21 Apr 2022 - 3:04 p. m.

Broncearse los testículos, la pésima idea que promueve un “influencer”

En una entrevista para el popular programa Tucker Carlson Originals, de la cadena Fox, en EE.UU., un conocido profesional de acondicionamiento físico promovió esta práctica para “elevar los niveles de testosterona”. Su afirmación no tiene sustento científico y, por el contrario, puede generar graves problemas de salud.
Broncearse los testículos, la pésima idea que promueve un “influencer”
Foto: Flickr - Giovanni - Creative commons

Un grupo de hombres musculosos luchan sin camisa, cuerpo a cuerpo, levantan gigantes neumáticos, hacen flexiones pectorales, abdominales e incluso ordeñan vacas. Al fondo, y mientras se escuchan los populares versos de la canción YMCA, hay un hombre blanco desnudo con las manos abiertas como lo hicieron Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en su icónica escenas en el Titanic. En su entrepierna tiene una máquina que apunta a su cuerpo con luces LED rojas. ¿El título de la obra? “El fin del hombre”. Se trata de un video que se ha hecho viral en los últimos días y es un buen ejemplo para entender los riesgos que puede generar un influencer en la salud de las personas.

El video es el tráiler de un documental de Tucker Carlson, un reconocido presentador de la cadena Fox News, en el que se plantea que ante el “colapso total de los niveles de testosterona en los hombres estadounidenses” y el supuesto impacto de eso en su masculinidad y “hombría”, hay opciones. ¿Cuáles? Broncearse los testículos, dice.

¿Hay acaso un “colapso total de los niveles de testosterona”? ¿Afecta esa supuesta caída la masculinidad? ¿Serviría broncearse los testículos para elevar los niveles de testosterona?

Para comenzar, hay que saber que la testosterona es la hormona sexual más importante de los hombres, responsable de mantener el deseo sexual, el vigor y la masa muscular, entre otras funciones. Los niveles normales de testosterona en los hombres oscilan entre 300 y 1.000 nanogramos por decilitro de sangre. Los cambios dentro de ese rango tienen poco impacto. A partir de la mediana edad, esto es entre los 30 y los 40 años de edad, la testosterona comienza a disminuir en la mayoría de los hombres (aunque no en todos). Pero tranquilo, según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en ingles) y algunos estudios, la disminución constante es de entre un 1% y un 2% anual y tiene pocas probabilidades de causar algún problema real.

Es más, es posible que los niveles de testosterona fluctúen con los horarios de una jornada diaria, que tengan un punto máximo en la mañana y disminuyan a lo largo del día, para subir de nuevo en la noche. Algunos estudios, incluso, han sugerido que ver perder o ganar a su equipo de deportes favorito puede tener algún impacto, aunque siempre son transitorios. Los niveles vuelven a su normalidad. Solo alrededor de un 5% de hombres, según el NHS, de entre 50 y 60 años de edad tienen unos niveles de testosterona que podrían tener un impacto en su vida sexual, inferiores de manera constante a 300 nanogramos por decilitro de sangre.

La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) tiene algunos productos aprobados para bajos niveles de testosterona. Son productos como geles, parches o incluso inyecciones, pero la FDA es clara es señalar que solo está aprobado su uso para hombres que “carecen o tienen niveles bajos de testosterona junto con una afección médica asociada”. Es decir, hombres que tengan esos niveles bajos debido a razones tales como problemas genéticos, quimioterapia o problemas con las estructuras cerebrales del hipotálamo y pituitaria, responsables de la producción de testosterona por parte de los testículos. Pero entre la lista de la FDA no hay nada parecido a un bronceado.

Por otro lado, hay una afección médica que se llama hipogonadismo, una condición en la que los testículos producen pocas o ninguna de estas hormonas. El NHS explica que esta afectación puede estar presente desde el nacimiento, lo que puede causar síntomas como pubertad retrasada y testículos pequeños. Ocasionalmente, puede desarrollarse en la adultez, particularmente en hombres obesos o con diabetes tipo 2, pero esto es realmente poco común. En cambio, la FDA es enfática en señalar que “se ha dado cuenta de que la testosterona se está utilizando ampliamente en un intento de aliviar los síntomas en hombres que tienen niveles bajos de testosterona sin otra razón aparente que el envejecimiento. No se han establecido los beneficios y la seguridad de este uso”.

