Soda Stereo, la mítica banda argentina conformada por Zeta Bosio (bajo), Charly Alberti (batería) y Gustavo Cerati (guitarra y voz), presentó su gira ECOS en el Movistar Arena de la capital colombiana las noches del 28, 29 y 30 de mayo.
Armados con un holograma de su vocalista, quien falleció el 4 de septiembre del 2014, así como grabaciones de su voz y guitarra, Zeta y Charly interpretaron en vivo varios de sus temas más recordados. La sensación entre el público fue de gratitud, sorpresa y emoción.
Y un día, Cerati volvió a cantar en Bogotá
El pasado 13 de mayo se cumplieron 16 años desde el último concierto de Gustavo Cerati en Bogotá, en el marco de su gira ‘Fuerza Natural’. Asistentes mencionan que, durante su presentación en El Campín, el vocalista preguntó: “¿Bogotá se ha subido más? Me estoy quedando sin aire”. Aquella noche cerró con una fiesta en la extinta discoteca Armando Records, en la calle 85 con carrera 14.
Días después, el 17 de mayo del 2010, en Caracas, Cerati realizó el que fue su último concierto en vida. Sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico que lo condujo a un coma de cuatro años y cuatro meses. Falleció en Buenos Aires el 4 de septiembre de 2014.
A pesar de su irreparable ausencia, sus compañeros de banda se las han arreglado para llevar a Gustavo de vuelta a su amado público bogotano, como con el concierto “Gracias totales” de 2020, en el cual fueron acompañados de vocalistas de otras reconocidas agrupaciones. En esta ocasión, la estrategia fue otra.
Ecos y sombras
La expectativa entre asistentes era alta. Desde el 21 de marzo, la primera fecha de la gira en el Movistar Arena de Buenos Aires se sabía a través de notas en medios cómo sería el evento; sin embargo, una cosa es leer el concierto y otra asistir a él (mi sincero pesar por quienes no pudieron asistir).
Con ese precedente, fanáticos de Soda se dieron cita a partir de las 6:00 p.m.. Un factor diferencial de este público fue la apuesta por la ropa como muestra de identidad: un número no menor de camisetas con la tipografía, rostros, isotipos y demás referencias de la banda estaban presentes en los pasillos del recinto.
Unos pasos más adelante de las puertas a las distintas localidades había personal del Movistar con una caja en sus manos, llena de gafas 3D coloreadas con el diseño de la gira: fondo negro con detalles lineales y circulares rojos. Omitiendo el contexto, el ambiente parecía la entrada a un estreno cinematográfico muy anticipado.
Al atravesar las puertas que daban al espacio principal, lo primero que destacaba era el inmenso telón transparente que, al estilo de una obra teatral, cubría la vista hacia el escenario principal. Este elemento resultaría esencial para la experiencia visual que se avecinaría. La pantalla al fondo de la tarima sería un actor principal, y daría el ambiente para cada tema.
¿Tienen sed?
El reloj marcó las 9:00 p.m. cuando el loop de un rasgueo muerto de guitarra (aquel que se produce cuando la mano izquierda —en el caso de los diestros—, en vez de presionar los trastes, se reposa sobre las seis cuerdas creando un acorde ininteligible) anunciaba el comienzo del espectáculo. Se trataba de “Ecos”, canción homónima a la gira y que cierra el álbum ‘Nada Personal’, de 1985.
La oscuridad fue interrumpida por un rayo de luz que impactó al corazón del telón hasta formar un orbe en expansión que consumió el escenario. El contraluz permitió distinguir las figuras de los tres protagonistas. De repente, Gustavo volvió a tener 25 años y el cabello desafiando la gravedad, muy al estilo de Robert Smith, de The Cure, o Saúl Hernández, de Caifanes. Estaba de regreso, a pesar de que su voz se sintiera distante gracias a la notoria reverberación.
A partir de ese momento, y en adelante, todos los celulares se dirigieron hacia la figura del vocalista, mientras los rostros detrás de estos reflejaban una mezcla de incredulidad, alegría y sensación de privilegio.

