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El cambio climático está modificando el mapa mundial del chikunguña, advierten científicos

Un estudio advierte que el cambio climático está ampliando las zonas favorables para los mosquitos que transmiten chikunguña. Los modelos proyectan un aumento del riesgo en regiones que no enfrentaban esta enfermedad, mientras el calentamiento global y los cambios en las lluvias favorecen la expansión de especies como Aedes aegypti y Aedes albopictus.

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27 de mayo de 2026 - 11:50 a. m.
Campaña de Prevención en el Meta contra los virus: Zika, Dengue y Chikungunya realizada por la Cruz Roja.
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Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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El aumento de temperaturas está ampliando las áreas favorables para los mosquitos que trasmiten chikungunya. Así lo establece un estudio publicado la revista Frontiers in Cellular and Infection Microbiology. La investigación, basada en modelos climáticos y ecológicos de alta precisión, concluye que el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia están creando condiciones cada vez más favorables para los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, que se sabe que son los principales transmisores de la enfermedad.

Antes de continuar, vale la pena recordar que el chikunguña es una infección viral transmitida por picaduras de mosquito que suele provocar fiebre alta, dolores musculares y fuertes molestias articulares. En algunos pacientes, el dolor puede persistir durante meses o incluso años. Aunque históricamente el virus se concentraba en regiones tropicales, los investigadores señalan que la expansión geográfica de sus vectores está modificando ese panorama.

Para analizar este fenómeno, los científicos recopilaron más de 70.000 registros globales de presencia de mosquitos y casos de chikunguña. Luego combinaron esa información con 19 variables climáticas, como temperatura, lluvias, estacionalidad y elevación, además de 16 escenarios climáticos futuros desarrollados bajo el marco CMIP6, utilizado internacionalmente para estudiar los efectos del cambio climático. A diferencia de otros trabajos anteriores, este estudio utilizó un modelo jerárquico: primero proyectó dónde podrían vivir los mosquitos y después calculó el riesgo de transmisión del virus a partir de esa distribución.

Según los autores, este enfoque permite entender mejor la relación en cadena entre clima, expansión de vectores y aparición de enfermedades infecciosas. Los resultados muestran que hoy alrededor del 21,26 % de la superficie terrestre del planeta ya presenta condiciones aptas para la transmisión del chikunguña. Las zonas de mayor riesgo se concentran en América del Sur, el Caribe, África subsahariana, el sudeste asiático y algunas regiones tropicales de Oceanía. En total, 139 países presentan algún nivel de exposición potencial al virus.

El estudio encontró que el factor más determinante para explicar la presencia del virus es la distribución de los mosquitos transmisores. Solo Aedes albopictus explica cerca del 72 % del riesgo global proyectado, mientras que Aedes aegypti aporta alrededor del 12 %. Esto significa que la expansión de estas especies podría ser más decisiva que el propio aumento de la temperatura en algunos territorios. Uno de los hallazgos más preocupantes es la posible expansión del virus hacia regiones templadas que históricamente no habían enfrentado este problema. Los modelos proyectan un aumento del riesgo en el noreste de Estados Unidos, el sureste de Canadá, Europa central, Japón, China y la península coreana.

En otras palabras, dicen los autores, el chikunguña podría dejar de ser una enfermedad predominantemente tropical y convertirse en una amenaza sanitaria mucho más global.

Sin embargo, el comportamiento no sería uniforme en todo el planeta. Bajo escenarios extremos de calentamiento, algunas regiones tropicales podrían volverse demasiado cálidas o secas incluso para los mosquitos, especialmente partes de África y Oceanía. Esto podría generar reducciones parciales del riesgo en ciertas áreas, aunque los investigadores aclaran que el balance global seguiría apuntando hacia una expansión de la enfermedad. El trabajo subraya que existe una gran incertidumbre sobre cómo evolucionarán exactamente los riesgos regionales, por lo que los científicos utilizaron 11 algoritmos distintos y múltiples modelos climáticos para reducir errores y obtener proyecciones más robustas.

Aun así, todos los modelos coincidieron en una tendencia general: el cambio climático está modificando el mapa mundial de las enfermedades transmitidas por mosquitos. Según los autores, esto debería servir como una alerta para fortalecer desde ahora los sistemas de vigilancia epidemiológica, los programas de control de mosquitos y la preparación sanitaria en países que hasta hace poco no consideraban al chikunguña como una amenaza relevante.

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