Entonces, en síntesis, aunque es cierto que en la mayoría de los hombres baja la testosterona a partir de cierta edad de forma natural, es falso que exista un “colapso total”. Tampoco es cierto que broncearse los testículos suba la testosterona en los hombres.

Riesgos de seguir los consejos de un influencer

Dicho esto, seguir los consejos de salud de un influencer puede causar serios problemas. La agencia estadounidense de salud ha señalado, por su parte, los problemas, en general, del bronceado. Las quemaduras solares son uno de los signos más evidentes de exposición a los rayos UV y daño en la piel.

“No existe tal cosa como un bronceado seguro. El aumento del pigmento de la piel, llamado melanina, que provoca el cambio de color bronceado en la piel, es una señal de daño”, dice la FDA. Hay evidencia, cita la entidad, que sugiere que el bronceado aumenta en gran medida el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Y, contrariamente a la creencia popular, broncearse no protegerá su piel de las quemaduras solares u otros daños.

Contrario a la afirmación de McGovern, acogida por Carlson, aún no hay estudios revisados por pares que avalen una relación entre la terapia de la luz roja y el aumento de la testosterona. Sí hay estudios, por ejemplo, sobre el efecto de la vitamina D en la elevación de la testosterona en hombres, sin embargo, esto no se relaciona directamente con una exposición de los testículos a la luz solar.

A propósito de las afirmaciones de McGovern y Carlson, el portal Inverse consultó a Michael Hamblin, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard. Según explicó, “la terapia de luz de bajo nivel tiene mucho potencial para afectar la salud, porque en última instancia, altera la forma en que funcionan las células de nuestro cuerpo”.

¿Y la masculinidad?

La relación que hace Tucker Carlson sobre el nivel de testosterona y la masculinidad u “hombría” también merece un capítulo aparte. En su video aparecen hombres musculosos siempre en actitud vigorosa, de gran estado físico. ¿No es masculino no sentirse así de enérgico después de cierta edad?, es una de las muchas preguntas que ha originado este capítulo.

Entre las respuesta ha salido a la luz el término “menopausia masculina”, un concepto que, como señala el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, es en verdad “engañoso” e “inútil”. ¿La razón? Sugiere que algunas actitudes que pueden comenzar a tener los hombres de mediana edad como cambios de humor e irritabilidad o pérdida de masa muscular y reducción de la capacidad para hacer ejercicio, se deben a una caída repentina de las hormonas, algo completamente equivocado.

Hay, por ejemplo, problemas personales o de estilos de vida que pueden tener consecuencias como la disfunción eréctil o la pérdida de la libido que tienen poco o nada que ver con el nivel de hormonas. Entre ellos, el NHS señala el estrés, la depresión o la ansiedad como posibles causantes. “Una ´crisis de la mediana edad´ también puede ser responsable. Esto puede suceder cuando los hombres creen que han llegado a la mitad de la vida. Las ansiedades sobre lo que han logrado hasta ahora, ya sea en su trabajo o en su vida personal, pueden conducir a un período de depresión”, explica.

Un buen ejemplo de la manipulación de la testosterona lo resumió Sam Wolfson, columnista de The Guardian, cuando EE.UU. estaba en la campaña para elecciones presidenciales. Entonces, en un programa de televisión se hicieron públicos los niveles de testosterona de Donald Trump. Su nivel de 441 fue aplaudido por el público, pero como añadía Wolfson, daba una idea errónea de lo que significa esta hormona.

Casos como ese han conducido a un escenario muy particular: en EE. UU., añadía, más de 1 millón de hombres se han hecho nuevas pruebas para medir los niveles de testosterona y más de 283.000 iniciaron un tratamiento con testosterona.

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