La llegada del virus de chikungunya a Colombia era inevitable. Desde diciembre de 2013, cuando se presentó un primer brote en la isla caribeña de St. Martin, la enfermedad comenzó a expandirse rápidamente hacia República Dominicana, Guayana Francesa, Guadalupe, Islas Vírgenes Británicas, Martinica y Aruba. Luego llegó a Panamá y después a Venezuela. En nueve meses, los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus infectados con el chikungunya lograron contagiar a 650.000 personas y acabar con la vida de otras 37, según datos de la Organización Panamericana para la Salud (OPS), consolidados hasta el 5 de septiembre. La OPS ha aclarado que este virus es una fiebre transmitida al ser humano por mosquitos infectados y que genera fuertes dolores articulares, de cabeza, náuseas y cansancio, pero rara vez resulta mortal.
Este miércoles, el Instituto Nacional de Salud de Colombia detectó en el municipio de Mahates, en Bolívar, los primeros cuatro casos autóctonos de chikungunya en el país y horas más tarde la Secretaría de Salud de Barranquilla anunció que en esa ciudad se había identificado un paciente más.
Ante la noticia, el Gobierno prendió las alarmas, aseguró que las condiciones geográficas del país favorecerían la reproducción de estos mosquitos, poniendo en riesgo a 26 millones de personas que viven en zonas susceptibles de que se presente la enfermedad, e hizo un llamado a los colombianos para que tomen medidas de prevención y ayuden a controlar desde sus casas la reproducción del mosquito.
El viceministro de Salud, Fernando Ruiz, anunció que “en un escenario negativo podrían presentarse alrededor de 700.000 casos durante 15 semanas epidemiológicas”. Esto podría causar congestión en ocho ciudades principales del país, especialmente Cali, Barranquilla, Medellín y Cúcuta.
Por su parte, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, viaja hoy a Bolívar para supervisar el plan de contingencia que el Gobierno ya puso en marcha, teniendo en cuenta que la enfermedad suele aparecer entre cuatro y ocho días después de la picadura del mosquito infectado.
Ayer, la OPS instó a los países de la región en los que está presente el mosquito a que redoblen sus esfuerzos para reducir la presencia de este vector. “Comenzamos una temporada en la que hay más transmisión del dengue y enfrentamos el riesgo de que el chikungunya llegue a más países. Por eso necesitamos que se integren esfuerzos para prevenir y controlar ambas enfermedades”, explicó Luis Castellanos, jefe de una Unidad de Enfermedades Tropicales de la organización.
El chikungunya fue detectado por primera vez en Tanzania en 1952 y su nombre viene de la lengua africana makonde, en la que la palabra significa “doblarse por el dolor”.