Después de pasar décadas cantando alrededor de fogones, en reuniones íntimas y en escenarios improvisados, Guillo Vives decidió finalmente saldar una deuda que tenía consigo mismo: lanzar oficialmente su primer álbum. El resultado es “A mi manera”, un disco lleno de nostalgia, emoción y raíces caribeñas que marca un nuevo capítulo en su carrera artística.
Aunque para muchos este proyecto representa el debut musical del artista, para él, cantar nunca ha sido algo nuevo. “Yo he cantado toda mi vida, cantaba mucho en mi lugar y ahí cocinaba y hacía todo lo que me gustaba, pero yo creo que era ya un compromiso conmigo mismo de sacar un trabajo musical, es una recopilación de ocho temas maravillosos, hay uno inédito. Canciones que todos nos sabemos como Ojos verdes, Señora, Bertha Caldera, Así fue mi querer", dijo para Vea de El Espectador.
Para el empresario, hermano de Carlos Vives, uno de los mayores desafíos fue reinterpretar canciones que están profundamente arraigadas en la memoria colectiva, sin perder su esencia original. Como él mismo explicó, la clave estuvo en respetar las letras mientras se aventuraba a explorar nuevos sonidos y matices musicales. “Es un material muy respetuoso con esas canciones, un sonido distinto, muy acogedor, le metí mucho sentimiento al disco y espero que eso se refleje en las personas que lo escuchan”.
La producción fusiona ritmos caribeños como la salsa, el bolero y el vallenato clásico, todo con arreglos modernos. El resultado es una propuesta fresca que, a la vez, respeta las raíces tradicionales.
Descubre las principales noticias del entretenimiento en Colombia y el mundo dando clic aquí
¿Por qué Guillo Vives no se había dedicado de lleno la música?
La música y la gastronomía han sido dos de las grandes pasiones en la vida de Guillo Vives. Durante años, encontró la manera de fusionar ambas en Gaira Café, el famoso restaurante que fundó con la idea de ofrecer una experiencia completa al público.
“La vida me ha puesto en esos lugares, a mí me encanta la música y me gusta mucho cocinar. Creé un restaurante que es Gaira Café, del cual ya no soy el dueño, pero lo creé con el sentimiento de poder hacer ahí lo que me gustara, sin necesidad de estar enfrentado a un público, más bien que ese público llegara a ese lugar y ahí yo cantaba y cocinaba. Siempre fui muy curioso de que la gente se fuera de ahí satisfecha en todo sentido, tanto en su paladar como en su oído. Al ya no tener Gaira, la posibilidad de tener contacto con la música era grabar sí o sí, y mis hijos fueron el motor de todo esto, de poder dejarles un trabajo del cual ellos se sientan orgullosos”.
Durante 35 años vivió esa dinámica: cantar varias tandas durante la noche y luego volver a la cocina. Aunque muchas personas le insistieron durante años para que grabara música profesionalmente, él se sentía cómodo viviendo el arte de forma cercana y espontánea. “Lo más bonito de mi faceta de cantante es poder haber hecho un sueño realidad. Me habían ofrecido mucho cantar, grabar y hacer cosas, pero yo estaba muy cómodo en mi sitio. Me iba, cocinaba, cantaba cuando quería, al inicio sí me tocó muy duro porque yo era el que cantaba las tres tandas. Salía de cantar una tanda, me metía a la cocina, y así. En eso me mantuve mucho tiempo. Nunca le presté atención a la gente que me decía ‘vamos a grabar’“.
Hoy, el cantante comparte que se siente completamente realizado con esta nueva etapa de su carrera. Asegura que no se arrepiente de haber esperado tantos años para grabar, ya que todo llegó en el momento perfecto de su vida. “Hubo un impulso muy grande conmigo: no me puedo ir de la vida sin haber dejado un trabajo y me llena de mucho regocijo, me siento muy orgulloso de este trabajo que he hecho. Llegó en el momento que era. Yo no me arrepiento de lo que dejé de hacer, porque todo lo he hecho con conciencia muy grande detrás y era buscar mi felicidad. Yo creo que estoy en un punto que puedo dedicarme a la música sin separarme de mis hijos en ningún momento”.
Para el experto en gastronomía, esta nueva etapa profesional lo tiene emocionado y con muchos planes a futuro: “Esta es una nueva etapa, yo vivo renaciendo, pero yo creo que sí me quedo en la música, ya hoy en día sí. Este trabajo ha gustado mucho y solamente me queda invitarlo a que lo vean. Ahora viene seguir trabajando más en esto. Siento que este disco es apoyado por la gente. Habrá gente que no le guste, yo no soy monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, pero bienvenidos cualquier tipo de comentarios, mientras sean buenos, mejor. Si vas a decir algo grosero o maluco, no lo hagas. El no tener comentarios está bien”, dijo.
El vallenato, una herencia de vida
En la charla, Guillo Vives también compartió su profunda conexión con el vallenato, un género que ha estado presente a lo largo de su vida y que él considera una parte fundamental de su identidad cultural: “El vallenato siempre ha estado en mi desarrollo y en mi vida, además que la cultura me encanta, la gente de la zona es bella, autóctona. Son letras que reflejan eso, lo contemporáneo de esos pueblos increíbles. El vallenato siempre le gusta a la gente, hoy en día es un género musical colombiano que se ha metido en el interior del país porque tiene esa esencia de la verdad, de lo autóctono y la música autóctona y buena te entra por algún lado. Toda la vida he sido criado con vallenato, es un género que de pronto si hablamos del reguetón, puede uno desarrollar con un sonido más internacional, o con un sonido mucho más fácil para que la gente lo digiera, y eso se ha venido haciendo en los últimos años”.
Queremos tener una comunicación más directa con ustedes, por eso pensamos en crear un boletín que puedan recibir en sus correos electrónicos con contenido exclusivo, entrevistas, reseñas y toda la información actualizada sobre cine, farándula, música y más. Pronto estaremos al aire. Si desean inscribirse, pueden registrarse en este enlace.

