
Entre la comida chatarra están las papas de paquete y las gaseosas.
Foto: Getty Images - Kwangmoozaa
Los niños estadounidenses comían cosas muy singulares en el siglo XIX. Salsas picantes y pepinillos en salmuera. Mariscos y vísceras. Betabel, colinabos y col rizada. Incluso les encantaba el café. En documentos históricos de todo tipo, desde tratados médicos hasta diarios y registros escolares, los estadounidenses describían a los niños como omnívoros curiosos que apreciaban los sabores osados y las texturas interesantes. Un grupo de niños de Boston de la década de 1830 gastaron su dinero de bolsillo en ostras crudas, las rociaron con...
Por Helen Zoe Veit / The New York Times
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