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Hace unos días la Academia Nacional de Medicina de Francia publicó un comunicado advirtiendo sobre una nueva “moda” que tiene muy preocupados a sus miembros: el aumento de casos de un procedimiento en el que se le corta el frenillo de la lengua a los bebés para, supuestamente, facilitar la lactancia. (Lea Alerta global: los casos de sarampión se dispararon en 2022)
La práctica, dicen, ha tenido un crecimiento espectacular en todo el mundo. En Australia, por ejemplo, incrementó 420%. En Francia también han detectado un gran incremento de esa cirugía que, en términos médicos, es llamada “frenotomía lingual”. (Lea Lo que revela el mayor estudio genómico sobre esquizofrenia)
Este fenómeno los tiene muy inquietos porque, en resumen, no hay evidencia que soporte la creencia de que cortar el frenillo facilite la lactancia. Por el contrario, advierten, puede conducir a la posible aparición de complicaciones, aunque raras, como hemorragias, daño tisular colateral, obstrucción de las vías respiratorias, negativa a amamantar, aversión oral o infecciones.
Se trata, dice el grupo de la Academia de Medicina, de “un gesto agresivo y potencialmente peligroso para los recién nacidos o los bebés”.
“Ante el aumento significativo en todo el territorio de las redes que ofrecen, a precios excesivos, el tratamiento del dolor en los pezones y el cese precoz de la lactancia mediante frenotomía (o peor aún, para practicarla como medida preventiva), la Academy Nationale de Médecine se une con diversas sociedades científicas, médicas, quirúrgicas y paramédicas, colegios y asociaciones profesionales, expresar las mayores reservas sobre el interés y la seguridad de este procedimiento invasivo y con riesgo de efectos secundarios”, añaden.
De hecho, una revisión de la literatura disponible hecha por la prestigiosa Colaboración Cochrane, señalaba que ese procedimiento no mejoraba la alimentación del lactante. Aunque sus autores mencionaban la posibilidad de que mejorara el dolor en el pezón de la madre, advertían que la evidencia, en general, era de muy baja calidad y solo pocos estudios analizaban ese asunto.
Otro de los problemas ahora, como le dijo a la agencia AFP Virginie Rigourd, pediatra del hospital Necker en París, es que ese tipo de operación la están llevan a cabo personas sin un título médico propiamente: los osteópatas y los consejeros de maternidad.
“En ausencia de dificultades para amamantar, la presencia de un frenillo lingual corto y/o grueso no constituye una indicación de que se debe hacer una frenotomía, que es un procedimiento agresivo y potencialmente peligroso para los recién nacidos o lactantes y no debe realizarse en ese momento”, asegura la Academia de Medicina de Francia.
En otro párrafo sus integrantes piden que, en caso de que haya dificultades en la lactancia, “se realice un riguroso procedimiento diagnóstico por profesionales con formación universitaria o con formación oficialmente homologada en lactancia materna, respetando la medicina basada en evidencia”.