A lo largo de los años, Francy se ha convertido en una de las voces más reconocidas del género popular en Colombia. Su música habla de amores perdidos, de traiciones y de mujeres que se levantan solas. Su vida, llena de éxitos y también de momentos difíciles, es una gran fuente de inspiración que hoy se refleja en sus canciones y en sus reflexiones más profundas.
Desde sus inicios en el Valle del Cauca, su vida ha estado profundamente influenciada por el arte. Hija de José Antonio Hernández, un compositor y cantante, creció en un ambiente lleno de música y guitarras, lo que hizo florecer en ella un talento innato. Su primer gran logro llegó cuando era una niña, cuando ganó un concurso de canto. Ese momento, como ella misma recuerda, no fue solo un premio, sino una señal del camino que estaba destinada a seguir. A pesar de que en su región la salsa era el género predominante, Francy siempre se sintió atraída por la música popular, un estilo que defiende con pasión. “Estudié vocalización, expresión corporal y desde ahí siempre he tenido ese gusto por la música y sobre todo por mi género, que es música popular”, dijo la artista.
El momento en que su vida cambió
El camino no fue fácil: “Siempre he sabido que lo mío es la música, que amo la música, a pesar de las adversidades. Mucha gente me cerró las puertas, mucha gente me dijo ‘cantas muy lindo, pero no eres lo que estamos buscando’. Creo que lo más difícil de la carrera es ser mujer. Solo por eso ya tenemos una cantidad de contras, de cosas, pero yo siempre he sabido sacar adelante mi carrera”, asegura la intérprete de “Si se fue, se fue”.
Cuando apenas daba sus primeros pasos en la industria musical sufrió un duro golpe. El fallecimiento de Elena Ríos, su mamá, quien además era su mánager, marcó un antes y un después en su vida. “Perder a mi madre fue muy difícil, sobre todo porque yo estaba muy chiquita, creo que las palabras de la mamá se necesitan siempre. No importa si uno está grande, uno la necesita al lado. Perderla a ella fue muy duro”, recordó con nostalgia. La artista aseguró que ese momento la hizo reflexionar sobre su propia existencia: “Cuando ella se murió yo decía ‘¿Para qué vivo? Dios, acuérdate de mí. Llévame, yo no quiero estar acá sola’. Después Dios me mandó el amor más grande de mi vida, el motivo para vivir que fue mi hijo. He cumplido con un papel muy hermoso que es el de ser madre. Ahora lo que pido es vida y mucha salud para poder sacarlo adelante”.
A pesar de las adversidades, Francy ha mantenido firme su propósito de vida. Ningún obstáculo ha sido lo suficientemente fuerte como para hacerla renunciar a ese sueño que nació con ella desde la infancia. “Jamás en mi vida he pensado en retirarme. Yo no creo que haya un solo día de mi vida donde no exista la música, la amo, le agradezco muchísimo a Dios por el talento que me ha dado, por la gente que ha puesto en mi camino, gente que ha creído en mí, a mis fans. Siempre le doy muchísimas gracias a Dios por todos ellos”.

Francy, cantante de música popular
El precio de la “perfección”
La cantante, quien se ha destacado dentro del género con amigas y colegas como Paola Jara y Arelys Henao, reconoce que en su afán por ser aceptada en la industria, tomó decisiones que comprometieron su salud. La presión por ajustarse a ciertos estándares físicos la llevó a someterse a procedimientos que ahora lamenta. “Estaba de pronto en ese tiempo un poco subida de peso y entonces este medio, tarimas y todo, requiere que uno simplemente esté delgado porque se registra mejor en una cámara. Buscando esa aceptación, esa perfección, cometí muchos errores y aprendí a que los errores se pagan caros. Fui haciéndome una cosa, luego otra. Yo miro esas cicatrices y digo: ‘Dios mío, me amas mucho porque por suerte estoy viva, todavía estoy viva’”.
Recuerda haber estado al borde de la muerte, una experiencia que la llevó a replantearse su relación con su cuerpo y consigo misma. “Cuando estaba como prácticamente muerta en una camilla, yo decía ‘Dios mío, ¿qué necesidad? No había necesidad de esto’. Yo creo que con ejercicio y con una buena dieta y cambiándole tantas cosas a la cabeza, se logró ese equilibrio. En ese momento yo dije ‘no, no necesito eso. No necesito ni ser aceptada por nadie, ni buscar esa perfección. Yo soy la reina de mi casa’. Yo sé que la gente quiere ver gente bonita en la tarima, pero yo no soy reina, yo soy la reina, pero de mi casa y la reina de la cantina. Aprendí a tener disciplina, a controlarme en las comidas, a hacer deporte cuando tengo tiempo, a cuidar mi alimentación. Yo creo que uno tiene que aceptarse como es y que a uno lo quieran como es uno. Tuve unas experiencias muy impresionantes en mi vida y aprendí a amarme y a quererme como soy”.
Su divorcio y un renacer
Otro de los momentos difíciles fue su divorcio, una separación que tuvo un gran impacto tanto en su vida personal como en su carrera profesional, pues Andrés Ramírez, además de ser su pareja sentimental, también era una parte fundamental de su equipo de trabajo. “Fue un momento muy duro de mi vida, sobre todo porque esa relación era muy bonita, especial, mi mánager, éramos muy cómplices en muchas cosas, pero llegó el momento de decir adiós y fue muy duro para mí aceptar que él ya no estaba, que ya iba a estar yo sola enfrentándome a la vida, fue muy duro. Yo decía ‘es que yo no veo nada más de aquí para allá, es que veo todo nublado, no sé ni qué quiero’, incluso pensé ‘¿para qué voy a cantar? Más bien dediquémonos a otra cosa si es que ya los empresarios no se van a acordar de uno’”. Sin embargo, con el apoyo de su equipo de trabajo, de su familia y de sus amigos, Francy se volvió a levantar y continuó luchando: “Ahora estoy dedicada 100 % a mi carrera, en sacar adelante a mi hijo y es lo que yo más amo”.