Armados con un holograma de su vocalista, quien falleció el 4 de septiembre del 2014, así como grabaciones de su voz y guitarra, Zeta y Charly interpretaron en vivo varios de sus temas más recordados. La sensación entre el público fue de gratitud, sorpresa y emoción.
Pasados cinco minutos del comienzo de la presentación, la banda prosiguió con el mismo álbum. Los rasgueos de un acorde Si suspendido en cuarta (Bsus4) eran inequívocos: se trataba de “Juegos de seducción”. Antes de entrar de lleno a la canción, llegó el esperado saludo de Cerati: “Buenas noches, Colombia”. El cantante se veía ya adulto, vestido de un traje azul con raíces plateadas que subían por su pierna izquierda y bajaban por el costado derecho de su pecho. La alegría tiene definitivamente algo de demencia.
Como mencioné, la pantalla tras el escenario siguió con juegos de luces y efectos. Durante esta canción y la siguiente, la tarima mostró edificios, los mismos que compusieron la tarima de los primeros conciertos de Soda Stereo en el estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires, el 11 y 12 de abril de 1986. Los nostálgicos supieron valorar este gesto.
El repaso al álbum de 1986 cerró con la canción “Nada personal”. En este tema subió por fin el telón transparente que, hasta entonces había limitado la visibilidad de la banda. Dos pantallas gigantes a cada lado del escenario mostraban planos cerrados de todos los integrantes de la banda, incluido, por supuesto, el ausente y su icónica guitarra Jackson azul. Al final del tema, el extasiado público colombiano en platea y gradería comenzó a vitorear el nombre de la banda.
Eran las 9:15 p.m. cuando el fondo de edificios se transformó en una especie de ventanas circulares de barco, con un azul marino de fondo; como mencioné, el fondo sería el que definiera el ambiente de cada una de las canciones. Sonó “Hombre al agua”, del álbum ‘Canción Animal’, de 1990. Este tema contuvo el primer gran solo de guitarra de la noche, agradecido por el comprometido público.
Siente minutos más tarde sonó la muy conocida introducción de “Ella usó mi cabeza como un revólver”, del trabajo ‘Sueño Stereo’, de 1995. A continuación, un aviso de la pantalla recomendó ponerse las gafas 3D que entregaban a unos pasos de las entradas al espacio principal. Un repique de tambor en 4/4 anunció que llegaba la hora de “Cuando pase el temblor”, de 1985. En este tema, los músicos salieron de escena y el protagonismo la tomó una experiencia visual con la silueta de un Gustavo en positivo.
Ya para las 9:30 p.m., con los músicos de vuelta en tarima, llegó un breve repaso al álbum ‘Dynamo’, de 1992 con “Luna roja” y “Toma la ruta”. Durante esta última, el holograma de Cerati interactuó con sus compañeros: “¿Qué tal Zeta, Charly?”. Este espejismo del pasado motivó un grito efusivo de los asistentes, totalmente metidos en la historia.
Un Cerati hablador se dirigió entonces a los asistentes. Eran las 9:39 p.m. “Bogotá, ¿cómo están?”. Luego presentó la canción que seguiría: “(En) El séptimo día”, que cerró con una completa oscuridad.
Cinco minutos después, el silencio fue interrumpido por un fondo en negativo de edificios de Buenos Aires, y otra introducción muy conocida: “En la ciudad de la furia”, del disco ‘Doble vida’ de 1988. De esta canción existen dos versiones conocidas: la de estudio, y la del concierto formato Unplugged grabado en Miami en 1996, que contó con la colaboración de la colombiana Andrea Echeverri, de Aterciopelados. La banda optó por la primera versión.
Una vez pasado el ánimo de otro gran solo de guitarra, la banda volvió a sus orígenes con el álbum debut y homónimo de 1984, específicamente con “Sobredosis de TV”. Al final, de nuevo oscuridad y silencio.
