Han pasado más de siete años desde que Santiago Rodríguez logró superar la leucemia que puso en riesgo su vida. Sin embargo, para el actor y presentador bogotano, la historia no terminó cuando recibió el alta médica ni cuando dejó atrás los momentos más críticos del tratamiento. Aunque hoy continúa con sus controles y chequeos médicos, asegura que la enfermedad sigue presente de una forma distinta: como una experiencia que transformó por completo su manera de entender la vida.
Durante una exclusiva entrevista con Vea, en la que habló sin reservas sobre el proceso que vivió tras el diagnóstico, Rodríguez explicó que la leucemia dejó de ser para él una palabra asociada únicamente al sufrimiento. Por el contrario, con el paso de los años encontró en aquella experiencia una fuente de aprendizajes que todavía lo acompañan.
“Aprendí de ella, pero no la veo como una enemiga. Creo que, de cierta manera, la leucemia me enseñó primero a cuidarme a mí, a mirarme a mí mismo. Uno siempre está pendiente de muchas cosas, pero no de sí mismo”, afirmó.
El también periodista de 56 años considera que, aunque el tratamiento quedó atrás, la experiencia lo obligó a replantear prioridades y a prestar atención a aspectos de su vida que antes pasaban inadvertidos. Incluso asegura que hoy no podría entender quién es sin todo lo que atravesó durante esos años.
“Siempre, de alguna manera, tengo que agradecerle a la leucemia. Sin la leucemia no sería capaz de mirar lo que soy hoy”, expresó.
Más allá de la recuperación física
Uno de los aspectos que menos se conocen de quienes sobreviven a un cáncer es lo que ocurre después del tratamiento. En el caso de Santiago Rodríguez, las secuelas no estuvieron únicamente relacionadas con los cambios físicos que produjo el trasplante de médula ósea al que fue sometido gracias a la donación de Fernando, su hermano mayor.
Según relató, el proceso implicó meses de hospitalización, aislamiento, medicamentos agresivos, pérdida de peso y una recuperación lenta que se prolongó mucho más allá de su salida de la clínica. Durante ese tiempo experimentó episodios en los que perdió completamente la noción del tiempo y atravesó estados de conciencia alterados por los tratamientos médicos.
“Yo estuve en otro lado. A partir de ahí realmente desconozco mucho qué era realidad y qué pertenecía a mis fantasías o a mis sueños”, recordó en su charla con Vea.
De hecho, asegura que una de las partes más difíciles fue regresar a la realidad después de esos periodos de inconsciencia. En varias ocasiones despertaba convencido de que solo habían transcurrido unas horas, cuando en realidad habían pasado días o incluso semanas.
Aquella experiencia también le permitió comprender la vulnerabilidad humana desde una perspectiva completamente diferente. Dependió del cuidado permanente de médicos y enfermeras durante semanas, una situación que, según explicó, terminó marcándolo profundamente.
“Es muy duro que lo bañen a uno, que lo cuiden como si fuera un bebé, que le cambien un pañal o que le limpien el vómito. Son situaciones que lo hacen sentirse completamente vulnerable, pero que también lo transforman como persona”, señaló.

Santiago Rodríguez fue anunciado como el conductor de 'La vuelta al Mundial en 80 risas', la nueva edición del tradicional formato humorístico de Caracol Televisión que se estrenará muy pronto.
El cambio ocurrió también en la mente
Si bien el trasplante representó el mayor desafío físico de su vida, Santiago Rodríguez insiste en que la verdadera transformación ocurrió en el plano mental y emocional.
Durante el proceso comenzó a escribir todo lo que sentía en una agenda que le consiguió Hernán, otro de sus hermanos, quien, aunque no pudo participar como donante por cuestiones de compatibilidad genética, se convirtió en un apoyo fundamental durante la recuperación. Aquellas notas le permitieron registrar pensamientos y emociones en medio de uno de los momentos más complejos que ha vivido.
Con el paso del tiempo, el actor llegó a la conclusión de que debía aprender a escucharse más a sí mismo y a prestar atención a aquello que estaba sintiendo.
“Cuando me puse tan enfermo, yo le hablaba a mi cuerpo. Le decía: ‘Compadre, ayúdeme’. Les hablaba a todas las células. Creo que esa es una manera fácil de tener autocontrol en medio de la adversidad”, contó a la revista Vea, de El Espectador.
Esa reflexión se convirtió en una de las enseñanzas más importantes que conserva hasta hoy. Para Santiago Rodríguez, muchas personas viven desconectadas de sí mismas, concentradas en las exigencias externas, las redes sociales o la aprobación de los demás, mientras olvidan preguntarse cómo están realmente en su interior.
Una nueva forma de vivir
Después de superar la leucemia, Santiago Rodríguez asegura que cambió también su relación con el tiempo, con las personas y con las expectativas que tenía sobre sí mismo. Afirma que dejó de interesarle la validación pública y que aprendió a establecer límites sin sentirse culpable.
“A la gente le preocupa mucho decir que no. Yo aprendí eso y me ha facilitado la vida”, explicó.
Por eso hoy prefiere una vida más tranquila, lejos de las presiones asociadas a la fama y al reconocimiento. Incluso reconoce que la enfermedad le ayudó a reencontrarse con una versión de sí mismo que sentía perdida desde hacía años.
“Yo nunca me comí el cuento de la televisión. No me interesa la farándula ni que me tengan en cuenta entre los diez más famosos. A raíz de la leucemia volví y me sentí lo que era. Volví a ser quien era yo… un ser humano cualquiera”, concluyó en su conversación con Vea.
Siete años después de aquel proceso, el actor sigue asistiendo a controles médicos y continúa conviviendo con el recuerdo de una experiencia que cambió su vida para siempre. Pero lejos de definirla únicamente como una etapa dolorosa, hoy la entiende como el acontecimiento que le permitió detenerse, mirar hacia adentro y reconstruir la manera en que quería vivir el tiempo que tenía por delante.
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