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Si después de recurrir al herbolario no mejoran, los mexicanos acuden al doctor, indica la nota, que agrega que en algunos lugares del país las medicinas occidental y tradicional actúan de manera conjunta, como en Veracruz (este) y Oaxaca (oeste), donde los curanderos y médicos trabajan en clínicas mixtas.
La académica del Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Edelmira Linares, explicó que en México la tradición de las hierbas medicinales se remonta a la época prehispánica y con ellas se tratan distintas enfermedades, desde hongos en los pies hasta males cardiacos.
Con la colonización de los españoles, la herbolaria mexicana se enriqueció al incorporar plantas europeas como la manzanilla, la ruda, el romero y el marrubio.
“Las hojas, tallos, flores, ramas, semillas, cortezas, raíces, frutos y maderas, entre otros, se usan para todos los aparatos y sistemas del cuerpo humano, lo mismo que para los denominados síndromes de filiación cultural, como el mal de ojo, el espanto, el aire, el empacho, la caída de la mollera o de la sombra, o la vergüenza”, señaló Linares.
Aunque se desconoce la cantidad exacta de plantas medicinales que hay en México, se calcula que son unas 5.000 en todo el país.
La experta detalló que diversas zonas del país aún no han sido exploradas rigurosamente, por lo que se desconoce cuántas especies de hierbas están amenazadas, desaparecidas o en desuso.
Linares indicó que estudios recientes muestran, por ejemplo, que en Chihuahua (norte) se ha perdido el 20% de las especies con relación a los registros de 1860, a lo que se suma la introducción de hierbas provenientes de otros países como China.
Además, alertó de que aún falta mucho por conocer de la riqueza botánica mexicana, que se extingue poco a poco debido a la pérdida del hábitat y la sobreexplotación de algunas especies.
Explicó que los vegetales cuyas cortezas y raíces son útiles en la herbolaria se acaban rápidamente, “pues matan a la planta cuando la recolectan”.
Un ejemplo es la corteza del cuachalalate, de propiedades astringentes y cicatrizantes, consideró la jefa del Herbario del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social, Abigail Aguilar Contreras, ya que “cada vez es más difícil encontrarla de manera silvestre”.
Agregó que también está en peligro la raíz del guareque, empleada para el tratamiento de la diabetes.
Roberto Campos Navarro, profesor de Historia y Filosofía de la Medicina, opinó que la herbolaria se usa de forma constante y, más que impedirla, “es necesario socializar su conocimiento porque su empleo no es inocuo”, puesto que su utilización frecuente o en dosis altas puede ser dañina.
“Todos hemos tomado una infusión de manzanilla como digestivo o para limpiar los ojos”, ejemplificó.