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Emily Haines, vocalista de Metric, y por qué el rencor es la peor excusa para no avanzar

¿Cómo sobrevive una banda de rock por 20 años? A la banda canadiense no la frena el tiempo ni los rencores. Emily Haines cuenta, en entrevista exclusiva, cómo Metric mantiene viva su complicidad después de tanto tiempo.

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Por Camilo Gómez Forero
21 de mayo de 2026
Antes de liderar el indie rock con Metric, Emily Haines creció entre la poesía de su padre, Paul Haines, y la influencia de leyendas como Velvet Underground.
Fotografía por: Cortesía D Music Marketing
Antes de liderar el indie rock con Metric, Emily Haines creció entre la poesía de su padre, Paul Haines, y la influencia de leyendas como Velvet Underground.

Antes de liderar el indie rock con Metric, Emily Haines creció entre la poesía de su padre, Paul Haines, y la influencia de leyendas como Velvet Underground.

Fotografía por: Cortesía D Music Marketing

Con más de dos décadas de trayectoria y la mirada puesta en un presente hiperconectado, Metric regresa con su décimo álbum de estudio para demostrar que la resistencia artística es un asunto de complicidad.

A través de una propuesta que mezcla la urgencia con la melancolía, evidenciada en la carga nostálgica de videoclips como el de Victim of Love, plagado de filmaciones caseras de sus primeros años en Nueva York, la banda canadiense teje una obra tan cinematográfica como introspectiva.

En esta charla con Emily Haines, la icónica vocalista desentraña la madurez detrás de sus nuevas canciones, la tensión actual entre la auto-optimización y el hedonismo, y la brújula de la industria musical en este 2026.

El nuevo álbum de ‘Metric’ me transmite una estética muy cinematográfica, como la primera escena de Drive, con Ryan Gosling conduciendo por la noche en Los Ángeles. Como amante del cine, tengo que preguntarte: ¿tenías películas específicas en mente mientras grababan?

“Es genial que hayas percibido esa atmósfera. Para mí, la película es la de nuestra propia vida. Siento que esa es la que veo. Creo que la imagen que imagino es nuestra historia, que aún no se ha llevado a la pantalla, pero que definitivamente ha sido vivida y se siente cinematográfica. Es como una película de amigos, algo extraordinario”.

Regresaron a Electric Lady para este décimo álbum. ¿Cómo se siente volver a ese lugar después de dos o tres décadas? ¿Sientes que este disco es una forma de hacer las paces con esos primeros años de lucha en Nueva York?

“Es una gran forma de decirlo. Es como echar un vistazo y reflexionar sobre cómo fue realmente cuando empezamos, darte cuenta de que muchos de los momentos más difíciles fueron también los mejores y, honestamente, muy divertidos. A veces siento que todo se vuelve muy serio cuando se trata de bandas: la historia, la lucha y todo eso. Y sí, fue duro, pero sabíamos que lo sería. No teníamos ninguna red de seguridad, no había fondos de reserva esperándonos. Simplemente lo hicimos. Y ahora siento que lo que tenemos juntos no se puede fingir ni se puede comprar”.

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Una idea central del nuevo álbum parece ser precisamente el mantener vivo el vínculo de la amistad en un mundo que intenta separarnos. Según tu experiencia y la de la banda, ¿cuál es el secreto para construir relaciones que realmente duren?

“Creo que hay varias cosas. Con Metric, la música es más interesante cuando está compuesta por la identidad de todos. Yo escribo las canciones con Jimmy, pero cada diez años hago álbumes en solitario. Podría hacer solo eso, pero es mucho más interesante lo que creamos cuando nos desafiamos a hacerlo juntos, y dejar espacio para que los demás sean ellos mismos, para que Joules sea Joules y Josh sea Josh en la forma en que interpretan.

Además, no guardamos rencores. Una de las últimas líneas del álbum dice que “guardar un rencor es la muleta más baja”. La vida pasa volando. A todo el mundo le han hecho algo, todos han cometido errores y las cosas se han vuelto locas, pero al final todo se compensa porque nuestra esencia es mucho más fuerte cuando estamos juntos. Soy una persona que perdona y me rodeo de gente con ese mismo valor. La vida ya es lo suficientemente dura. Tus amistades deberían ser una fuente de consuelo, no una carga más".

Me encantan las letras que invitan a reflexionar, y me pasó con Close It, la parte que dice “Using all this running around but I never found what I was running towards” (Dando todas estas vueltas, pero nunca encontré hacia qué estaba corriendo). ¿Hubo algún momento en la escritura donde te sorprendieras a ti misma o te dieras cuenta de cuánto has crecido como escritora?

“Realmente no. Pero me encanta que resaltes esa línea, porque es uno de mis momentos favoritos del álbum cuando entra la guitarra de Jimmy. Refleja la frustración y la confusión de dedicar tu vida a algo de la manera en que yo lo he hecho, como lo hemos hecho todos nosotros.

Es un desafío porque no tenemos metas convencionales. No intentábamos ser una “princesa de Disney” superestrella. Buscamos algo muy específico que solo nosotros conocemos, y ni siquiera sabemos qué es hasta que lo sentimos. Es como ir tropezando en la oscuridad. Luego tienes conversaciones como esta contigo, donde ves que el mensaje aterrizó, que tuvo un significado e hizo una conexión. Ahí es cuando siento que estoy alineada con mi propósito. Pero como dice el resto de esa línea: “si era invisible entonces, lo soy más ahora”. Somos un pequeño punto en el panorama musical y, ciertamente, a nivel cósmico todos lo somos. No tuve un momento de decir ‘oh, me estoy volviendo buena en esto, solo sé que estoy muy feliz con el resultado final".

Hay un sentido de urgencia explosivo en canciones como Victim of Love y Time Is a Bomb. ¿Esa vitalidad viene de la madurez de la banda o de un sentimiento colectivo de que el tiempo se nos escapa?

“Siempre se escapa, pero me gusta jugar con esa tensión en Time Is a Bomb. A nuestra edad todos estamos sanos, nos vemos bien, queremos pasar un buen tiempo, pero sientes ese conflicto de intentar preservar tu salud. Todo el mundo está obsesionado con la longevidad, los suplementos y la optimización de todo. Intentas preservarte y, al mismo tiempo, sientes que esta podría ser tu última oportunidad de disfrutar. Esa tensión está en la canción: es como tener una cerveza en una mano y las vitaminas en la otra. Necesito ambas".

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En Moral Compass hablas de navegar con una brújula rota en un mundo caótico como el de este 2026. ¿Crees que el arte es lo único que nos queda para encontrar el camino, o la música también es parte de la confusión actual?

“Ambas cosas son ciertas. A menudo siento que tengo más en común con alguien que dirige una pequeña panadería que con el complejo industrial y corporativo de la música. No siento mucha lealtad hacia eso ni que sirvamos al mismo propósito. Dicho esto, siempre he encontrado a mi gente, como Broken Social Scene, Stars y tantas otras bandas que son más pequeñas, más “cool” y hacen las cosas por razones diferentes".

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