A lo largo de la carrera de Laura Barjum hay algo que parece haber sido su mantra: decir que sí. Sí al modelaje, a los reinados, a la televisión, a los escenarios, a la presentación, a la creación de contenido y a cada proyecto que le brindó la oportunidad de explorar algo nuevo. Aunque parece que todo ha estado perfectamente calculado, la verdad es que muchas de las cosas que hoy hacen parte de su trayectoria artística fueron apareciendo mientras avanzaba en el camino.
Primero fue el modelaje y los reinados, una etapa que la llevó a ser Señorita Colombia y a representar al país en Miss Universo en el 2017. Los eventos de belleza fueron duda, parte importante de su vida profesional, pero Laura sabía que tenía otras pasiones que también quería explorar. La actuación, en particular, había sido una parte importante de su vida desde joven.Por eso, tras su reinado, siguió formándose y buscando oportunidades en ese ámbito. A lo largo de su carrera ha hecho parte de producciones como “La Cacica”, “Bolívar”, “Klass 95: el poder de la belleza” y “Nuevo rico, nuevo pobre”. Sin embargo, llegar a la pantalla chica no fue fácil ni perfectamente planificado. “Yo soy terca, necia, a mí me enseñaron a hacer las cosas así”, aseguró la artista de 31 años para Vea de El Espectador.
Una carrera propia
El cambio no se dio de la noche a la mañana. Barjum recordó las veces que escuchó cómo debería comportarse alguien que quiere triunfar en el entretenimiento, pero ella decidió probar otra fórmula, y le funcionó: “Me decían: ‘para ser actriz tienes que verte así, actuar así. Para ser famosa y para tener seguidores tienes que ser así’, pero yo lo he hecho todo a mi manera y ahí voy, mal o bien, ahí voy”.
Hace poco también llegó la música a su vida, otra faceta que también le ha dado muchas satisfacciones personales y profesionales. “Yo soy una ñoña de manual, yo soy nerd desde siempre… Me da gusto ver que pasa el tiempo y afortunadamente hoy puedo decir que cada vez he ido escalando y cada vez me va mejor, pero sigo siendo la misma ñoña de la escuela de teatro de hace 15 años”, señaló.
Cada una de las facetas con las que hoy convive muestra que su carrera no ha seguido camino estructurado o predefinido, sino que más bien es el resultado de su curiosidad, las oportunidades descubiertas en el camino y, sobre todo, por su firme decisión de no renunciar a lo que realmente le apasiona ni mucho menos de elegir solo una cosa para triunfar. “El otro día yo pensaba: ‘¿por qué dejaría de hacer algo de esto que tanto amo?’ Claro, yo necesito vivir y existir, yo también necesito trabajar y es lo que hago para vivir, pero soy tan afortunada y privilegiada que lo que hago para vivir y subsistir es lo que más amo hacer en la vida. Eso es un regalo de Dios".
En determinadas ocasiones, esa pasión por el oficio ha tenido más peso, incluso que el dinero en determinadas ocasiones: “Lo hago con tanto gusto y con tanto amor que hay cosas que las haría gratis y hay varios de los proyectos en los que me embarco donde le digo a mi mánager ‘no me importa lo que me vayan a pagar, vamos a hacerlo, yo lo quiero hacer’, entonces así funciona la vida para mí. Si amo tanto bailar, cantar y actuar, ¿por qué dejaría de hacer una de esas cosas?”. Por eso, Laura tiene una manera muy particular de explicar lo que considera importante en su carrera. “Creo que ahí ha estado esa clave del éxito, si se puede llamar así, en que todo lo hago con todo el corazón, ‘yo hago la payasada bien hecha’. Creo que es hacer todo con mucha pasión, disciplina y esfuerzo”, resalta la actriz. Además, agregó: “Mucho amor es lo que recibo cada noche en cada aplauso en el teatro, cuando los proyectos que grabo están en pantalla, y después de que subo cada historia, porque a todo yo le pongo muchísimo amor y muchísimo cariño y así sea desde lo más sencillo y me da gusto que el público lo reciba así de bien”.
“Soy tan afortunada y privilegiada que lo que hago para vivir y subsistir es lo que más amo hacer en la vida. Eso es un regalo de Dios”.
Laura Barjum.

Planes, oportunidades y nuevos caminos
Su llegada a la música representa quizá uno de los capítulos más inesperados de esta nueva etapa. “Cada vez la vida me enseña más que cuando empiezo a hacer planes, Dios se empieza a reír porque yo, por ejemplo, lo de la música no me lo esperaba, y ha empezado a pasar una cosa tras otra. Creo que ha sido un llamado de atención, Dios diciéndome: ‘mírate, porque esto es algo que también te gusta muchísimo hacer y que te enciende muchísimo el corazón. No lo dejes de hacer’. Entonces creo que he tomado la decisión de seguir haciendo todo lo que tengo en mis manos con toda, seguir planificando, a mí me gusta mucho ir planeando, pero que le he ido bajando el volumen un poco a eso. Creo que voy a dejarme sorprender un poquito más porque de verdad que la vida me ha sorprendido muchísimo con cada proyecto. Prepararme para el aquí y el ahora es lo que pienso hacer de aquí en adelante”.
Esa nueva forma de relacionarse con el futuro ha transformado también algunos de sus planes personales. “Le he ido bajando el volumen a planear tanto porque creo que entre uno más planea más se decepciona a veces. Tenía pensado mudarme, irme del país, y mira todas las cosas tan hermosas que me están pasando en Colombia. Entonces no digo que no puedan pasar cosas maravillosas afuera, pero ya vienen, no pasa nada, vendrán después, tengo que relajarme con eso y si no le bajo el volumen a eso, no voy a disfrutar todo esto tan lindo que me está sucediendo. Por eso dije que voy a vivir el ahorita y estoy siendo muy feliz con eso”.