28 Mar 2014 - 3:11 p. m.

El 21,5% de los hogares colombianos consume alimentos ultraprocesados

Así lo establece un estudio del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional.

Agencia de Noticias de la Universidad Nacional

La entrada en vigor de los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados por Colombia con 14 países exige mayor vigilancia y control, por parte del Estado, de los alimentos que ingresan al país.

Y no es que estos no cumplan con la normativa nacional, lo que pasa es que los consumidores tienen muy poca información sobre el tipo y la calidad nutricional de los alimentos que llegan a Colombia procedentes de otros países.

Como afirma el profesor John Jairo Bejarano Roncancio, director del Departamento de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, “la información con la que se encuentra el consumidor promedio suele ser difícil de interpretar, ya sea por los nombres de los ingredientes, aditivos y potenciadores de sabor utilizados o por el porcentaje de calorías o macronutrientes empleados (carbohidratos, grasas y proteínas)”.

Según el docente, esta situación hace que se incumplan las directrices de la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) referentes al etiquetado nutricional de los alimentos.

La organización internacional explica que las etiquetas de los alimentos describen su contenido en nutrientes y van dirigidas al consumidor. Por tanto, “la terminología empleada debe tener sentido y ser comprensible para el público en general. Probablemente, un formato simple y normalizado ayudaría a las personas a utilizar las etiquetas de los alimentos y a compararlos. La información sobre nutrición proporcionada debe elegirse basándose en su coherencia con las recomendaciones dietéticas”.

Productos ultraprocesados y obesidad

Pensando en aportar al conocimiento sobre este tema, la Universidad Nacional es una de las instituciones que apoya el Tercer Seminario de Manejo Interdisciplinario de la Obesidad, organizado por la Fundación Colombiana de Obesidad. Este encuentro se llevará a cabo este viernes 28 y mañana sábado 29 de marzo en el auditorio Félix Restrepo de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.

En el marco de este evento dedicado al papel de los productos ultraprocesados en la obesidad, que se ha convertido en un creciente problema de salud pública en América Latina, el profesor Bejarano hablará sobre cómo puede influir el TLC en el peso de los colombianos, presentando una visión desde la seguridad alimentaria.

Apoyado en esa perspectiva, el profesor Bejarano afirma que la mayoría de los productos que llegan al país tienen una concentración de azúcar de más del 50%. Algo similar sucede con las grasas y los contenidos de sodio, un componente de la sal.

Casi todos los alimentos contienen este elemento porque les añade sabor y ayuda a preservarlos. Los productos procesados, envasados y enlatados suelen tener más cantidades de este compuesto que los alimentos recién preparados. En pequeñas cantidades, el sodio mantiene un adecuado equilibrio de líquidos corporales, pero su consumo excesivo puede provocar serios problemas de salud.

“La evidencia científica ha demostrado que el consumo de dicho compuesto es uno de los factores principales para desencadenar hipertensión arterial con todas sus morbilidades”, señala el experto, para quien resulta de vital importancia establecer vigilancia y control más estricto de los alimentos que están llegando al país, especialmente, los catalogados como ultraprocesados, es decir aquellos que han pasado por múltiples procesos de industrialización.

Una investigación realizada por el doctor Jean-Claude Moubarac, profesor de la Universidad de Montreal (Canadá) e invitado al Seminario, y la Universidad de Antioquia muestra que la prevalencia de compra de este tipo de productos en los hogares colombianos es del 21,5%.

De hecho, la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia realizada en 2010, señala que el 15,2% de los colombianos entre 5 y 64 años consume diariamente alimentos de paquete, un 22,1% gaseosas o refrescos y un 36,6% golosinas o dulces.

Esta realidad contrasta con otra no menos preocupante: apenas el 22% de los colombianos consume frutas enteras diariamente, según el Perfil Nacional de Consumo de Frutas y Verduras, publicado por el Ministerio de Salud y Protección Social.

“El consumo mayoritario de los colombianos, especialmente niños, adolescentes y adultos jóvenes, es de alimentos de paquete o enlatados, lo que afecta la alimentación tradicional y la soberanía alimentaria de un país”, subraya el experto.

Según datos recogidos por la Oficina Promotora de Comercio Exterior de Costa Rica, en 2012 las importaciones colombianas de pescado, fruta y legumbres en conserva crecieron alrededor del 200% desde 2006, como consecuencia del dinamismo del mercado, marcado en parte por la puesta en marcha de los acuerdos comerciales, entre ellos los TLC.

De acuerdo con datos de TradeMap, solo en 2011, Colombia importó más de 215 millones de dólares en productos conservados, la mayoría de ellos provenientes de EE. UU. y de países de Suramérica, especialmente Chile.

Asimismo, según cifras del DANE, en el primer semestre del 2013 el país compró US$238 millones en alimentos y bebidas, destinados al consumo de los hogares, y US$874,8 millones en alimentos procesados.

Carlos Monteiro, profesor de la Universidad de São Paulo en Brasil, señala que "el rápido aumento en el consumo de productos alimenticios y bebidas ultraprocesados, especialmente desde 1980, es la principal causa dietética del aumento rápido y simultáneo de la obesidad en todo el mundo".

Durante el Tercer Seminario de Manejo Interdisciplinario de la Obesidad, el investigador brasileño hablará sobre la “Evidencia sobre consumo de productos ultraprocesados y obesidad en el mundo”.

Por su parte, la profesora Sara del Castillo, docente del Departamento de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina de la U.N. realizará una intervención relacionada con la “Gobernanza y seguridad alimentaria y nutricional en Colombia: su importancia para enfrentar nuevos desafíos en alimentación y nutrición”.
 

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