5 Feb 2021 - 7:20 p. m.

El análisis de 166.000 genomas apoya la idea del supercontagio como motor de la pandemia de COVID19

Estudio publicado en Science concluye que responsabilizar a una cepa “del caos que estamos viviendo” es una enorme simplificación. La investigación aún no ha sido revisada por pares.
Los científicos abordan en este trabajo cientos de eventos ocurridos en distintas partes del mundo a lo largo de la pandemia.
Los científicos abordan en este trabajo cientos de eventos ocurridos en distintas partes del mundo a lo largo de la pandemia.

El rol de los supercontagiadores como “catalizadores perfectos” de la pandemia a causa de la covid-19 parece confirmarse, según afirman los profesores de la Universidad de Santiago de Compostela Antonio Salas y Federico Martinón en un trabajo publicado en enero la revista Science, y que aún no ha sido revisado por otros investigadores. (Lea: Así es como los genomas y las mutaciones del SARS-CoV-2 nos han ayudado a enfrentar la pandemia)

“Responsabilizar a una cepa del caos que estamos viviendo es una enorme simplificación del algoritmo de la pandemia”, apuntan los científicos después de analizar más de 166.000 genomas completos del coronavirus.

Según sus estimaciones, los supercontagiadores siguen siendo “el motor” de la crisis sanitaria actual y pueden dar origen a grandes brotes más allá de cual sea la cepa predominante del SARS-CoV-2.

El grupo liderado por Salas y Martinón decidió explorar el modelo de supercontagio en una base de datos mucho más amplia que la que ya se había utilizado en un trabajo publicado por estos autores en mayo de 2020.

Los científicos abordan en este trabajo cientos de eventos ocurridos en distintas partes del mundo a lo largo de la pandemia. Al explorar miles de genomas del virus, lograron corroborar que una buena parte de los contagios se explican a causa del supercontagio. “Es muy gratificante observar cómo afloran evidencias cada vez más consistentes que indican la importancia del supercontagio en la transmisión del virus”, dice Salas.

La revista Science dio cuenta recientemente de dos eventos de supercontagio sucedidos en Boston durante la primera ola. “Uno de los dos eventos de Boston ya lo reportamos hace meses junto con otras docenas más, y el otro evento no pudimos detectarlo porque no teníamos acceso a las secuencias. Ahora que pudimos acceder a una base de datos mucho más amplia y empleando exactamente la misma metodología que usamos en mayo, sí lo detectamos, así como unos cuantos de cientos más”, continúa. (Lea: El nuevo linaje del coronavirus que prendió las alarmas en la Amazonia)

Cepas y vacunas

Por su parte, el profesor Martinón destaca “la importancia que tiene hacer un seguimiento de las cepas que circulan en el mundo, porque puede alertarnos sobre la necesidad de establecer medidas preventivas, así como de re-orientar, si fuera preciso, las vacunas existentes y las que están por venir. Sería relativamente fácil actualizar las vacunas con las nuevas variantes que vayan apareciendo”.

Según los también científicos del Instituto de Investigación Sanitaria (IDIS), la aparición de cepas nuevas del virus no es algo extraordinario en el SARS- CoV-2. “Entender la dinámica del virus los ayudan a poner en contexto cepas como la británica, la brasileña, o la japonesa. Cuando se dice que una cepa es más transmisible que otra, es importante poner esta afirmación en contexto, y no olvidar que el modelo de transmisión y el comportamiento social son dos potentes motores de la pandemia”, explica Salas.

En términos generales, una persona que usa mascarilla y mantiene la distancia social, previene el contagio, sea portador o no de una variante u otra. Por otro lado, un supercontagiador es un catalizador perfecto y puede originar grandes brotes y así convertir una mutación que surge en un único individuo, en una mutación predominante.

La valoración sobre la mayor o menor capacidad infecciosa de las cepas debe hacerse siempre en un contexto relativo, aseguran los científicos. “La capacidad infecciosa de una cepa se estudia siempre en un espacio geográfico concreto y se compara contra otras variantes que circulan en el mismo contexto epidemiológico. Sin embargo, no contra todas las que están circulando en el mundo o las que ya se extinguieron y que también, en momentos determinados fueron dominantes en algún lugar”, explica Salas.

Para el profesor de la USC, “responsabilizar a una cepa del caos que estamos viviendo es una enorme simplificación del algoritmo de la pandemia, aunque es una manera eficaz de justificar lo que a nivel social no supimos controlar. Con los datos actuales, las llamadas nuevas cepas no estaban circulando en España o eran muy minoritarias en diciembre, por lo que parece razonable pensar que ‘salvemos la navidad’ pudo ser el detonante de esta tercera ola”.

Resultados de peso

A pocos meses del inicio de la pandemia, el grupo de Salas y Martinón hizo públicos los primeros resultados de sus investigaciones sobre el genoma del SARS-CoV-2. En este primer trabajo, publicado en Genome Research, los investigadores estudiaron diversos aspectos relacionados con el origen del virus a partir de un salto zoonótico y descartando su creación artificial en un laboratorio. También analizaron sus patrones de variabilidad genómica a escala mundial, el árbol filogenético del SARS- CoV-2 y la dispersión de sus cepas a lo largo y ancho del mundo.

Sin embargo, uno de los resultados del grupo más imprevisibles fue lo que llevó a estos autores a proponer el modelo de supercontagio en la transmisión del virus. Este trabajo fue pionero a escala internacional y sus resultados, con el paso del tiempo, fueron ganando más y más peso, de manera que ya son muchos los artículos publicados en revistas como Science y Nature que refrendan esta propuesta del grupo gallego.

En un artículo posterior de los autores, y aplicando este mismo modelo analítico, estudiaron los patrones pandémicos del genoma del virus en España en su primera ola de expansión. Ahí pudieron observar que casi todos los casos del Estado se explicaban por la presencia de cinco cepas, y en concreto, dos de ellas alcanzaban casi el 70 % de todas las infecciones de la base de datos (B3a y A2a5).

En aquel momento, las mutaciones que dieron lugar a B3a y A2a5 eran absolutamente dominantes en todo el territorio.

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