Una investigación de la cadena Univisión y Eldiario.es asegura que Julio Iglesias, el cantante español, de 82 años, abusó sexualmente de una de las empleadas internas que tenía en su casa y otra, una terapeuta, fue humillada y acosada. La investigación puso al descubierto un supuesto modus operandi del artista para contratar mujeres atractivas, para luego hacerles propuestas íntimas.
La acusación más grave ya está siendo investigada por las autoridades españolas, ya que pese a que todo habría ocurrido en las mansiones del ídolo de Las Bahamas y República Dominicana, él tiene la nacionalidad española.
Los periodistas encargados de la investigación indicaron que procuraron obtener declaraciones del señalado artista, pero este nunca contestó.
Ha sido este jueves 15 de enero cuando el español, radicado en Punta Cana, República Dominica, desde hace décadas, decidió romper el silencio sobre dichas acusaciones, que han ocupado los titulares en España.
El artista usó Instagram para negar en el primer renglón de un comunicado lo dicho por sus exempleadas.
Julio Iglesias anuncia que se defenderá de las acusaciones
"Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa. Niego haber abusado, coaccionado o faltado al respeto a ninguna mujer“, comenzó escribiendo el artista. “Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan gran tristeza”, escribió a sus más de 600 mil seguidores y luego, anticipó que se defenderá.
"Nunca había sentido tanta maldad, pero aún me quedan fuerzas para que la gente conozca toda la verdad y defender mi dignidad ante un agravio tan grave“, puntualizó. Al final destacó el apoyo que ha recibido de su entorno: “No puedo olvidarme de tantas personas queridísimas que me han mandado mensajes de cariño y lealtad; he sentido mucho consuelo en ellas“.
Según medios españoles, Julio Iglesias contrató para su defensa al abogado José Antonio Choclán, con oficina en Madrid.
Hay que recordar que la mencionada denuncia de las exempleadas de Iglesias trascendió este 5 de enero y de momento, se desconoce la identidad real de ellas, ya que han preferido usar sobrenombres para garantizar su protección. Incluso una de ellas declaró que sentía tanta vergüenza que aún su familia no sabe lo ocurrido.
Ambas relataron haber padecido tocamientos y agresiones físicas, así como maltrato físico ante el resto del personal.
Las víctimas aseguran que dieron a conocer sus caso porque no desean “que esto no quede impune" y dar fuerza a otras mujeres que hay sido víctimas.

