
Náfer Durán Díaz, uno de los nombres históricos del vallenato y Rey Vallenato de 1976, murió este martes 29 de septiembre a los 93 años. El acordeonero y compositor, nacido en El Paso, Cesar, había presentado en los últimos meses varias complicaciones cardíacas. Su fallecimiento fue confirmado por su hijo Luis Durán Escorcia.
La trayectoria del fallecido artista estuvo ligada además a la de su hermano Alejandro Durán, el primer Rey Vallenato (1968). Ocho años después, consiguió la corona en la categoría profesional del Festival, al imponerse sobre Beto Muegues y Juan Manuel Muegues.
Otro capítulo fundamental de su carrera fue su vínculo con Diomedes Díaz. Náfer Díaz acompañó al cantante en su primera producción discográfica, ‘Herencia Vallenata‘, publicada en 1976. En ese álbum quedaron canciones como ‘El chanchullito’, ‘Teresita’, ‘Muebles viejos’ y ‘Pobre negro’, que hacen parte del repertorio con el que ambos dejaron registrado uno de los primeros capítulos de la carrera musical del ‘Cacique de la Junta’.
La historia de Náfer Durán en el Festival de la Leyenda Vallenato
Náfer creció en El Paso, Cesar, dentro de una familia estrechamente relacionada con la música. Era hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal. Desde niño tuvo contacto con el acordeón y, de acuerdo con la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, aprendió a tocar el instrumento a los siete años.
Junto a su hermano, y durante su juventud, recorrió distintas poblaciones de la región. Su formación estuvo vinculada a las parrandas y a la tradición musical de El Paso, donde el acordeón hacía parte de la vida cotidiana. Con el tiempo, mientras Alejandro alcanzaba reconocimiento nacional, Náfer Durán construyó su propio camino como acordeonero, compositor y juglar.
Para conseguir la corona como Rey Vallenato, en 1976, presentó cuatro aires tradicionales: el paseo ‘El Estanquillo’, el merengue ‘Teresita’, la puya ‘Déjala Vení’ y el son ‘Altos del Rosario’, este último de autoría de su hermano Alejo. Lo acompañaron el cajero Simón Herrera y el guacharaquero Abel Suárez.
Su relación con el Festival, sin embargo, no terminó con aquella victoria. En 1983 regresó para buscar una segunda corona, pero los jurados decidieron declararlo fuera de concurso, al considerar que ya había demostrado un nivel excepcional. En ese sentido, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata destaca que fue el único acordeonero que, después de haber ganado la corona, volvió a competir y recibió esa distinción.
El trabajo de Náfer Durán junto a Diomedes Díaz
El mismo año de su consagración como Rey Vallenato, Durán recibió una llamada que terminaría vinculándolo con otro de los nombres más importantes de la música colombiana. Fue el acordeonero que acompañó a Diomedes Díaz en ‘Herencia Vallenata’, el primer trabajo discográfico del cantante.
La producción incluyó canciones como ‘El Chanchullito’, ‘Teresita’, ‘La invitación’, ‘Herencia Vallenata’, ‘Recuerdos de la montaña’, ‘Laura’, ‘Mi futuro’, ‘Pobre negro’, ‘No me olvides’ y ‘Morenita’. Tres de ellas —‘Teresita’, ‘La invitación’ y ‘Pobre negro’— aparecen registradas como composiciones de Náfer Durán.
Pero su repertorio no terminó en aquel álbum. Como compositor dejó canciones como ‘Sin ti’, ‘Con sentimiento’, ‘La grabadora’, ‘El Estanquillo’, ‘La invitación’, ‘Mi patria chica’ y ‘La zoológica’, entre otras. La Fundación del Festival ha señalado que escribió más de 80 canciones, muchas de ellas grabadas por diferentes intérpretes del género.
Una de sus composiciones más recordadas fue ‘Sin ti’, dedicada a Rosibel Escorcia, su compañera sentimental. También tuvo presencia en nuevas generaciones del vallenato: ‘La grabadora’ fue grabada en 2011 por Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella.
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