En sus casi 30 años de vida artística Jimmy Vásquez tenía claro que la interpretación de personajes, la escritura de historias, la dirección de actores y la docencia, enfocada a estos aspectos, eran los roles que quería desempeñar en su vida profesional. El actor ha cumplido su deseo: tiene en su haber más de 30 producciones de televisión, entre series y novelas, una decena de películas y otras tantas obras de teatro.
Los realities shows, que comenzaron a adquirir popularidad a finales del siglo pasado, nunca estuvieron dentro de sus planes o alternativas laborales. Hace más de 10 años aceptó participar en ‘Tu cara me suena’, formato de Caracol Televisión en que varios famosos debían interpretar cantantes. Fue el ganador, y buena parte del premio se destinó a una fundación. Esa experiencia se enmarcaba exclusivamente en la personificación de cada estrella, y no estaba centrado en la convivencia.
La tercera fue la vencida
Ahora, contra todo pronóstico, Jimmy Vásquez participa en la temporada once de ‘MasterChef Celebrity’, reality de cocina de RCN. Habló con Vea de El Espectador sobre esa experiencia, y contó si volvería a aceptar participa en un formato de este tipo.
Admitió que sintió algo de pena al rechazar, por tercera vez, la propuesta para participar en el reality, en el que los cocineros Jorge Rausch, Nicolás de Zubiría y Belén Alonso juzgan los platos.
“Digamos, no sé cómo definirlo, es un curso muy bonito pero muy duro también. Acepté porque primero, me mostraron que realmente era un formato mucho más soportado y sustentado en la cocina, en lo que pasaba allí, era una cosa mucho más familiar. No era como el otro reality este morboso, de convivencia, amarillista un poco. La verdad, nunca haría el otro”.
Su aceptación también tuvo que ver con el hecho de regresar a RCN, el canal donde ha hecho algunas producciones como ‘Aquí no hay quien viva’, ‘Me llaman Lolita’ y ‘Jack el despertador’. Sin embargo, también admitió que desde el primer día de grabación comenzó a sentir la responsabilidad y el peso de lo que había aceptado.
“Pasó inmediatamente llegué a grabar el primer día y me bajé del carro”. Recuerda unas charlas con colegas que le impidieron ser tan relajado. “De ahí en adelante sabía perfectamente que un reality no se soporta solamente en la cocina, sabía que iban a pasar muchas cosas. Empecé como a indagar, ‘(pregunté) quiero saber realmente lo que va a suceder realmente adentro’ y empezaron a contar un montón de anécdotas, cosas y eventualidades y vainas que suceden adentro que me empezaron a asustar. Ya no había nada que hacer”, mencionó refiriéndose a la inevitable convivencia por semanas con los demás participantes, en un ambiente de competencia, mientras las cámaras lo registran todo.
No pudo prepararse con la antelación que hubiera querido. “Empiezo a estudiar faltando cuatro días para arrancar y sigo estudiando durante todo el reality, todos los días. Se grababan dos programas diarios y yo salía a seguir estudiando”.
Pese a la preparación que priorizó mientras estuvo participando, reconoce que el reto era complejo y hoy asegura que cocinar a ese nivel es “mil millones de veces más difícil que interpretar un personaje. Puedo camellarte a ti interpretando un personaje 24 horas los siete días de la semana porque me apasiona y me emociona. Es lo que realmente siento”.
Jimmy Vásquez se lo tomó personal
El trabajo de grabar cada día y de enfrentarse a la preparación de platos que luego debía ser evaluados por los jurados se convirtió en una mezcla se emociones. “Obviamente hubo momentos que me gocé y me disfruté, pero otros muchos donde lo sentía como una tarea. Claro, se vuelve un compromiso”.
Cuando eliminan a participante, por su mal desempeño o una falla en el plato, generalmente quien se va lo hace medio de tristeza y lágrimas de despedida. Pero Jimmy no. Él sintió alivio. “Veía que otros compañeros salían y lloraban y lo miraban con nostalgia. Yo sabía que iba a salir más o menos como dos semanas antes de salir, porque ya estaba demasiada presión. Tú aprendes a leer el juego desde adentro”.
Vásquez se refiere a un aspecto poco abordado por los participantes y es la manera en que afecta el estar de pie frente a los jurados. Aunque se asevera en que se califica el plato, la preparación y la presentación y no al participante, para Jimmy estas condiciones fueron complicadas de separar. “Todo me lo tomé personal. Yo aquí no voy a dármelas de venir a jugar y a ponerme la falsa careta. Realmente entendía que esto era un juego, pero aun así uno sí se siente atacado, agredido, juzgado, vulnerado. Es muy duro, es muy difícil, es muy jodido. Lo hiere a uno”.
Lo bueno del reality
Por eso una de sus primeras acciones cuando abandonó el programa fue buscar sus lugares seguros, en los que siente que ha sanado siempre. “El proceso de curación fue muy rápido porque volví a salir al teatro, el ejercicio, mis hijos”.
Ahora reflexiona en qué le dejó su paso por la cocina. Lo tiene claro: “Muchos aprendizajes, cosas bonitas, como volver a reconciliarme definitivamente con el sentido del trabajo en equipo, con sentirme útil en el teatro, en la televisión, en un set de rodaje, en la actuación, en la dirección. Después de estar aquí y sentirme como tan vulnerable, como tan atacado, de alguna manera en muchas ocasiones, como tan juzgado. Creo que la cocina me reconcilia con mi oficio y me hace, digamos, como volver a jurar pacto de por vida con la interpretación”. Tiene claro que seguirá en ese camino de actuar, dirigir. Los realities no están en ese panorama.
Actualmente prepara un montaje de improvisación en teatro, al tiempo que se encarga de llevar obras de teatro a Barrancabermeja, donde en los últimos meses se han realizado varios festivales: de teatro, de humor, de música y de danza. “Se han llevado muy buenas obras, en Barranca han visto a los grandes actores de Colombia y gratis”, puntualiza sobre la intención de lograr que este municipio sea un destino cultural importante.
