¿Cómo cuidar la memoria?

Como cualquier parte del cuerpo, esta habilidad cerebral se puede ir degenerando con el tiempo e incluso llegar a resultar en enfermedades como el alzhéimer. Una buena rutina del sueño, la alimentación saludable y el abandono de ciertos hábitos ayudan a amortiguar esta situación.

Redacción Especiales
25 de agosto de 2018 - 09:46 a. m.
/Getty Images
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“La memoria es un proceso complejo que permite al cerebro codificar, almacenar y recuperar información, es decir, permite la representación mental de información y evocarla cuando se desee y necesite”, explica el médico Andrés Jagua-Gualdrón, quien también es el presidente de la Sociedad Colombiana de Apiterapia. Esta, sin embargo, no es infalible, agrega el experto.

De hecho, teniendo en cuenta que la información que obtenemos a diario se almacena en múltiples regiones del cerebro, no son pocos los factores que pueden afectar el funcionamiento de la memoria, siendo el principal el avance de la edad. No obstante, dice Jagua, “esta no siempre se disminuye en la misma proporción, pues el ejercicio constante de la misma permite evitar los problemas que puedan afectarla”.

Con lo anterior no sólo se refiere al alzhéimer, el más común de los problemas de la memoria, sino también a otras anomalías como la hipomnesia, que se refiere a la disminución en la capacidad de formación de la memoria, o la dismnesia, que, agrega, es la “disminución de la recordación, lo que le impide a una persona evocar un evento, aunque más tarde pueda recordarlo de forma espontánea”.

Es que la memoria, sea de largo o de corto plazo, se forma a partir de la información que se percibe a través de los órganos de los sentidos y de lo aprendido a través de otros, del estudio o de la experiencia. Esta finalmente se consolida a través de las conexiones establecidas por los más de 100 mil millones de neuronas repartidas en el cerebro. Ahora, a pesar de que estos enlaces se pueden deteriorar, existen consejos, cuidados y ejercicios para mitigar la pérdida de esta capacidad vital para el desarrollo del día a día. A continuación el médico comparte algunos.

El buen sueño
Durante el sueño se produce la consolidación de la memoria a largo plazo. Es decir, que un sueño de calidad mejora la función de la memoria. Cabe recordar que una persona requiere en promedio ocho horas al día para un sueño adecuado y que algunos buenos hábitos para dormir bien incluyen alejarse de los aparatos electrónicos y las luces que generan al menos media hora antes de acostarse, así como evitar comidas pesadas.

La alimentación
Es claro que el metabolismo y el estado de salud general del cuerpo afectan positiva o negativamente la memoria. Por ejemplo, la resistencia a la insulina (común en la diabetes y la obesidad) conduce a déficits de la memoria y enfermedades como el alzhéimer. Asimismo, otras hormonas relacionadas con el proceso de alimentación afectan positiva o negativamente la formación de la memoria, como la leptina. 

Metabolismo
Las alteraciones del funcionamiento del metabolismo como el síndrome metabólico, obesidad e incluso la diabetes pueden conducir al deterioro de la memoria, bien sea por un efecto directo o bien por el deterioro progresivo de las arterias que irrigan el cerebro. Nuevamente, una alimentación saludable, sobre todo si evita el consumo de grasas trans que se cree inflaman el cerebro, puede ayudar a evitar este problema.

Independencia
No todo puede aprenderse o recordarse si existe algo que lo haga por uno. Dejar que todo lo recuerde un amigo, un familiar o el “doctor Google” evita que el cerebro haga su proceso natural, pues la confianza en poder encontrar un dato relaja el esfuerzo para recordarlo. Este esfuerzo, dicen investigadores, se gasta en recordar dónde podría estar dicho dato, en vez del dato en sí. Hay que buscar independencia y tratar de recordar constantemente.

Deporte
El ejercicio físico permite fortalecer diferentes procesos del cuerpo. En un estudio en personas con alzhéimer (enfermedad que produce deterioro de la memoria) se encontró que las actividades físicas ayudan a disminuir la velocidad con la cual se deteriora la memoria. Otra investigación demostró que hacerlo cuatro horas después de aprender algo ayuda a consolidar la memoria, mientras que una tercera afirma que los ejercicios aeróbicos fomentan el nacimiento de nuevas neuronas. 

Manejo del estrés
Científicos han demostrado que las hormonas implicadas en la respuesta al estrés, como el cortisol, modifican la formación de la memoria. A mayor estrés más difícil su formación. De ahí que las personas con estrés crónico presenten mayores dificultades para recordar algo.

Ejercicios mentales
Aunque no funciona como un músculo, el ejercicio permite mejorar la formación de la memoria. Leer más, intentar recordar un número de teléfono, un nombre, hacer resúmenes o realizar juegos mentales, como crucigramas y sudokus, son ejercicios mentales muy buenos para la memoria. Estudios dicen, incluso, que los videojuegos en los que hay que resolver problemas y cumplir objetivos para progresar pueden mejorar la memoria hasta en un 12 %.

Contaminación
El medioambiente altamente contaminado afecta de forma negativa el proceso de formación de la memoria, algo que resulta especialmente peligroso para los niños en edad escolar, pues según un estudio de la Universidad de Montana, la contaminación genera mayor riesgo de inflamación cerebral y cambios neurodegenerativos. Es recomendable tomar rutas menos congestionadas al colegio y dejar el cigarrillo.

Por Redacción Especiales

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