La espera terminó mucho antes de que apareciera Rosalía. Desde la tarde del 16 de julio, los alrededores del Movistar Arena comenzaron a llenarse de seguidores vestidos de blanco, algunos con mantos sobre la cabeza y otros con atuendos inspirados en la estética del ‘Lux Tour’. No era un código de vestuario impuesto, sino una forma de sumarse a la experiencia que la cantante española ha construido para esta gira: una ceremonia en la que la música, el simbolismo y la emoción ocupan el mismo lugar.
Las puertas del escenario se abrieron a las 7:00 p.m., la llegada de la artista, prevista para las 9:00 se extendió algunos minutos más. Lejos de impacientarse, el público mantuvo intacta la expectativa hasta que, a las 9:37 p. m., el recinto quedó en silencio.
Rosalía apareció en el escenario dentro de una gran caja de madera para dar inicio a ‘Lux Tour’. Vestida completamente de blanco, la española cantó los temas que componen el primer acto de la gira, concebido como la introducción al universo del álbum. La puesta en escena, inspirada en una estética de pureza y contemplación, estuvo acompañada por una interpretación especialmente emotiva que, por momentos la llevó hasta las lágrimas.
Antes de continuar el viaje, quiso detenerse para hablarle a Bogotá: “Gracias por el cariño. Bienvenidos al ‘Lux Tour’. Tengo que confesar que estoy muy feliz de iniciar esta última parte del tour, nada más y nada menos que en Colombia”.
La artista recordó con cariño su paso por el Movistar Arena durante el ‘Motomami Tour’ (2022) y también su presentación en el Festival Estéreo Picnic 2023. Entre risas, confesó que había extrañado el pandebono colombiano y agradeció el cariño que el público del país le ha demostrado en cada visita.
“Hoy me gustaría daros las gracias por respaldarme una vez más y estar aquí. Los amo mucho. Espero poder devolveros todo este cariño en forma de canciones esta noche”.
El concierto de Rosalía: un viaje dividido en cuatro actos
Más que una sucesión de canciones, ‘Lux Tour’ está planteado como una obra dividida en cuatro actos y un intermezzo. Cada bloque desarrolla un momento distinto del relato que propone: de la contemplación inicial al deseo, la confesión, el perdón y la liberación final.
El primer bloque, marcado por una estética casi religiosa y una puesta en escena minimalista, dio paso a un segundo acto donde la energía cambió por completo. La solemnidad inicial quedó atrás para abrir espacio a canciones más explosivas y a una Rosalía mucho más cercana al universo que el público latinoamericano conoció con temas como ‘Saoko’ y ‘La fama’.
El corazón del espectáculo llegó durante el tercer acto, cuando apareció uno de los segmentos más característicos de esta gira: el confesionario. En cada ciudad, Rosalía invita a una personalidad local a compartir una historia profundamente personal. En Bogotá, la elegida fue la actriz y cantante Juliana Velásquez, quien protagonizó uno de los momentos más comentados de la noche con una confesión que dio mucho de qué hablar.
Pero el momento más inesperado aún estaba por llegar.
Mientras se disponía a cerrar el tercer acto, la cantante notó un cartel entre el público. Una asistente le pedía revelar el sexo del bebé que esperaba. Sorprendida, Rosalía preguntó si aquello era real. La respuesta del público fue inmediata: miles de voces comenzaron a pedirle que subiera a la futura madre al escenario.
Así fue como Isabela, con cinco meses de embarazo, terminó frente a la artista. Entre sonrisas y algunas preguntas sobre su historia, Rosalía abrió el sobre que tenía entre las manos y confirmó que el bebé sería una niña. La noticia fue celebrada por todo el Movistar Arena, que respondió con un espontáneo coro de “¡Motomami, Motomami!”, en una de las escenas más genuinas y emotivas de la noche.
Del recogimiento a la celebración
Si el concierto comenzó invitando al silencio y a la contemplación, su tramo final fue exactamente lo contrario. Con ‘Bizcochito’ y ‘Despechá’, el Movistar Arena dejó atrás cualquier solemnidad para convertirse en una gran fiesta colectiva. El público cantó, bailó y acompañó cada canción con la misma intensidad con la que, horas antes, había escuchado en silencio las primeras notas del espectáculo.
Ese contraste terminó convirtiéndose en una de las mayores virtudes de ‘Lux Tour’. Rosalía no solo interpreta un repertorio; construye una experiencia que cambia constantemente de tono sin perder coherencia. Hay espacio para la introspección, para la teatralidad, para la espontaneidad y también para los grandes éxitos que la consolidaron como una de las artistas más importantes del pop contemporáneo.
Hacia las 11:30 p.m., tras cerca de dos horas de espectáculo, la cantante se despidió entre una larga ovación. Mientras el escenario comenzaba a cerrarse y ella se alejaba lentamente, dejó una promesa de regresar.
Bogotá fue la ciudad elegida para abrir el tramo final de Lux Tour. Si la primera noche dejó claro algo, es que la segunda fecha, programada para este 18 de julio en el Movistar Arena, encontrará a un público que ya entendió que el espectáculo de Rosalía no se limita a un concierto: es un viaje que comienza mucho antes de que se apaguen las luces y continúa incluso después del último aplauso.
Esta fue la setlist de Rosalía en Bogotá 2026
Acto I
- Overture
- ‘Sexo, violencia y llantas’
- ‘Reliquia’
- ‘Porcelana’
- ‘Divinize’
- ‘Mio Cristo piange diamanti’
Acto II
- ‘Berghain’
- ‘SAOKO’
- ‘LA FAMA’
- ‘LA COMBI VERSACE’
- ‘De madrugá’
Acto III
- ‘El redentor’
- ‘Can’t Take My Eyes Off You’
- ‘Confesionario’
- ‘La perla’
- ‘Sauvignon blanc’
- ‘La yugular’
Acto IV
- ‘Dios es un stalker’
- ‘La rumba del perdón’
- ‘CUUUUuuuuuute’
- ‘BIZCOCHITO’
- ‘DESPECHÁ’
- ‘Focu’ranni’
- ‘Magnolias’
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