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El Hospital Serena del Mar, operado por la Fundación Santa Fe en Cartagena, informó que dejará de prestar servicios de salud a los usuarios afiliados a Coosalud EPS, Nueva EPS y Proteger EPS, anteriormente conocida como Cajacopi, por, dijo, los reiterados incumplimientos de estas entidades en sus obligaciones frente a los servicios ya prestados por la institución. A través de un comunicado dirigido a los usuarios, el centro asistencial explicó que la suspensión se hará efectiva conforme a la normatividad vigente y aclaró que la atención continuará únicamente para los casos de urgencias vitales.
“Debido al incumplimiento reiterado de estas entidades en sus obligaciones relacionadas con los servicios de salud efectivamente prestados, el Hospital Serena del Mar ha adoptado la decisión de suspender la prestación de servicios a usuarios de dichas EPS, salvo en los casos de urgencias vitales”, señala el comunicado. La institución indicó que los afiliados que requieran orientación sobre su atención deberán comunicarse directamente con sus respectivas EPS para conocer la red de prestadores habilitada y los canales oficiales disponibles. El hospital también lamentó la decisión y aseguró que la falta de respuesta efectiva por parte de las EPS afecta la sostenibilidad de la operación hospitalaria y limita su capacidad para garantizar una atención “oportuna, segura y adecuada”.
Finalmente, el Hospital Serena del Mar reiteró su compromiso con una atención “responsable, sostenible, segura y centrada en el paciente”, al tiempo que agradeció la comprensión de los usuarios frente a la medida que acaba de tomar.
Las EPS mencionadas no se han pronunciado sobre la decisión y el hospital no detalló el monto de la deuda. No obstante, el anuncio se produce en medio de la crisis que atraviesa el sistema de salud, marcada por los problemas de liquidez de hospitales y clínicas, que han denunciado retrasos en los pagos por parte de varias EPS. Esa situación ha llevado a distintos prestadores del país a restringir servicios, suspender la atención a algunas aseguradoras o advertir sobre el riesgo para la continuidad de la atención, al asegurar que la falta de recursos afecta su sostenibilidad financiera y su capacidad operativa.
Por ejemplo, la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) reportó a mediados de abril pasado que las deudas que tienen las EPS y el Estado con 232 instituciones que hacen parte de su gremio, siguieron creciendo. Según sus cálculos, con corte a diciembre de 2025, les deben COP 25,7 billones (pesos colombianos), una cifra que representa un incremento de 7 % frente a la deuda que había en junio del mismo año.
La deuda más grande la tienen las EPS del régimen contributivo, que les deben el 50 % del total. Eso quiere decir, COP 12,9 billones. Le siguen las EPS del régimen subsidiado (con COP 7,1 billones) y el Estado (COP 1,9 billones), una categoría que incluye entes territoriales, la ADRES y el extinto FOSYGA. La mayor parte de la deuda es justamente de Nueva EPS, seguida por Sanitas, Famisanar y Coosalud. Juntas, dice la ACHC, “adeudan cerca de COP 9,3 billones y tienen una cartera en mora superior a los COP 5,6 billones”.
Dentro de ese grupo del régimen contributivo, “más de COP 11,8 billones, corresponden a 12 EPS en operación y COP 1 billón corresponde a 17 que han sido liquidadas o solicitaron retiro voluntario”. Respecto a las EPS del régimen subsidiado, la deuda se concentra en 17 EPS activas, que les deben COP 17 billones. Una fracción menor (12,4 %) lo adeuda 32 entidades que ya fueron liquidadas. Nueva EPS, Savia Salud, Emssanar y Coosalud son las EPS que más le deben plata a las clínicas y a los hospitales (más de COP 4 billones).
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