3 Dec 2020 - 5:14 p. m.

En Colombia el aire contaminado no influyó en las muertes por COVID-19

A lo largo de este año de pandemia se ha especulado mucho sobre la relación entre el aire contaminado de las ciudades y un mayor riesgo de muertes por Covid-19. Científicos colombianos analizaron datos de más de 700 municipios sin encontrar un patrón claro.

Una cosa es el virus y su capacidad de contagio entre humanos. Otra los factores ambientales que le pueden ayudar. Entre estos últimos, y casi desde el inicio de la pandemia, se ha especulado sobre el papel que podrían tener los contaminantes del aire. Estudios en China, Italia y otros países han arrojado señales en ese sentido. Pero luego de analizar datos de más de 700 municipios en Colombia, un grupo de científicos de varias universidades del país no creen que esa relación sea tan clara.

En artículo titulado “Efectos de la contaminación del aire, las condiciones sociodemográficas y de salud en la mortalidad por COVID-19 en Colombia: un estudio ecológico”, el grupo encabezado por la epidemióloga de la Universidad Industrial de Santander Laura Rodríguez y colegas de la U. Nacional, Uninorte, U. Bolivariana, U. de Antioquia y Unab, presentaron los resultados de evaluar datos de la epidemia en Colombia y contrastarlos con reportes de contaminación en más de 700 municipios.

“No hubo evidencia de una asociación entre la exposición a largo plazo a PM2.5 (las partículas contaminantes más pequeñas suspendidas en el aire) y la tasa de mortalidad por COVID-19 a nivel municipal en Colombia” fue su principal conclusión. En cambio, ratificaron algo que se ha visto a medida que el virus se expande por las poblaciones y es que la demografía, la capacidad del sistema de salud y las condiciones sociales “si tuvieron evidencia de un efecto ecológico en la mortalidad por COVID-19”.

Una de las razones por las que se discute el papel de los contaminantes en el aire, es que esas pequeñas partículas podrían servir de vehículo para la propagación en largas distancias de las partículas virales. En China, por ejemplo, se realizaron un estudio de series de tiempo con datos de 120 ciudades durante enero y febrero de 2020 y se encontró una asociación positiva entre el recuento diario de casos confirmados y las concentraciones de PM fino y grueso (PM2.5 y PM10, respectivamente), ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2). Algo similar hallaron investigadores en Italia al analizar datos de 110 provincias italianas entre febrero y marzo.

Otra de las hipótesis que han relacionado el aire contaminado con mayores muertes por Covid-19 tiene que ver con que la exposición prolongada a la contaminación atmosférica provoca una respuesta inflamatoria crónica en los ciudadanos y, por lo tanto, el desarrollo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas. Una situación que haría más vulnerables a estas poblaciones frente al nuevo coronavirus.

La evidencia recabada por los investigadores colombianos no apunta en la misma dirección. “El patrón geográfico de la proporción de mortalidad de COVID-19 y el promedio a largo plazo de PM2.5 no parece tener una buena superposición en la inspección visual, ya que algunos municipios con niveles bajos de PM2.5 exhiben altas proporciones de mortalidad”. En su estudio informaron que las regiones con mayor proporción de mortalidad se ubican en las costas atlántica y pacífica y la región amazónica.

Lo que si reveló, y confirmó de otros estudios, el trabajo del grupo de investigadores colombianos es que el envejecimiento y la pobreza juegan un rol fundamental en la tasa de mortalidad por COVID-19. También lo hacen las enfermedades crónicas y la menor capacidad del sistema de salud para tratar casos complicados de infección, a nivel municipal.

“Estos hallazgos podrían sugerir que el efecto crónico del envejecimiento y la pobreza podría tener un efecto más fuerte sobre las complicaciones y la mortalidad del COVID-19 en los países en desarrollo”, anotaron.

Una explicación para la disparidad de los resultados entre este trabajo y los realizados en China e Italia, según los propios autores, sería el tipo de modelo de contaminación usado por unos y otros. Otra posible explicación sería que la exposición a largo plazo a PM2.5 tiene menos impacto en la susceptibilidad biológica a las complicaciones y muertes por COVID19 en comparación con el efecto de otros contaminantes del aire como el dióxido de nitrógeno (NO2).

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