Netflix enfrenta una nueva controversia judicial en Estados Unidos. La plataforma de streaming fue demandada en Texas en medio de un proceso que ya comenzó a generar repercusión en medios nacionales e internacionales debido al alcance de las acusaciones presentadas ante la justicia estatal.
La acción legal fue interpuesta el pasado 11 de mayo por la oficina del fiscal general de Texas, Ken Paxton, en un tribunal del condado de Collin. Aunque la compañía ya respondió públicamente rechazando los señalamientos, el caso abre un nuevo debate sobre el manejo de datos digitales, el diseño de plataformas de entretenimiento y la protección de menores dentro de los servicios de streaming.
¿Por qué demandaron a Netflix?
De acuerdo con la demanda presentada por el estado de Texas, Netflix habría recopilado información de millones de usuarios sin informar de manera clara el alcance de esas prácticas. Entre los datos mencionados en el expediente judicial aparecen hábitos de visualización, direcciones IP, tipo de dispositivos utilizados, ubicación aproximada, actividad dentro de perfiles y patrones de navegación en la plataforma.
Según la oficina de Paxton, parte de esa información habría sido compartida con compañías de publicidad digital y análisis de datos, pese a que Netflix aseguró durante años que no operaba bajo modelos similares a los de otras grandes empresas tecnológicas centradas en la explotación de información personal.
Uno de los antecedentes citados en la demanda es una declaración realizada en 2020 por Reed Hastings, cofundador de Netflix, quien afirmó que la empresa no construía un negocio basado en la recolección masiva de datos de usuarios. Texas sostiene ahora que esas afirmaciones fueron engañosas y no reflejaban el funcionamiento interno de la plataforma.
La demanda también pone el foco sobre las herramientas de diseño utilizadas por Netflix para aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios dentro de la aplicación. Entre los mecanismos señalados aparece la reproducción automática de episodios y recomendaciones continuas de contenido, funciones que el estado describe como estrategias orientadas a fomentar un consumo compulsivo, especialmente entre menores de edad.
En el documento judicial, el fiscal general de Texas acusa a Netflix de implementar lo que se conoce como “dark patterns”, un término utilizado en el ámbito tecnológico para describir interfaces o funciones diseñadas para influir en el comportamiento del usuario y mantenerlo conectado durante más tiempo.
Otro de los puntos sensibles del caso es la referencia a perfiles infantiles. Texas asegura que la plataforma habría recopilado información relacionada con niños y adolescentes sin ofrecer suficientes garantías de privacidad ni controles transparentes sobre el uso de esos datos.
La respuesta de Netflix
Frente a las acusaciones, Netflix negó haber actuado de manera ilegal. En declaraciones recogidas por medios estadounidenses como Reuters y The Verge, la empresa calificó la demanda como “infundada” y aseguró que cumple con las normativas de privacidad vigentes en los países donde opera.
Además, la plataforma defendió sus sistemas de control parental y afirmó que las herramientas disponibles para familias permiten configurar restricciones de contenido y supervisar la actividad de menores dentro del servicio.
El proceso judicial apenas comienza, pero ya se perfila como uno de los casos más relevantes recientes relacionados con plataformas digitales, privacidad y diseño de consumo en servicios de entretenimiento por streaming.
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