12 Mar 2020 - 2:00 a. m.

“Esta epidemia va a exigir una gerencia día a día”

El nuevo coronavirus, calificado desde ayer como pandemia por parte de la OMS, pondrá a prueba de muchas maneras al sistema de salud colombiano. El director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales cuenta cómo se están preparando.

Pablo Correa Torres - @pcorrea78

Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales.  / Gustavo Torrijos.
Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales. / Gustavo Torrijos.

Los testimonios de algunos médicos y enfermeras de países donde la epidemia por el nuevo coronavirus se expandió con gran velocidad son conmovedores y, de paso, han dejado en evidencia que si no se toman las medidas de prevención adecuada, algunos centros de salud se pueden saturar y generar cierto caos social.

¿Qué tan lejos o cerca estamos de ver en Colombia escenas como las que noticieros y redes sociales nos muestran de hospitales en Italia? Un asunto importante en esta epidemia es que si bien el 80 % de los infectados tendrán síntomas leves a moderados de una gripa, que podrán manejar con cuidados en sus casas, el otro porcentaje puede requerir algún tipo de atención médica. Si esto ocurre en el transcurso de pocas semanas, los hospitales y clínicas se verían en aprietos. En Colombia existen 87.588 camas hospitalarias y 8.081 son catalogadas como de cuidado intensivo (o sea el 9,2 %).

Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales, quien conoce como pocos el sistema de salud, dice que no se trata de entrar en pánico, pero tampoco en tranquilidad extrema.

¿Qué tanto riesgo hay de ver saturados los hospitales y clínicas?

Ateniéndonos a la estadística internacional, los casos que requieren llegar a la alta complejidad, de acuerdo a su severidad, son un porcentaje menor. Este es un reto para todo el sistema de salud no solamente para la alta complejidad hospitalaria, el gran reto es lograr contener esta enfermedad en lo ambulatorio, la baja complejidad y la atención domiciliaria. En Colombia tenemos 87.588 camas de las cuales 8.081 son de cuidado intensivo.

¿Qué escenario vislumbra para Colombia en las próximas semanas?

Es una pregunta difícil. Hay una serie de predicciones y modelos en el ámbito global, pero lo mejor es no especular y hacer una gerencia del día a día a la epidemia basados en la información oficial. Hay que estar preparados para todo.

¿Cómo se están preparando los hospitales?

Primero, refrescar todos los protocolos que existen sobre el manejo de infección respiratoria aguda. Le dimos instrucciones a todo el sector, de la mano con el Gobierno, de activar todos los planes de manejo de infección respiratoria aguda, que tengan la certeza de que todo el personal está capacitado y preparen las zonas de aislamiento con protocolos de bioseguridad. Deben seguir al pie de letra el reporte de casos sospechosos. También que aprovechen este tiempo para educar a sus usuarios, hacer campañas de prevención y manejo de enfermedades respiratorias. Hay documentos técnicos de la Organización Mundial de la Salud; no hay que ponerse a hacer innovación sino seguirlos. Las entidades deben hacer inventario de los recursos físicos que tienen, cuántas salas, unidades de cuidado intensivo y dispositivos para manejo de infección respiratoria. Hay una responsabilidad especial frente a la bioseguridad del personal de salud. Aquí hay que pedirles a las ARL que sean parte del equipo y ayuden.

¿Qué percepción tiene al hablar con los directores de hospitales?

Creo que la sensación es de una gran expectativa. Estamos superando la fase de preparación, que se hizo de manera adecuada. Las entidades tuvieron tiempo para repasar y actualizarse. Para mí, es un tema de alerta por ahora. No es pánico ni tranquilidad extrema.

Después de tantos años frente a este sector, ¿qué tan obediente es el sistema ante estas circunstancias?

Creo que es un sector que bien conducido puede reaccionar de manera organizada. Con bien conducido me refiero al papel de varias autoridades. Minsalud y el Instituto Nacional de Salud lo están haciendo bien. Están hablando con claridad. Dando las alertas de manera secuencial y ordenada. Otro actor clave son las Secretarías de Salud y centros reguladores de urgencias. Si las órdenes nacionales llegan y son traducidas e implementadas en las regiones, vamos a tener una respuesta ordenada y coordinada. No sobra recordar que el manejo de una eventualidad como esta no es solo de la alta complejidad de hospitales. La mayoría de pacientes no van a tener esa necesidad, van a tener cuadros leves y moderados.