Faltaban menos de cuatro minutos para cumplir la hora de concierto, cuando un sonido familiar y reverberado interrumpió el silencio. Un nuevo compás de 4/4, a un ritmo de 101 pulsaciones por minuto, fue suficiente para saber que llegaba uno de los temas más esperados de la noche: “Persiana americana”, del álbum ‘Signos’,de 1986. Todos los asistentes corearon cada una de las palabras que tejen la canción.
Nuevamente hubo un repaso al álbum debut con “Un misil en mi placard”, seguido de “Zoom”, de 1995 y ambientado en un colorido video de los integrantes, que habían salido temporalmente de escena, en la pantalla.
A las 10:11 p.m., con los músicos nuevamente en tarima, fue el turno de una canción comprometida con los conciertos, con dos versiones en vivo y ninguna en estudio: “Planeador”. En esta, las luces de miles de celulares iluminaron la imagen de un Cerati en fondo verde.
Cinco minutos después le correspondía a la canción de cierre del álbum ‘Signos’, “Final caja negra”. En este tema llegó el tercer gran solo de guitarra de la presentación; como siempre, agradecido por un público con sensación de privilegio.
A las 10:22 p.m. un nuevo aviso recomendaba colocarse otra vez las gafas 3D. La banda tocó “Primavera 0”, de 1992, en un escenario adornado de otro gran juego de luces azules y visuales sicodélicas con un nítido Cerati como protagonista en la pantalla gigante.
Cinco minutos después, sonó otra melodía muy esperada gracias a una mítica interpretación en la gira de reunión “Me verás volver”, de 2007: “Prófugos”. En el clímax del tema, el vocalista pronuncia una frase que hoy adquiere nuevos sentidos: “Siempre seremos... Soda”.
‘De música ligera’: “Una buena canción”
Al final de “Prófugos”, los integrantes salieron del escenario. Silencio arrullador por un par de minutos. De repente, una edición de varios videos del vocalista anunciaba lo que venía: “Tengo una buena canción para cantar”. El futuro era evidente: “Ella durmió, al calor de las masas...”. Se trataba del más grande himno de la banda: “De música ligera”, de 1990; quizás el más importante del rock en español.
Antes de entrar de lleno a la canción, varios rostros se volteaban progresivamente. Sin previo aviso, Zeta y Charly aparecieron en la parte posterior de la platea. Armados cada uno con su instrumento, arrancó el clásico rasgueo de la canción: Si menor, Sol, Re y La, una estructura que no puede fallar. El Movistar Arena se volvió una fiesta distribuida entre quienes miraban los videos del vocalista y quienes se acercaban a sus coequiperos.
Al final, el bajista cumplió con la tradición de lanzar púas de guitarra a los asistentes más cercanos, y el siempre tímido Charly Alberti complementó con unas palabras de cierre: “Buenas noches. Nos hace muy felices, muy felices. La verdad estoy muy contento de estar acá reviviendo todas esas emociones que nos han dado durante tantos años. Así que muchísimas gracias, gracias por acompañarnos a este viaje al futuro. Así que gracias...”, y el público concluyó: “¡Totales!”, como en aquella ahora mítica presentación de la misma canción en su gira de despedida de 1997.
Esa gratitud se la llevaron a casa las más de 11.000 personas que fueron partícipes de una obra cumbre de la tecnología, la música y el amor por quienes ya no nos acompañan. Otra colección de videos de Soda Stereo acompañó la salida de los asistentes, mientras sonaba la melodía de “Zona de promesas”.
Gracias totales, Soda.
Queremos tener una comunicación más directa con ustedes, por eso pensamos en crear un boletín que puedan recibir en sus correos electrónicos con contenido exclusivo, entrevistas, reseñas y toda la información actualizada sobre cine, farándula, música y más. Pronto estaremos al aire. Si desean inscribirse, pueden registrarse en este enlace.
Descubre las principales noticias del entretenimiento en Colombia y el mundo dando clic aquí

