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Paulina Dávila de ‘Santita’, revela cómo es trabajar con Rodrigo García, el hijo de Gabo

La actriz colombiana encarnó en la serie de Netflix a ‘Santita’, una ginecóloga rebelde y conflictuada que asume su realidad de vivir en silla de ruedas. Su día a día se revoluciona cuando vuelve a ver al prometido que dejó en el altar 20 años atrás. La dirigió Rodrigo García.

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Por Luz Alexi Castillo
05 de mayo de 2026
Paulina Dávila de ‘Santita’, revela cómo es trabajar con Rodrigo García, el hijo de Gabo
Fotografía por: cortesía N

Luego de asumir el rol de Graciela Fernández, la esposa de Roberto Gómez Bolaños en ‘Chespirito: sin querer queriendo’ de HBO Max, Paulina Dávila regresa al streaming. Lo hace en la piel de María José Cano, la protagonista de ‘Santita’, serie que Rodrigo García, el hijo de Gabriel García Márquez, creó y dirigió para Netflix.

La actriz que en esta ocasión comparte créditos con Gael García, habló desde Ciudad de México, donde reside desde hace casi una década, sobre el reto que le planteó este personaje que considera el más difícil que ha tenido en su carrera.

Paulina presentó un casting aspirando a ser Santita, el nombre que le dan sus pacientes por sus capacidades médicas y su afán de ayudar a otros, pero que en su vida personal tiene de todo menos santidad.

Santita quiere un orgasmo

¿Qué quiere Santita?

Como somos los seres humanos, muchas veces queremos cosas contradictorias y para nosotros era importante que Santita no fuera un personaje plano y que no cayera en ningún estereotipo en ese sentido, sino que Santita efectivamente se contradice. Quiere unas cosas, pero luego hace otras y está como en un proceso también de sanación y de entendimiento y de encontrarse un poco en este momento de su vida cuando llega otra vez Alejandro (Gael García) a su vida, 20 años después de no verse. Alejandro que representa como este amor un poco platónico, que no ha terminado de ser de alguna manera, que todavía tiene como mucho por hablarse, mucho por saldarse; con unas personas que ahora son otras y ya sabes lo que pasa con el tiempo, con el amor que idealizas de alguna forma y luego te encuentras y te desencuentras.

¿En qué momento de vida está Santita?

A Santita la agarramos en un momento en donde tiene como todo revolucionado en su vida y está por revolucionarse más. Ella quiere muchas cosas que no necesariamente son buenas o malas. No tiene una única misión. Creo que, si bien tiene una discapacidad, sigue siendo una ginecóloga que sabe perfectamente que cada cuerpo funciona de manera diferente y ella quiere tener un orgasmo porque sí, porque está en todo su derecho y porque también es una mujer que decide gozar la vida.

¿Cómo llegó al personaje?

Fue un proceso muy largo, sé que vieron a muchas colegas. La verdad es que a mí me llegó este personaje y me acuerdo de ver el casting, que era larguísimo y decir: ‘esto está dificilísimo’. Te puedo decir que hay un proceso de dudas, de tener miedo y de no saber y estás tan habituada que a veces es sí, a veces es no, que estás un poco sin expectativas. Hay un proceso tan loco en los castings, y es que tú nunca sabes qué es lo que están buscando. Lo hice, me preparé mucho y me olvidé, como hago con todos los castings, lo sueltas. Me acuerdo que me buscaron después para un callback y Rodrigo me llamó, me hizo una llamada a mí y a otras actrices. Entonces yo dije, ‘uy, me estoy como acercando, qué nervios’. Podía pensar dentro de mí que habría otras mejores ‘Santitas’, pero Rodrigo y el equipo vieron algo en mí. A mí me tomó mucho más tiempo entender y confiar.

¿Cómo fue empezar a ser Santita?

Rodrigo me permitió como tener una confianza distinta y fue quien me avisó que me quedé con el personaje. Aunque podía imaginarme que me iba a tener que preparar muchísimo porque iba a ser un reto muy grande, creo que nunca dimensioné lo mucho que iba a tener que aprender, investigar, capacitarme, procesar en muchos niveles y lo profundo y transformador que iba a ser.

El trabajo detrás de Santita

¿Cómo construyó el personaje?

Creo que esto tiene varias capas. Por un lado, estaba como este aspecto físico, pero por otro lado había que crear esta psicología y este cuerpo emocional también. Tenía que entender el contexto de mi personaje y es el contexto de una mujer en silla de ruedas en México y todo lo que eso implica. Por suerte, siempre estuve muy bien asesorada y trabajé de la mano con personas que fueron fundamentales para eso. Estuvo María Ángel García Ramos, que es activista y una mujer líder en asuntos de discapacidad y feminismo, que me enseñó, me abrió el mundo a una cantidad de experiencia, de conversación, de historias y de procesos. Ella también con una discapacidad adquirida muy parecida a la que moldeamos en ‘Santita’. Fue muy como mi aliada en construir y entender mi propia relación con la discapacidad. Tuve una discapacidad temporal, pero también tuve una relación con una persona que tuvo una discapacidad adquirida.Entonces como que me tocó primero armar una parte más profunda, más íntima, con una sensibilidad y un respeto antes de siquiera acercarme a la silla de ruedas.Y luego lo que también fue importante, es que la silla de ruedas estuvo conmigo dos meses antes de empezar a grabar. Entonces a la hora de llegar al set, tenía que tener como una libertad estando en ella. Para eso también trabajé con un asesor, Raúl Ortega, que hace las sillas. La que usa Santita es hecha por su compañía.

¿Que hay en el pasado de Santita que la hace ludópata?

Ella tiene su complejidad, tiene como esta pulsión como de un poco provocar a la vida y eso es algo que está como muy presente en la visión creativa de Rodrigo. Es que Santita tiene como muchas vidas también: es una doctora comprometida, su vocación es fundamental para ella y es como la estructura de su vida, pero es también un poco un caos, está buscando como estas emociones fuertes y en el juego lo encuentra.

Santita no es un personaje blanco...

Agarramos a Santita en su mejor momento y creo que también eso es interesante, explorar en un personaje porque como que no evitamos idealizarla desde ningún lugar y eso muchas veces pasa con los protagónicos, especialmente si son mujeres, como que tendemos a encasillar y estereotipar todo el tiempo.

¿Qué tal la experiencia de trabajar con Rodrigo García?

Yo me moría por trabajar con él desde hace mucho tiempo. Admiro su trabajo, me encanta lo que hace y la curiosidad que tiene por entender las motivaciones y la identidad de sus personajes. Le interesa muchísimo explorar la mujer como personaje. Sin Rodrigo nunca lo hubiera podido abordar, pero además como que me ayudó a encontrar en mí la confianza que necesitaba para dejarme ir y entregar todo con todo mi respeto, pasión y compromiso en este personaje. Él fue un aliado, pero no solamente director sino que encontré en él una complicidad que fue fundamental. Pues la verdad es que disfruté muchísimo trabajar con él y disfruté muchísimo hacer este personaje más que nunca en mi vida, siendo el más complejo que he abordado. El reto más grande que he tenido a nivel actoral ha sido definitivamente Santita y eso tiene todo que ver con Rodrigo.

Finalmente, la actriz contó que ha empezado a escribir sus propias historias. “Creo que la industria también está en un momento de mucha transformación con todo lo que pasa a nivel entretenimiento, son momentos muy particulares, entonces ahorita estoy preparando proyectos propios. Estoy intentando producir, escribir, encontrando mi propia voz dentro de mi oficio”.

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