Claro; pero es que con un 20 % de personas afectadas que requieran algún tipo de atención médica, el riesgo de colapso hospitalario es alto.

No olvide que esta situación coincide con el pico de infección respiratoria tradicional, que es entre marzo y mayo. Es cierto que puede haber una presión mayor sobre los servicios de urgencias. Ahí tendrá gran importancia que el triage funcione de manera adecuada.

¿Cómo reacciona el sistema durante esos picos de infección respiratoria tradicionales?

Un hospital promedio, de mediana complejidad en una ciudad mediana del país, puede atender de 100 a 150 pacientes por servicio de urgencias cada día. Durante un pico de infección respiratoria crece del 15 al 20 %. En una gran central de urgencias se puede atender de 600 a 700 consultas, con un crecimiento del 20 % en circunstancias atípicas. La gente debe saber que estamos acostumbrados a los valles y picos, y el sector se prepara para eso. Esa es una ventaja. Tampoco se puede decir que no va a pasar nada, todo dependerá de la virulencia de la enfermedad entre nosotros y si somos capaces de controlar las cadenas de transmisión. A esto hay que hacerle gerencia día a día, es una conversación entre todos los actores. No se puede uno tranquilizar, es preciso tener la guardia muy alta y que los procesos sean ordenados. Una cosa importante es que ojalá funcione bien la referencia y contrarreferencia. Que aquí no nos vayan a resultar con trabas burocráticas, especialmente cuando sea necesario remitir pacientes a los altos niveles de complejidad. Una tarea para todas las Secretarías de Salud es definir cuáles son las entidades hospitalarias que van a manejar los casos de mayor complejidad. Bogotá, Medellín, Cali y otros municipios ya lo hicieron.

¿Ya han detectado algún tipo de desabastecimiento en recursos hospitalarios?

Ya hay varias voces de actores del sistema que estamos anunciando que hay dificultades con máscaras y mascarillas. Si el Gobierno detecta que es un problema sistémico deberá tomar decisiones. Por ahora no es una cuestión crítica, pero se nota que es más lento el suministro.

¿Cómo estamos en personal de salud?

El recurso humano nuestro está preparado. El manejo de estas patologías no es novedoso. Aquí ya hay protocolos que dependen de tecnologías básicas, como aislamiento y protección del personal de salud.

¿Qué le preocupa a usted en este momento?

Creo que aquí el Gobierno ha hecho una fase de preparación adecuada. Esto no nos coge de sorpresa. No creo que nadie esté exento de perder el control. Pero esa probabilidad es menor si tiene una fase de preparación buena. Esperemos a ver cómo se comporta acá la enfermedad. Espero que la contención intradomiciliaria nos dé resultado. El gran éxito está en contener el mayor porcentaje de casos fuera de las entidades hospitalarias.

Nuestro sistema de salud vive siempre en apuros financieros...

Aquí el sistema tiene que funcionar con un sentido de grandeza. Esas tradicionales riñas microeconómicas por el pago, la cartera, la glosa, en circunstancias como esta no pueden ser invocadas. Aquí tiene que trabajar en función de la población. Cuando uno le dice a la gente que la tecnología más eficaz es el lavado de manos como que no creen. Pero cerca del 50 % de los casos se pueden controlar con esta sencilla técnica.

Si el manejo en casa será tan importante, ¿qué tan sólidos somos en líneas de atención y “call centers”?

Esa es una oportunidad de mejora. Ahí hay que hacer más esfuerzos, para que efectivamente sean líneas de atención. Sé que en Minsalud y Secretarías de Salud de las principales ciudades están haciendo esfuerzos para que funcionen 24 horas todos los días de la semana. Ojalá el resultado de todo esto sea un cambio cultural en hábitos de salud pública.

 

* “Estamos cubriendo de manera responsable esta pandemia, parte de eso es dejar sin restricción todos los contenidos sobre el tema que puedes consultar en el especial sobre Coronavirus". 

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