Llegar al Coliseo MedPlus de Bogotá implica asumir, desde antes de entrar, una logística exigente: tráfico, accesos e ingresos. El 17 de abril, el público, con la expectativa acumulada, llegó desde temprano para disfrutar del debut de Julión Álvarez en Colombia, en un evento que iba más allá de una presentación.
El concierto arrancó muy puntual con la presentación de José Darío Orozco, exvocalista de Kvrass. Luego, el artista vallecaucano Pipe Bueno, invitado especial de la noche, apareció en tarima e interpretó varias canciones de su repertorio, entre ellas ‘Recostada en la cama’ y ‘Te parece poco’, encendiendo al público antes de la salida del cantante mexicano.
Cuando Julión Álvarez apareció en tarima, el concierto no se planteó como una secuencia definida previamente, sino como un recorrido abierto por su repertorio. Canciones como ‘Ni Diablo Ni Santo’, ‘Y así fue’, ‘Te hubieras ido antes’ y ‘El Rey’ marcaron algunos de los momentos más emotivos, pero el desarrollo no se quedó en los títulos más conocidos. El show avanzó alternando corridos y temas de despecho, incorporando piezas como ‘Lamberto Quintero’, ‘Los dos amigos’, ‘Que te vaya bien’ y ‘El amor de su vida’, en una dinámica que priorizó la amplitud sobre la repetición.
Ese planteamiento ya había sido anticipado en su entrevista previa con la revista Vea. “Yo no soy una persona que trae un setlist fijo… voy viendo el ambiente”, explicó el cantante días antes. En escena, esa idea se tradujo en una estructura flexible, ajustada a la respuesta del público más que a un orden predeterminado.
Dicha respuesta, precisamente, era una de las incógnitas. “Tengo mi incertidumbre… no sé si realmente haya 10 o 5 canciones que sean éxitos allá”, había reconocido también en aquella conversación. En el desarrollo del concierto, esa duda fue perdiendo peso a medida que el público acompañó distintos momentos del repertorio, no solo los más populares.
Los invitados de Julión Álvarez a su concierto en Bogotá
A diferencia de otros conciertos donde los invitados aparecen de forma puntual, aquí la dinámica fue progresiva y Pipe Bueno regresó a la tarima.
Luego, las apariciones se dieron una a una. Eduin Caz (vocalista de Grupo Firme), Alfredo Olivas y Luis Ángel ‘El Flaco’ subieron en distintos momentos, cada uno con su espacio junto a Julión Álvarez, con quien interpretaron temas como ‘El amor no fue pa mi’ y ‘La Princesa’. Ese orden —individual, escalonado— fue construyendo uno de los puntos más fuertes del concierto.
El momento cumbre llegó cuando todos coincidieron en tarima. La escena, más que un simple cruce de artistas, funcionó como una síntesis de lo que había sido la noche: una presentación que se fue ampliando en intensidad y en presencia sobre el escenario. ‘Golpes en el corazón’, fue el tema que interpretaron en conjunto.
Dentro de ese mismo bloque, con la canción ‘Mi último deseo’, se realizó el homenaje a Yeison Jiménez. El momento conectó con el público local y reforzó el vínculo entre la música popular colombiana y el regional mexicano.
Charro, tradición y una idea que ya venía planteada
En otro momento del concierto, Julión Álvarez apareció vestido de charro, incorporando el formato de mariachi a su presentación. No fue un recurso improvisado. En su entrevista con Vea, el cantante había explicado que esta es una de las variantes que viene sumando a su show en vivo como parte de su evolución musical.
Ese segmento no solo aportó un cambio visual, sino también un giro en el tono del concierto, conectando con una tradición más clásica dentro del regional mexicano.
El debut de Julión Álvarez en Bogotá se gestó en varios frentes: un repertorio amplio, una estructura flexible, invitados que fueron apareciendo de forma progresiva y una respuesta del público que le respondió con sentimiento al artista mexicano, quien duró más de tres horas en tarima.
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