“Creo que Ligia ha sido una mujer muy sufrida, muy mamá colombiana, o sea eso sí es tremendamente fuerte para su identificación con las mamás colombianas porque somos un país donde las mamás les pasa de todo y les ha tocado sufrir, nos ha tocado sufrir mucho, a mí no tanto como en general, pero entonces hay mucha identificación de las mujeres con Ligia…Ha sido arrollador ese cariño que nos tienen. Uno no alcanza como a dimensionar todo lo que ha pasado con “La Reina del Flow” para con el público”, dice la actriz Adriana Arango sobre su personaje.
Han pasado diez años, en los que a Ligia le sucedieron muchas cosas, lo mismo que a Adriana Arango. “Mucho trabajo, he pasado de una cosa a la otra y creo que en este momento estoy tomándome como un tiempo, como un replantearme, a ver, ‘bueno, qué quiero mis próximos 10 años’”. Dice que todavía no tiene la respuesta, pero sí está desarrollando un plan. “Estoy en la etapa de hacerme preguntas, tengo 52, ¿qué quiero de aquí a los 62? Quiero planearlo muy bien porque no quiero que me quede nada pendiente en esta vida. Voy a hacer cosas que quiero”. Con la celeridad de su temperamento empezó a hacer realidad muchos sueños. “Toda mi vida quise aprender a montar en moto, ya aprendí, saqué el pase, ya me accidenté, todo el combo completo”. Adriana recuerda los paseos de infancia con su tía Beatriz y lo feliz que era cuando la lleva a dar una vuelta. “Soy gasolinera desde chiquita, es una cosa innata. Me monto en una moto y la sonrisa me sale”. Le encanta el viento. “Siempre digo: ‘¡Ay me quiero ir a ventear!’, para mí irme a ventear es ir a pasear, pero que el aire como que se mueva”. El aprender a manejar este tipo de vehículos también tiene otro propósito. “Siempre he soñado con hacer algo de acción. No me ha tocado, y ya estoy un poquito grande, pero uno nunca sabe. Entonces siempre me la paso preparándome para eso, que no sé si va a suceder algún día, pero quiero nadar, montar en bicicleta, en moto, puedo manejar como escolta, yo hice mis clases de tiro y tengo muy buena puntería, a mí todo eso me encanta. Soy tan cansona para los demás, siempre quiero aprender cosas. Esa es mi esencia y quiero respetarla y ser feliz con eso”.

"Me fui a París, porque estudié allá. Fue fantástico estar dos meses ahí, viviendo, yendo a mercar y haciendo las cosas normales"
Un plan a largo plazo y sin pausa
Luego del percance en la moto comenzó su rehabilitación. “Iba muy bien, pero me dio algo que se llama ‘hombro congelado’, y no nos enteramos. Seguí haciendo ejercicio y haciendo pesas, me desgarré los tendones y ahí me hice una lesión muy compleja”. Fue un stop, pero Adriana se activó de inmediato. “Bueno, ¿qué puedo hacer? caminar, entonces a caminar’”, también pasear. “Quiero conocer un poco más Colombia, me parece que es hermoso, es como no tener como siete países en uno. Vivimos en un país espléndido, mi próximo destino es Mompox”.
Regreso a París
También se planteó otro de sus grandes anhelos: viajar. Se preguntaba cómo sería hacerlo, por meses, en una ciudad y un idioma que no conociera. Venciendo sus miedos, lo hizo. “Me fui a París, porque estudié allá. Fue fantástico estar dos meses ahí, viviendo, yendo a mercar y haciendo las cosas normales, me parece un gran plan y espero en estos próximos 10 años hacerlo varias veces, pero bueno, ya ser un poquito más valiente e ir a otra ciudad que no conozca. Toda la vida quise ir a Estambul, pero yo me muero del miedo, entonces me fui así, muerta de miedo, pero me fui”.
Encontró distinta a la ciudad luz que recordaba, hace más o menos 30 años. “Con decirte que en tres meses me crucé con cuatro franceses, o sea, todo el mundo es extranjero en París, yo no sé dónde están los franceses”. Aunque el hecho la impactó no afectó sus planes. “París es tan hermosa que ella así solita, no importa que uno esté solo, no importa que uno no conozca ya a nadie, solo salir y caminar al infinito. Es hermosa por donde uno mire. solo caminar y ese plan es gratis y me da placer… Dios mío, caminé y caminé, fui a museos, fue espectacular. Es una ciudad que siempre está llena de sorpresas”.
Comenzando y viviendo
Siente que está comenzando otro momento de su vida, en el que está tan activa, pero también debe bajarle a su velocidad. La movilidad de su brazo puede demorar ocho meses o un año en recuperarse del todo, pero no hay alternativa. “Pero pues qué puedo hacer ya, estoy como en un momento que la vida te hace de todo, y además estoy como en una cosa que ni asimilo, entre las cosas, todo esto del cuerpo, de la menopausia y que sube uno de peso, que las hormonas al cien. Me he engordado puntualmente tres veces: en la adolescencia, en el postparto y ahorita, y las hormonas, eso, más el parón es como “Ay no, ¿qué está pasando?”, pero no se detiene en encontrar respuesta a esta pregunta, sigue viviendo y cuenta que no le interesa lanzarse en paracaídas o bucear. “Quiero aprender como a manejar las cosas de la cocina, a cortar”, pero hacerlo con la destreza de un chef. “Son cosas que uno guarda en un cajón, quiero aprender a manejar una máquina de coser. Quiero hacer cosas que nunca he podido hacer, que me dan miedo, que no tengo tiempo, pero ese es mi plan de los próximos 10 años”.
