En un informe investigativo publicado por la revista “Genome Research”, científicos y académicos de la Universidad de Washington revelaron que al menos 15 de esos genes tienen versiones similares a las de los seres humanos.
Existe la posibilidad de guiar a esos genes para que frenen el proceso de envejecimiento y los problemas de salud vinculados con la edad, según dijeron.
Los dos organismos del estudio, el hongo unicelular de la levadura y el gusano C. elegans, se utilizan universalmente en los estudios geriátricos y el hecho de que se hayan descubierto los mismos genes en ambos es muy importante, de aceuerdo con los científicos.
La presencia de genes similares en el hombre es indicio de que estos podrían regular la longevidad humana. "Ahora que sabemos cuáles son realmente estos genes, tenemos objetivos potenciales que buscar en los seres humanos", explicó Brian Kennedy, profesor auxiliar de bioquímica de la Universidad de Washington y uno de los autores del estudio.
"Esperamos que en un futuro podamos influir en esos objetivos y prolongar no solo la longevidad, sino también aumentar el período de vida en que una persona puede mantenerse saludable y no sufrir las enfermedades propias de la vejez", añadió.
Los estudios también indicaron que algunos genes del envejecimiento son afines a una reacción clave del organismo a los nutrientes. Ese descubrimiento es una nueva evidencia que ampara la teoría de que el consumo de calorías y la reacción a los nutrientes inciden en la longevidad y que una restricción dietética puede aumentar la vida de una persona.
"En última instancia lo que quisiéramos lograr sería replicar los efectos de la restricción dietética a través de un medicamento", indicó Matt Kaeberlein, profesor de patología de la Universidad de Washington y participante en el estudio.
"La mayoría de la gente no quiere reducir su dieta de forma demasiado drástica para vivir un poco más. Pero, tal vez en el futuro, es posible que podamos lograr lo mismo con una píldora", agregó.