Cuando Lu Rose, cuyo nombre de pila es Lucía, salió del colegio ya cantaba. Le gustaba la música urbana y por ello se inclinó por este género, sin embargo era la época en que apenas las mujeres intérpretes ingresaban al ritmo, era un momento donde lo urbano era dominado por hombres.
Aún así se presentó en conciertos y posicionó algunos temas y parecía que comenzaba una carrera prolífica.
“Tenía una canción que se llamaba ‘No aguanto las ganas’, esa canción me abrió las puertas para sonar en Perú, estuve en la Teletón de ese país como invitada, tenía mi club de fans, hicimos gira en Ecuador”, recordó la artista.
De los escenarios a los aviones
No obstante, vino el consejo familiar que acató: estudiar algo que no tuviera que ver con la música por si algún día lo necesitaba. Así se fue encarrillando en el mundo de las aerolineas y terminó siendo auxiliar de vuelo.
“Se atravesó en el camino, mi plan siempre fue mi música, yo amo hacer música, pero digamos que entre todas las opciones que había, una que yo dije de pronto de esta forma me puedo ayudar para mi música fue volar y darme la oportunidad de abrir mi mente, conocer nuevas culturas, crecer como persona, asimismo pues crecer profesionalmente y también poder mantener mi proyecto musical”.
Mientras trabaja en las alturas la música ha seguido en la vida de Lu, que no ha dejado de componer ni de grabar. Hoy está casada, su esposo la apoya en su canrrera como intérprete igual que su hijo de 10 años.
Entre vuelos y aeropuertos ha sacado el tiempo para terminar su producción y lanzó su primer álbum, del que se desprende el sencillo “El Sonido del Retorno’’
“Mi ausencia no fue un olvido, fue una preparación. Vuelvo para darle voz a quienes la sociedad prefiere juzgar en silencio. Este tema es para las mujeres independientes, las que no le tienen miedo al trabajo y que son dueñas absolutas de su cuerpo y su destino”, afirma Lu Rose refiriéndose al sencillo.
A los 32 años admite le gustaría llenar grandes escenarios sin embargo dice que “no tengo afán, para mí esto es mi forma de expresarme y de ser escuchada no lo hago por fama”, menciona enfatizando en que ha esperado por años para alcanzar este anhelo y sabe que la espera sigue mientras ella trabaje con disciplina.
Cuando la llaman a concierto es clara: cuadra conforme a sus horarios de vuelo porque aunque sus canciones ya le generan dividendos aún no vive de ellas y prefiere ser responsable. Su trabajo como auxiliar de vuelo le ha permitido grabar hacer música por eso es algo que ha procurado conservar.
“Vivir de un arte es muy complicado y te lleva muchas veces a pensar si eres la persona indicada para hacerlo o no y a dudar de ti mismo, eso me llevó a pausar varias veces mi proyecto musical”, dijo admitiendo que en estos años ha habido momentos difíciles donde la misma música la ha levantado.
