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Valentina Lizcano: “Para mí, la actuación sana hasta en los personajes más malos”

La actriz de “Las de siempre”, de RCN, habló de sus profundas batallas personales: siete años de depresión endógena, abusos, crisis económica y cómo encontró en la actuación y en las redes sociales su camino para reconstruirse.

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Por Cindy Katerine Martínez López
10 de abril de 2026
Valentina Lizcano, actriz colombiana.
Fotografía por: Management Talento Nacional

Actriz, “influencer”, escritora, “coach” y empresaria, Valentina Lizcano se ha establecido como una de las personalidades más versátiles del entretenimiento colombiano. Su éxito no solo proviene de su carrera en la televisión, donde ha participado en proyectos como “La reina del flow”, “La reina del sur” o “¿Quién eres tú?”, sino también de su habilidad para reinventarse y convertir su historia personal en una plataforma que conecta y transforma la vida de miles de seguidores. Esa historia no es solo la de una actriz que vuelve a la televisión, sino la de una mujer que enfrentó momentos difíciles y encontró en el arte una manera de reconstruirse.

Un regreso que marca un nuevo comienzo

Su actual participación en “Las de siempre”, de RCN, el canal donde comenzó su carrera, representa un punto de inflexión: un regreso lleno de significado, memoria y transformación. “Soy muy crítica, muy dura conmigo misma, entonces casi no me veo. Ese volver al canal de RCN donde empezó toda mi historia ha sido maravilloso”, resaltó la caleña. En esta nueva etapa interpreta a Camila, un personaje que le representó un reto único: por primera vez se enfrenta a un papel que, al menos superficialmente, es completamente diferente a su esencia. Este contraste le ha brindado la oportunidad de explorar nuevas facetas de su profesión y de sí misma.

Para Lizcano, actuar es mucho más que solo entretenimiento. Cada personaje se convierte en un espejo de su propia vida y emociones. “Creo que en todos los personajes encontramos reflejos de nosotras y eso es magnífico, porque nos están haciendo pensar y cuestionar. Para mí ha sido un regalo del cielo poder interpretar a Camila. No ha habido un personaje que no traiga algo de sanación a mi vida, algo que me termina de sanar”, confiesa.

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Las batallas invisibles de Valentina Lizcano: abuso, violencia y resiliencia

Incluso los personajes más complejos han jugado un papel importante en ese camino. La actriz menciona que nunca los juzga, sino que se esfuerza por entenderlos desde su humanidad, algo que le permite ampliar su propia perspectiva: “Soy una persona que a veces soy juzgada porque muestro de más, hablo de más. Siempre he sido una convencida, desde la primera vez que pisé un escenario o un set, que mi trabajo era sanar, sanarme a mí misma y a partir de ahí compartir mis herramientas, mis experiencias hacia los demás”.

Valentina Lizcano, actriz colombiana.

Valentina Lizcano, actriz colombiana.

Fotografía por: Management Talento Nacional

Lejos de los reflectores y del éxito que muestra en la pantalla, su historia está llena de experiencias que dejaron una huella profunda en su vida. A lo largo de este camino, ha encontrado en cada personaje una manera de enfrentar lo vivido y convertir sus heridas en valiosas lecciones. “Para mí, la actuación sana hasta en los personajes más malos. Lo puedo decir como mujer que ha sido víctima de maltrato y de abuso de diferentes formas: de niña fue abusada sexualmente y de adolescente también. Ya de adulta he vivido otro tipo de abusos, de maltrato físico, psicológico, económico”.

Lizcano también ha compartido abiertamente su experiencia con la depresión endógena, una lucha que, según cuenta, enfrentó durante siete años. “En pandemia yo digo que salí del clóset espiritual. La gente conocía mucho de mi parte ‘fitness’, de mi parte de ‘wellness’, de bienestar, pero no conocían de mi parte espiritual. Yo lo guardaba con recelo. En pandemia, unos 8 meses antes de que nos encerraran, yo fui diagnosticada con depresión endógena”.

El confinamiento la obligó a mirar hacia adentro, a confrontar sus emociones y a reconocer el proceso que estaba viviendo. “Ahí fue cuando empecé a compartir mis entrenamientos físicos y mi entrenamiento espiritual”. El origen de esta situación, explica, estuvo relacionado con un procedimiento estético realizado en su juventud. Aunque físicamente lucía bien, emocionalmente atravesaba un profundo deterioro. La pandemia por covid-19 fue un punto de quiebre. “Ya salí de esa depresión que duró 7 años y también ya me siento más cómoda con mi cuerpo porque tuve una extracción de polímeros. Yo fui por vitamina C dizque para la celulitis a los 20 años, y 20 años después me vengo a dar cuenta que estoy sumida en una depresión endógena porque eso causó una inflamación periférica, que a su vez causó un desorden hormonal y que me tenía la vida destruida. Entonces el cuerpo se me veía muy lindo, pero yo no tenía capacidad de apreciar todas las bendiciones que me rodeaban, que eran muchas. Volví del inframundo y estoy lista para compartir todos los aprendizajes que tuve durante esos siete años de depresión”.

Redes sociales: de crisis a oportunidad

En medio de las dificultades, Lizcano también encontró en plataformas como Instagram una herramienta inesperada de salvación. “Yo llegué a las redes sociales por accidente. Me siento feliz, hace dos años empecé a ser ‘influencer’, me salvó la vida porque realmente yo empecé a hacerlo sin recibir una contraprestación a cambio. Estaba recién separada y no tenía un peso y tenía un niño de un año que tenía que sostener. Las redes sociales me ayudaron, mi comunidad siempre me ha sostenido y por eso yo también me siento no en deuda, pero sí con el deseo de ofrecerles lo mejor que yo pueda de mí en medio de las vicisitudes que tiene la vida, en medio de las enseñanzas que yo he tenido que vivir y transitar”.

Más adelante, figuras como Felipe Saruma jugaron un papel clave en su transición hacia nuevos formatos, incluyendo el contenido en video vertical, donde logró combinar su experiencia actoral con el lenguaje digital actual. “Hace dos años llegó la oportunidad. Me daba mucho miedo porque tal vez los formatos en los que se empezó a mostrar la actuación tienen una fórmula y una estructura que para mí es muy antigua”, dijo. Desde entonces, ha optado por una comunicación sincera, dejando de lado lo aspiracional y enfocándose en la autenticidad. Hoy, Lizcano afirma que logró superar esas situaciones difíciles. Se ve a sí misma como una mujer más consciente, más en sintonía con su interior y con el deseo de compartir todo lo que ha aprendido. “He tratado de ser una mujer responsable, franca, frentera, sincera, honesta con quien soy yo, porque si algo identifiqué desde el principio es que no me quería meter en la cárcel de construir un personaje y mostrar vivencias y cosas a las que yo realmente no tenga acceso, y si muestro algo no lo quiero hacer desde lo aspiracional”, señaló.

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Cindy Katerine Martínez López

Por Cindy Katerine Martínez López

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Sergio Arboleda con 10 años de experiencia en medios de comunicación, generación de contenidos digitales, reportería e investigación. cmartinez@elespectador.com
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