El estudio señala que mejores métodos de diagnóstico y de gestión de los casos podría acelerar la identificación de los afectados, lo que permitiría tratarlos más eficazmente con fármacos antivirales y, en consecuencia, reducir la mortalidad.
Un equipo de investigadores dirigido por el doctor Toni Wandra, del ministerio de Salud indonesio, analizó los factores asociados a las muertes por gripe aviar en ese país.
Los expertos trabajaron con un grupo de 127 personas contagiadas entre junio del 2005 y febrero del 2008.
Se envió a un especialista a gestionar cada uno de esos casos, para lo que obtuvieron datos epidemiológicos y clínicos y realizaron entrevistas con los pacientes y sus familiares.
Un total de 103 de los enfermos (81%) murió, con un tiempo de hospitalización medio de seis días, señalaron los especialistas.
De 122 pacientes que llegaron al hospital, 121 (99%) tenían fiebre, 107 (88%) tos y 103 (84%) problemas respiratorios.
Sin embargo, durante los dos primeros días después de contraer la enfermedad la mayoría de los afectados no presentaba síntomas y sólo 31 tenían fiebre y tos, mientras nueve tenían fiebre y problemas respiratorios.
El tiempo transcurrido entre el desarrollo de la gripe y su tratamiento con el fármaco antiviral oseltamivir fue de una media de siete días.
Un paciente que recibió tratamiento en los dos primeros días sobrevivió, apuntan los expertos.
Cuatro de los once (36%) que recibieron tratamiento dentro de los primeros cuatro días también sobrevivieron, al igual que seis de los dieciséis (38%) que fueron tratados a los 5 o 6 días de contraer la gripe y diez de los 44 (19%) que hicieron el tratamiento después de una semana.
El inicio del tratamiento en los primeros días se asoció a una mortalidad significativamente inferior, y también se constató que sobrevivían más las víctimas que habían sido contagiadas en grupo que los casos aislados.
Los expertos recomendaron una serie de medidas para la pronta identificación y tratamiento de los casos, lo que es clave para reducir la mortalidad.
Entre otras cosas, se ha aumentado el control y supervisión de las aves y, en los lugares donde se registren muertes de animales, las clínicas locales y funcionarios municipales buscan activamente si hay casos humanos.
También debe analizarse si las personas que presentan síntomas parecidos a los de la gripe aviar han mantenido contacto con aves, especialmente enfermas o muertas, apuntan los expertos.
Finalmente, añaden, hay que formar a los empleados sanitarios en la gestión de casos tempranos de gripe aviar H5N1 (la cepa más virulenta de la gripe, que afecta a los humanos) y equiparles con el antiviral para su oportuna administración.