Durante años, Freddy Flórez se destacó por su carisma, su sentido del humor y esa energía contagiosa que dejó huella en toda una generación, especialmente a través de producciones como Oki Doki, Pequeños gigantes y La playita, entre otras. Sin embargo, detrás de esa sonrisa y la fama, el actor enfrentó momentos difíciles que emocionalmente lo llevaron a un punto bajo, obligándolo a replantear por completo el rumbo de su vida. En charla con Vea de El Espectador, el artista recordó un episodio que dijo, marcó un antes y un después en su historia.
¿Qué le pasó a Freddy Flórez?
“En mayo 26 de 2005 tuve la oportunidad de hacer una confesión de vida, estaba pasando por un momento difícil: empecé a sentir una depresión, terminé una relación amorosa de tres años y terminé mal. No quería salir, vivía triste, lloraba mucho”, recuerda el actor de 52 años.
En medio de su sufrimiento, varias personas le hicieron una recomendación. “Me dijeron: ‘A usted le hace falta acercarse más a Dios’. Me presentaron un sacerdote maravilloso, tuve una confesión de vida increíble, como de tres horas, hice oraciones espectaculares, y ahí sentí en mi corazón que tenía que comenzar una nueva vida, y ahí empezó”.
De la rumba y los excesos a una nueva etapa personal
Desde ese instante, el actor afirma que transformó por completo su forma de pensar y de vivir. “Ese Freddy que no se quería casar, ahora sí se quería casar. Yo antes rumbeaba todos los días y después fue de vez en cuando. La vida me cambió muchísimo, cambié muchas amistades, muchos hábitos que tenía“.
Sin embargo, aunque descubrió un nuevo propósito, el camino estuvo lleno de desafíos. “Después me afané un poco, me casé, no me funcionó mi matrimonio, a menos de los cinco años vino la separación, me pidieron el divorcio, quedé re mal como dos años. Ese tiempo fue tan difícil para mí, estaba haciendo una novela para Telecolombia y vinieron una cantidad de cosas", recordó.
Fue justo en medio de esa crisis cuando sintió que necesitaba aferrarse aún más a su fe. “En esa separación me acerqué mucho más a Dios, sentí que estaba tan mal que el único que podía ayudarme era Dios. Sufrí mucho porque me tenía que separar y no podía tener a mis hijas conmigo, eso me dio mucho dolor”.
Esa situación lo llevó a tomar una decisión drástica: mudarse a Estados Unidos para empezar de nuevo y reconstruir su vida, alejándose del caos emocional que estaba atravesando. “Sé que Dios me sacó de eso y me dio otra oportunidad. Yo le decía a Dios: ‘A mí me gusta la familia, yo quiero mi familia, no quiero ser el mismo loco de antes, de estar de aquí para allá, de amanecer en un lado y en otro, no, yo quiero mi familia’, y luego Él me dio mi familia grande y aquí estoy”.
Freddy Flórez cuenta que tiene la familia que siempre soñó
“Yo decía: ‘si me vuelvo a casar de pronto voy a tener otro hijo’, pero voy en cinco más, es increíble, es cómo le cambia a uno ese concepto de la vida”, resalta el actor.
Actualmente, Freddy Flórez está viviendo una etapa muy diferente a la que tuvo en su juventud. “Recuerdo mis épocas de Oki Doki. Yo no quería casarme, yo quería viajar, rumbear, pasar bueno, pero todo cambia. Ahí voy, voy a cumplir nueve años de casado con mi esposa, muy enamorado. Es una mujer maravillosa, es una tesa, ama mucho a Dios, hemos hecho un equipo muy bacano para sacar a estos niños y a esta familia adelante”.
Lejos de medir el éxito en términos de fama o dinero, el actor afirma que su mayor tesoro hoy en día es la paz emocional y espiritual que ha logrado alcanzar. “Estoy en un momento de plenitud. Esto no significa que uno sea muy exitoso, o que tenga mucho dinero o sea muy famoso, yo lo veo de otra forma, es poder estar en esa paz, en esa tranquilidad de poder tener una familia, de vivir en la verdad, de ser fiel a la esposa y estar tranquilo. Dicen que la mejor almohada es tener una conciencia tranquila y así es que vivo”.

