que ya iba a poder jugar el mundial. Ni fui futbolista, ni se hizo mundial en Colombia”.
Pero el arte estaba en casa, y Ernesto terminó en las tablas, no obstante, optó por una carrera distinta a la de su padre. “Yo me desligué muy pronto por el tipo de carrera que hice. Entré a hacer una formación teatral en la Escuela del Teatro Libre y desde ahí, empecé a hacer mi camino. Inicié trabajando con mi papá en café concierto antes de la escuela. Cuando me gradué decidí no hacer más café concierto porque quería hacer otro tipo de cosas. Él siempre fue un apoyo, lo entendió perfectamente bien y después siempre tuvo una voz generosísima para todos mis trabajos. Siempre iba a ver todo lo que yo hacía en teatro y comentaba lo que hacía en televisión. Igual fue con mi hermana”.
El legado de Carlos Benjumea
Cuando le preguntan por la herencia familiar no habla de lo artístico, prefiere honrar a su famoso progenitor de otra manera. “Para mí ha sido más preocupante mantener el legado humano de mi papá. No hay quien no lo mencione, digamos, dentro del gremio una persona amable con todos, con los compañeros, con los colegas, con personas que están detrás de cámara, que hacen otros oficios. Siempre fue tremendamente amable, yo lo vi, lo alcancé a ser testigo de eso. Pero también ha sido muchas las veces que personas me han dicho ‘su papá fue muy importante para mí en la vida, su papá un día tuvo esta voz de apoyo, tuvo este gesto’ y para mí esto ha sido mucho más difícil, digamos, tratar de preservar ese legado”.
En pantalla, Ernesto lleva más de 30 años, y aunque no es ambicioso en cuanto a lo económico, sí lo ha sido en lo profesional. “Soy muy ordenado, soy muy juicioso con mis cuentas, desde hace mucho tiempo soy juicioso con mis ahorros. Infortunadamente nosotros pertenecemos a una generación donde nuestros mayores, las personas, digamos de la generación de mi padre, muchas veces terminaron teniendo serios problemas económicos porque esta carrera es muy difícil, porque aquí lo único constante es la inconstancia, pero también a veces porque pensamos que cuando nos estaba yendo bien, creíamos que toda la vida iba a ser así y resulta que no. Entonces yo he pretendido ser juicioso. Sí soy ambicioso con mi carrera, acabo de escribir una obra. Dirijo, produzco, además de que actúo, sigo actuando en teatro, en cine, en series, en televisión, entonces en eso soy muy ambicioso”.
Una obra cómica sobre la muerte
Ahora está dedicado a ‘¿Quién ama a Martha Lara?’, su primera obra para teatro, donde abordó un tema espinoso y complejo: la posible muerte de la madre. Escribirla le ha significado repensar en el fallecimiento propio o el de sus seres queridos…
Por eso mismo, quiso hacerlo desde el humor. Allí comparte set con Marcela, su hermana y compañera de juegos con quien siente que pese al paso de los años, sigue jugando. En la obra, ella tiene el rol de la madre.
La pieza teatral lo ha puesto a pensar. “Quería hacer una comedia, porque me gusta hacer comedias con un tema tan difícil y justamente me parecía muy interesante. Para nosotros en Occidente, la muerte y la enfermedad son temas tabú, es inevitable. Es tal vez lo único fijo que tenemos en la vida, pero queremos dejarlo a un lado, no queremos hablar de eso, no queremos pensar en eso. Hoy ha sido realmente muy emocionante, tengo que decirlo, encontrar las voces de varias personas que han estado en procesos muy difíciles, hijos o personas mayores que están viviendo un proceso muy complicado en este momento de su vida, que han venido a decirme gracias por hablar de esto con liviandad, gracias por permitir reírnos tanto de estas cosas y ha sido realmente muy, muy emocionante para mí”.
La emoción de hacer lo que le gusta y con lo que se divierte, como un juego permanente.
“Creo que es lo que hacemos los artistas, somos unos absolutos irresponsables que nunca nos dedicamos a trabajar, sino decidimos seguir jugando toda la vida. Aunque esto termine siendo un trabajo que tenga un rigor y lo que tú quieras. Pero finalmente, como dice Residente, esto lo hago para divertirme, para divertirme no más”.
De momento, Benjumea no sabe cuándo volverá a los sets de televisión. Tiene ofertas para escribir otra obra y para presentarse en otra. Está atento a un reciente casting que hizo, pero como en televisión hablar de lo que no ha ocurrido no se debe, él no revela nada más.
