El teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá fue el escenario donde el maestro Eliades Ochoa, una de las estrellas sobrevivientes del proyecto de música cubana Buena Vista Social Club, se presentó.
El espectáculo lo abrió la agrupación colombiana Puerto Candelaria, reconocida por rescatar los ritmos colombianos bajo el lema “canciones de ayer cantadas como nunca” y cantar los propios procurando siempre visibilizar las raíces locales con nuevos arreglos.
A las 8 en punto de la noche salió el sexteto de Puerto Candelaria que cautivó al público con las interpretaciones de Zafra, su vocalista, quien además interpreta la trompeta. ‘Ay cosita linda’, ‘Cómo no voy a decirlo’, famosa en la voz de Luis Silva; ‘Aunque me cueste la vida’, popularizada por La Sonora Matancera; ‘Senderito de amor’, conocida en la voz de Julio Jaramillo; ‘Caballo viejo’, de Simón Díaz; ‘Amor y deudas’ del mismo Puerto Candelaria; ‘Dile que por mí no’, de Celia Cruz y el clásico ‘Cariñito’ hicieron parte de esta presentación.
Eliades Ochoa puso a bailar a los bogotanos
Pasadas las nueve de la noche entró en escena el maestro Eliades Ochoa. La premisa “canciones de ayer cantadas como nunca” siguió con el cubano que llega a los 80 años este 2026.
“Con la presencia de ustedes estamos como nunca… Vamos a hacer música”, dijo el maestro en alusión al nombre del tour que lo ha llevado por varios escenarios de Latinoamérica y lo aterrizó en Bogotá.
Anticipando que con sus temas, el público convertiría los pasillos del Jorge Eliécer en una improvisada pista de baile, Eliades dio vía libre para que los asistentes disfrutaran sin pena. “Me gusta muchachos la rumba… Hay poco espacio pero se pueden mover”, indicó.
Llegó ‘Yiri Yiri Bon’, el clásico cubano que popularizaron Benny Moré y Celia Cruz; después de ‘Vamos a bailar un son’, Eliades tomó un respiro para anunciar: “Hay canciones que llegaron para quedarse y esta es una de ellas”. Los primeros acordes emocionaron a los asistentes que supieron que llegaba ‘Chan Chan’, una de las más populares que Ochoa interpretó con el fallecido Compay Segundo, considerada más que un clásico, una joya de la música cubana.
Las siguientes canciones no llegaron solas, el maestro Ochoa contó la historia que inspiró cada una. “Esta es la historia de un amigo que no quería que la paloma tuviera una amiga, decía que cuando se quería a la mujer había que tenerla encerrada. Llegó el día en que el pajarito voló”, dijo sobre ‘Pajarito voló’. ‘Un negrito en la mala’, algunos acordes de ‘La cucaracha’ y la icónica ‘Se soltó el león’ llegaron en medio de un ambiente de rumba.
EL romanticismo llegó con la versión del tango ‘Volver’, que el maestro convirtió en un sentido bolero.
“Gracias a ustedes, a la familia grande… Gracias a ustedes que nos hacen sentir deseos de hacer música en cualquier momento”, mencionó el maestro al comenzar la última parte de su show, junto a sus cinco músicos, donde no faltaron ‘Cuarto de Tula’ y ‘El carretero’ y luego, Eliades se despidió del público en una noche bogotana muy fría, pero arropado por el público que siguió pidiendo más.
