29 Mar 2018 - 4:43 p. m.

El llamado urgente para controlar el uso de antibióticos en el mundo

Un estudio muestra que su uso aumentó en un 65% en todo el mundo. Expertos señalan que muchas infecciones podrían prevenirse con un mejor saneamiento y agua potable.

Redacción VIVIR

Una mujer en Kenya cava un pozo para sacar agua potable. Investigadores insisten en que mejorar el acceso a este recurso y aumentar la vacunación en países en vía de desarrollo es la clave para desincentivar el uso excesivo de antibióticos. / Wikimedia Commons
Una mujer en Kenya cava un pozo para sacar agua potable. Investigadores insisten en que mejorar el acceso a este recurso y aumentar la vacunación en países en vía de desarrollo es la clave para desincentivar el uso excesivo de antibióticos. / Wikimedia Commons

En un informe de 2014, el ex primer ministro del Reino Unido, David Cameron, dijo que si no se controla el uso de antibióticos, la propagación de la resistencia a los medicamentos podría cobrar millones de vidas para 2050.

De acuerdo con The Guardian, Un aumento dramático en el consumo mundial de antibióticos ha llevado a los expertos en salud pública a pedir nuevas estrategias para controlar el uso excesivo de las drogas, y para grandes inversiones para proporcionar agua potable, saneamiento y vacunas en países donde las enfermedades infecciosas son comunes. Lea también: Hombre contrae la peor gonorrea de la historia

El uso desenfrenado de antibióticos es el principal impulsor del aumento de las infecciones resistentes a los medicamentos que ahora matan a más de medio millón de personas al año en  todo el mundo, incluidas 50,000 en Europa y los EE. UU. Combinados.

Por eso, un equipo internacional de investigadores encontró que desde el año 2000 hasta 2015, el aumento de antibióticos aumentó en un 65% en 76 países del mundo, sobre todo en países en desarrollo y las naciones más pobres.

"Esto se debe principalmente a las ganancias en países de ingresos bajos y medianos donde el crecimiento económico significa que tienen un mayor acceso a los medicamentos", dijo Eili Klein, autor del estudio en el Centro de Dinámica de Enfermedades, Economía y política en Washington DC, a The Guardian.  

Aunque en apariencia esta cifra parece positiva, en perspectiva no lo es tanto. De acuerdo con el investigador, existe la posibilidad de que surgan serios problemas en el futuro de acuerdo a su uso excesivo. Si hay un uso inapropiado en los países de altos ingresos, pero no en los de bajos ingresos. En el fondo, la solución es que se garantice el derecho al agua potable en estos países. La importancia del agua potable, el saneamiento y la vacunación no debe olvidarse para evitar infecciones que se producen en primer lugar.

El peligro que representan las infecciones resistentes a los medicamentos es tan grave que la directora médica de Inglaterra, Dame Sally Davies, ha agregado resistencia antimicrobiana al registro nacional de riesgo de emergencias civiles del Reino Unido. Hace cinco años, advirtió sobre un "escenario apocalíptico" en el que las personas mueren de infecciones comunes y operaciones simples porque los antibióticos ya no funcionan.

El último estudio, publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, descubrió que, en promedio, las naciones más pobres todavía usan antibióticos con menos intensidad que las más ricas. En naciones de ingresos bajos y medios, el número de "dosis diarias definidas" entregadas por cada 1,000 personas aumentó un 77% de 7.6 a 13.5 durante los 16 años estudiados. Pero las naciones más ricas consumen antibióticos a casi el doble de esa tasa. Según el estudio, las tasas de consumo en los países de altos ingresos cayeron en promedio un 4%, a 25,7 dosis por cada 1.000 personas.

Es preocupante, según el diario británico, que se haya disparado el uso antibióticos de último recurso, como la colistina, un medicamento que se ha reintroducido a pesar de haber sido prácticamente abandonado en la década de 1970 debido a su toxicidad. 

Según The Guardian, Klein y sus coautores critican la respuesta global a la crisis de salud pública como "lenta e inadecuada". Piden un "replanteamiento radical" de las políticas para reducir el consumo de antibióticos y abogan por importantes inversiones para impulsar la higiene, el saneamiento y las vacunas en países donde el uso de antibióticos se dispara. Sin nuevas intervenciones para frenar el uso excesivo, la cantidad de antibióticos repartidos a nivel mundial podría aumentar más del 200% para 2030, de 42 mil millones de dosis por día en 2015 a 128 mil millones.

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