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Además, la rabia canina se redujo en los países latinoamericanos en un 93% en las dos últimas décadas, se informó en el foro, en el que participaron investigadores y autoridades sanitarias de 33 países.
No obstante, esta enfermedad causa al menos 55 mil muertes al año en todo el mundo, de acuerdo con la OPS, y Christina Schneider, representante del organismo regional, dijo que en América Latina aún se registran brotes y focos significativos de la enfermedad especialmente por el contacto con animales salvajes.
Haití, Bolivia, Brasil, El Salvador y Perú están entre los países que tienen más casos de rabia canina, según datos de la OPS.
Venezuela registró recientemente un brote de rabia transmitida por murciélagos que causó la muerte al menos a 38 indígenas de la etnia warao, en la zona del Delta del Orinoco, según datos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Por su parte, entre los países que han estado libres de rabia canina durante la última década se encuentran Panamá, Costa Rica, Chile y Uruguay.
Argentina, que hasta este año había estado en la misma lista, registró en julio el primer caso de la enfermedad en humanos después de 24 años, y México es considerado como el próximo país de la región en ser declarado “libre” rabia canina, según la OPS.
Pese a la eliminación de la rabia canina en Estados Unidos, la enfermedad aún constituye una amenaza para las personas debido al contagio a través de animales salvajes portadores de rabia y cerca de 45 mil personas reciben tratamiento profiláctico preventivo.
Con la reducción de casos de rabia en humanos en Latinoamérica, las autoridades sanitarias centran sus esfuerzos en la transmisión de la enfermedad entre animales domésticos y salvajes para eliminar los focos de infección que aún persisten.
“Nuestra meta es eliminar todos los casos de rabia humana transmitida por perros y para ello hay un compromiso de los países de la región desde los años ochenta que ha logrado disminuir en un noventa por ciento los casos”, afirmó Schneider.
“En la región aún existe el riesgo de contagio por el contacto con animales salvajes como murciélagos, zorros o mapaches, y este es un riesgo que no siempre las personas conocen”, añadió.
De acuerdo con Schneider, las campañas de vacunación de perros, el acceso a atención médica y la educación sobre los peligros de la enfermedad en comunidades en riesgo son vitales para mantener la rabia bajo control en la zona.
“Es importante la sensibilización de nuestras autoridades políticas para sostener los avances que se han logrado hasta ahora, porque si se reduce la financiación de las actividades de prevención y control, se va a sacrificar todo lo que se ha logrado”, aseveró Jorge Luis Gómez Benavides, de la Dirección General de Epidemiología del Ministerio de Salud de Perú.
Con el objetivo de disminuir la importación y exportación de casos de rabia canina y salvaje en Norteamérica, autoridades de México, Canadá y Estados Unidos firmaron el “Plan de Manejo de Rabia en Norteamérica”.