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La basura de la boda de Taylor Swift se agotó en menos de 24 horas tras salir a la venta

Colillas de cigarrillo, envolturas de dulces, tapas de botellas y otros residuos terminaron convertidos en un inesperado objeto de colección.

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Por Redacción Vea
13 de julio de 2026
Taylor Swift y Travis Kelce
Fotografía por: DAVID MAXWELL

La boda de Taylor Swift y el jugador de la NFL Travis Kelce, celebrada el pasado 3 de julio en Nueva York, continúa dando de qué hablar. La pareja, que inició su relación en 2023 y desde entonces se convirtió en una de las más mediáticas del entretenimiento y el deporte, reunió a familiares, amigos y varias celebridades en una ceremonia que rápidamente acaparó titulares por los detalles del evento y la lista de invitados.

Sin embargo, entre las numerosas historias que surgieron tras el matrimonio, hubo una que llamó especialmente la atención en redes sociales. Lo que normalmente acaba en un contenedor de basura se convirtió en un codiciado artículo de colección, luego de que un artista decidiera comercializar residuos recogidos en los alrededores del lugar donde se llevó a cabo la celebración.

La basura de la boda de Taylor Swift, de residuos a piezas de colección

El responsable de la iniciativa fue el artista neoyorquino Justin Gignac, reconocido por transformar basura urbana en obras de arte. Tras la boda, recolectó diferentes objetos abandonados en las inmediaciones del Madison Square Garden, donde se concentraron decenas de seguidores y curiosos durante la celebración.

Entre los elementos reunidos había tapas de botellas, envolturas de dulces, cubiertos plásticos, pitillos, colillas de cigarrillo, un AirPod perdido e incluso una tira de una prueba de ovulación usada. Posteriormente, cada selección fue sellada dentro de un pequeño cubo de acrílico con la inscripción “JUST&T MARRIED! 7/3/26”, en referencia al matrimonio de la cantante y el deportista.

En total, Gignac puso a la venta 50 piezas, cada una con un precio de 25 dólares. Para sorpresa del propio artista, toda la colección se agotó en menos de 24 horas, lo que le permitió recaudar alrededor de 1.250 dólares.

El neoyorquino explicó que su intención no era vender objetos pertenecientes a los novios, sino crear una especie de “cápsula del tiempo” de uno de los acontecimientos culturales más comentados del año en la ciudad. Por ello, aclaró que los residuos fueron recogidos únicamente en el exterior del recinto y no dentro de la celebración.

Como un guiño para los seguidores de Taylor Swift, la colección también incluyó una referencia a la canción ‘New Year’s Day’, que contiene la frase “There’s garbage on the floor after the party” (“Hay basura en el suelo después de la fiesta”).

Aunque la propuesta dividió opiniones entre quienes la consideraron una ocurrencia artística y quienes la calificaron de extravagante, lo cierto es que las 50 piezas encontraron comprador en cuestión de horas, demostrando una vez más el enorme impacto cultural que sigue generando todo lo relacionado con Taylor Swift.

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