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Nicky Jam cumplió un sueño en El Campín y recordó cómo Colombia cambió su vida

El primer concierto del reguetonero en un estadio colombiano estuvo marcado por invitados sorpresa, clásicos que desataron la nostalgia y un público que no dejó de cantar.

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Por Daniel Guerrero Aldana
07 de junio de 2026
Nicky Jam en el estadio El Campín, de Bogotá.
Fotografía por: Sebastián Castañeda/El Espectador

A las 6:00 p.m. era difícil caminar por los alrededores de El Campín. Las calles estaban llenas de camisetas negras, gorras, gafas oscuras y todo ese estilo urbano que Nicky Jam había sugerido para la ocasión. Faltaban cuatro horas para que apareciera en el escenario, pero para miles de personas la noche ya había comenzado.

No era un concierto cualquiera. Más allá de los éxitos que han acompañado a varias generaciones de seguidores del reguetón, se trataba del primer estadio de Nicky Jam en Colombia, un país que ocupa un lugar especial en su historia personal y profesional. Por eso, desde antes de que sonara la primera canción, había una sensación de celebración alrededor del evento.

Las puertas se abrieron a las 5:00 p.m. y poco después comenzaron a desfilar los artistas encargados de abrir la jornada. Luisa Rey fue la primera en subir al escenario, seguida por Osman, varios DJs y otros invitados que mantuvieron el ambiente encendido durante más de cuatro horas. La espera fue larga, incluso más de lo previsto, pero la energía del público nunca bajó.

A las 10:00 p.m., cuando ya había pasado una hora de la salida inicialmente programada para Nicky Jam, las pantallas del estadio proyectaron un video en el que un ave fénix recorría distintos lugares de Colombia. El símbolo no parecía elegido al azar. Durante años, el cantante ha hablado de cómo el país hizo parte de su proceso de reconstrucción personal y artística.

Segundos después apareció sobre la tarima y bastaron los primeros acordes de “El perdón” para que las más de 40.000 personas presentes olvidaran la espera.

A partir de ese momento, El Campín se convirtió en una fiesta que se extendió durante tres horas. “Voy a beber”, “Fan de tus fotos”, “Perro fiel” y otros éxitos fueron marcando el ritmo de una noche en la que el público prácticamente no dejó de cantar.

Algo que llamó la atención fue la dinámica de los invitados. En la mayoría de los conciertos, los artistas sorpresa suelen aparecer para interpretar una canción junto al anfitrión y despedirse pocos minutos después. Esta vez ocurrió algo diferente. Los invitados tuvieron espacio para desarrollar parte de sus propios repertorios y se convirtieron en protagonistas de varios momentos del espectáculo.

Invitados al concierto de Nicky Jam en Bogotá

El primero en aparecer fue Ryan Castro. Su llegada desató una de las reacciones más fuertes de la noche y durante varios minutos convirtió el estadio en una celebración de la música urbana colombiana. Interpretó canciones como “Jordan” y otros de sus éxitos más conocidos antes de agradecer públicamente a Nicky Jam por la invitación.

Antes de abandonar el escenario, Ryan recordó que gran parte del público colombiano creció escuchando las canciones de Nicky y aseguró que cualquier clásico que sonara esa noche iba a ser coreado de principio a fin. No se equivocó.

Más adelante llegó el turno de Maisak, a quien Nicky Jam presentó como una de las grandes promesas de la música latina. El colombiano aprovechó su momento para interpretar varios de sus temas más populares y mantener la energía del estadio en un punto muy alto.

La lista de invitados continuó con Piso 21, grupo con el que Nicky comparte varias colaboraciones. Durante su aparición, el puertorriqueño recordó que una de las canciones que interpretaron juntos (’Suele suceder’) fue escrita por él pensando específicamente en la agrupación, razón por la cual decidió entregársela.

Uno de los momentos más nostálgicos de la noche llegó con Valentino, exintegrante del dúo Magnate & Valentino. Su presencia conectó con los seguidores que crecieron escuchando algunas de las primeras etapas del reguetón y sirvió como puente entre distintas generaciones del género.

El encargado de cerrar la lista de invitados fue Beéle, el único artista que había sido confirmado previamente por la organización. Su participación terminó de encender un estadio que a esa altura llevaba varias horas cantando y bailando sin descanso.

Mientras tanto, Nicky Jam seguía alternando sus éxitos con las apariciones especiales. Fue precisamente en la segunda mitad del concierto cuando llegaron varios de los temas más esperados por el público. “Travesuras”, “Hasta el amanecer”, “El amante”, “X” y otros clásicos fueron recibidos como verdaderos himnos.

La respuesta de la gente fue constante durante toda la noche. Aunque podían verse algunos espacios vacíos en sectores puntuales, la imagen general era la de un Campín lleno y completamente conectado con el espectáculo. De hecho, incluso después de tres horas de concierto, nadie parecía tener afán por irse.

“Yo me muero aquí”: Nicky Jam sobre Colombia

Más allá de los invitados, los efectos visuales o el repertorio, hubo un tema que apareció varias veces durante la noche: la relación de Nicky Jam con Colombia.

En distintos momentos del concierto expresó el cariño que siente por el país. Incluso llegó a decir que, aunque es puertorriqueño, podría morir feliz en Colombia. Sin embargo, el momento más emotivo llegó cerca de la una de la mañana.

Tras interpretar “Cásate conmigo”, la última canción del espectáculo, el artista tomó una bandera colombiana y se la puso sobre los hombros. Luego recordó que llegó al país hace quince años sin dinero, cargado únicamente de sueños y de música.

También habló de su proceso de recuperación, de cómo logró alejarse de las drogas y los excesos, y agradeció el apoyo que encontró en Colombia durante una etapa decisiva de su vida.

“Hace 15 años llegué a este país sin plata y sin nada, solo con sueños y con un CD. Gracias a ustedes, mi gente, me alejé de los vicios y las drogas. Llevo más de 10 años limpio. Me pego un traguito de vez en cuando, pero aprendí muchas cosas de los colombianos, como su humildad. Eso es lo que más amo de ellos. Su humildad es increíble y es una cosa muy bella. Este es el país en el que, si vas a un restaurante y no tienen la sopa que quieres, te la hacen. Te dan cariño de sobra y es un país donde yo moriría feliz. Gracias por estar acá en mi primer estadio en Colombia”.

Con esas palabras, Nicky Jam cerró una noche que fue mucho más que un recorrido por sus éxitos. Porque, aunque el concierto celebraba oficialmente su primer estadio en Colombia, la sensación que quedó al final fue la de un artista agradeciendo al país que lo ayudó a levantarse cuando más lo necesitaba.

Quizá por eso el ave fénix estuvo presente desde el comienzo. No solo como parte de la escenografía, sino como un recordatorio de la historia que Nicky Jam celebró junto a miles de personas en El Campín.

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Nicky Jam cumplió un sueño en El Campín y recordó cómo Colombia cambió su vida
Fotografía por: Sebastián Castañeda/El Espectador

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Daniel Guerrero Aldana

Por Daniel Guerrero Aldana

Periodista y comunicador social egresado de la Universidad Central con máster en Innovación Social. Escribe sobre entretenimiento, con enfoque crítico y sensibilidad por las historias que conectan con la gente.nguerrero@elespectador.com
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