La creatina, conocida por décadas como un suplemento deportivo, está empezando a ganar atención en el ámbito de la salud mental. ¿Podría la creatina, utilizada para mejorar el rendimiento muscular, ayudar también a la función cognitiva o, incluso, a aliviar síntomas de depresión y estrés? La ciencia aún no ofrece respuestas definitivas pero la evidencia preliminar es prometedora.
La creatina es un compuesto derivado de aminoácidos que el cuerpo produce en pequeñas cantidades, principalmente en el hígado y los riñones, y que también se obtiene al consumir carne y pescado. Si bien se almacena mayoritariamente en los músculos, una parte relevante se encuentra en el cerebro. Su función principal es facilitar la regeneración del ATP, la molécula que provee energía inmediata a las células. En términos simples, actúa como una batería de respaldo que entrega energía rápida cuando las células enfrentan una alta demanda, lo que explica su uso en el deporte y su potencial interés para el funcionamiento cerebral.
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El cerebro es un órgano exigente desde el punto de vista energético. La atención, la memoria y el pensamiento dependen de un suministro constante de energía. Diversos estudios sugieren que aumentar las reservas energéticas cerebrales mediante creatina podría mejorar el rendimiento cognitivo. Un estudio publicado en Scientific Reports mostró que una dosis alta de creatina mejoró la velocidad de procesamiento mental y la memoria de trabajo en adultos privados de sueño, ayudando a mitigar los efectos del agotamiento mental tras más de 20 horas sin dormir.
También se han reportado beneficios más modestos en personas sanas, como mejoras leves en memoria y atención tras varias semanas de suplementación. Sin embargo, los resultados no son uniformes. En individuos bien descansados y sin estrés cognitivo, los efectos de la creatina suelen ser sutiles o inexistentes.
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La evidencia más consistente indica que sus beneficios aparecen sobre todo cuando el cerebro está bajo presión, como en la falta de sueño, el envejecimiento o en personas con dietas bajas en creatina, como algunos vegetarianos.
Más allá del rendimiento cognitivo, una revisión científica publicada en 2024 sugiere que la creatina podría actuar como tratamiento complementario en la depresión. Resultados preliminares indican que añadir alrededor de 5 gramos diarios de creatina al tratamiento de la depresión resistente podría mejorar la respuesta terapéutica, especialmente en mujeres y adolescentes. Se plantea que este efecto podría deberse a una mayor disponibilidad de energía en las neuronas, a la modulación de neurotransmisores relacionados con el ánimo y a posibles efectos neuroprotectores.
No obstante, los expertos son cautos. La evidencia en depresión es prometedora, pero aún preliminar y basada en estudios pequeños y de corta duración. En el caso de la ansiedad, los datos son más limitados y no permiten afirmar beneficios claros. Por ahora, la creatina no puede considerarse un tratamiento estándar para los trastornos de salud mental.
Un punto a favor de la creatina es su perfil de seguridad. Tras décadas de uso, es considerada uno de los suplementos más seguros en adultos sanos. No es estimulante ni altera directamente las hormonas. Los efectos secundarios frecuentes incluyen aumento de peso por retención de agua y molestias digestivas leves. Sin embargo, personas con enfermedad renal o hepática deben evitarla o usarla con especial precaución.
La recomendación general es consultar con un profesional de la salud antes de usar creatina con fines de salud mental. La suplementación nunca debe reemplazar tratamientos médicos ni hábitos fundamentales como dormir bien, alimentarse de forma equilibrada y manejar el estrés. La creatina podría convertirse en un apoyo adicional dentro de un enfoque integral para el bienestar mental, mientras la ciencia continúa evaluando su verdadero alcance.
*David A. Montero es Doctor en Ciencias Biomédicas y profesor de la Universidad de Chile.
Referencias:
Gordji-Nejad A, et al. Single dose creatine improves cognitive performance and induces changes in cerebral high energy phosphates during sleep deprivation. Sci Rep. 2024. doi: 10.1038/s41598-024-54249-9
Juneja K, et al. Creatine supplementation in depression: A review of mechanisms, efficacy, clinical outcomes, and future directions. Cureus. 2024. doi: 10.7759/cureus.71638.
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