La Pestilencia llega al cierre de una historia que comenzó en Bogotá en 1986, cuando Dilson Díaz y Héctor Buitrago pusieron en marcha una banda que encontró en el punk una forma directa de expresar el inconformismo de una generación.
Con el paso de los años, la agrupación se convirtió en una de las referencias del hardcore punk colombiano y llevó a sus canciones asuntos como la violencia, la corrupción, el narcotráfico, el desplazamiento y las consecuencias del conflicto armado. Su primer álbum, “La muerte… un compromiso de todos”, apareció en 1989 y marcó el comienzo de una discografía que mantuvo esa mirada crítica.
Cuatro décadas después, Dilson Díaz es el único miembro fundacional que permanece en La Pestilencia. En ese recorrido, la agrupación pasó del circuito underground a convertirse en una referencia del rock colombiano, compartió escenario con artistas y bandas internacionales, como Metallica, y consiguió un disco de oro, un reconocimiento significativo para una propuesta que se construyó al margen de los formatos tradicionales de la industria. Pero para Dilson, uno de los mayores logros está en la relación construida con el público y en que sus canciones hayan pasado de una generación a otra.
“40 años después sentimos el respaldo, el cariño y el respeto de la gente por la banda, por lo que hemos dicho y por nuestras letras. Para nosotros, esa es la mejor recompensa: haber sido consecuentes con todo lo que hemos escrito”, afirmó en entrevista con Vea.
Ese vínculo también explica, según el vocalista, la vigencia de la agrupación. En los conciertos han encontrado seguidores que llegan con sus hijos y, en algunos casos, con sus nietos, además de un público joven que continúa acercándose a sus letras. Dilson considera que ese relevo generacional demuestra que la banda logró mantenerse fiel a sus principios sin repetir una misma fórmula musical.
¿Por qué se separa La Pestilencia?
El cierre comenzó a tomar forma cuando el grupo trabajaba en “Buen Provecho”, su último álbum de estudio, el cual tiene su música compuesta desde hace cerca de dos años. Al sentarse a escribir las letras, Dilson sintió que estaba entrando en un círculo: para hablar de la realidad del país debía volver sobre asuntos que ya había abordado en canciones anteriores.
“Ya, a nivel de lo que hemos hablado, ya lo hemos dicho todo”, recordó sobre aquel momento. La conclusión fue que insistir en los mismos asuntos podía convertir la obra en una repetición. “Es el momento de parar porque le hemos apostado a que la gente sea la que dé el cambio y seguimos igual”, señaló.
La decisión no significa renunciar a las canciones que han definido a la banda. Por el contrario, sostiene que temas como “Fango”, “Soñar despierto” y “Soldado mutilado” continúan encontrando correspondencia en la realidad colombiana. El retiro responde a la necesidad de no volver a escribir las mismas denuncias, aunque las circunstancias que las originaron permanezcan.
Así, La Pestilencia cierra su ciclo con una paradoja que atraviesa buena parte de su historia: muchas de las razones que alimentaron sus canciones siguen presentes. Para Dilson Díaz, esa permanencia no es una invitación a continuar indefinidamente, sino una señal de que llegó el momento de dejar de repetir el mensaje y permitir que esas canciones queden como testimonio de una época y de una banda que decidió no guardar silencio.
“Estar con La Peste nunca ha sido una cruz a cuestas; ha sido vivir el día a día, reaccionar a lo que pasa en Colombia y transformar cada sensación en canciones. Nunca hemos tenido por qué callar ante tantas cosas que pasan y siguen pasando. No ha sido fácil, pero siempre hemos tratado de comunicar ese pensamiento y convertirlo en una idea de país”, concluyó el cantante.
El último pogo de La Pestilencia
La despedida de la banda será el 28 de noviembre en el Coliseo MedPlus, con un espectáculo denominado “El último pogo de La Peste” y dividido en varios momentos. El primero estará a cargo de una formación que Dilson Díaz denomina, por ahora, la “Súper Banda”, integrada por músicos de agrupaciones como Bajo Tierra, Titán y El Sagrado, quienes interpretarán canciones de artistas que fueron influencia para el grupo y para el rock colombiano.
Después llegará un segmento sinfónico junto a la Filarmónica de Bogotá. “Este concierto será un regalo de agradecimiento para Bogotá porque es la ciudad donde nació y se formó La Pestilencia”, explicó Díaz. El cierre será con cerca de 55 canciones de su repertorio, que recorrerán los diferentes álbumes de la banda.
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