La forma del canal de nacimiento de una madre es un tira y afloja entre dos fuerzas evolutivas opuestas: debe ser lo suficientemente ancha para permitir que nuestros bebés de cerebro grande puedan pasar, pero lo suficientemente estrecho para permitir que las mujeres caminen eficientemente.
Esta teoría se conoce como el dilema obstétrico. En un estudio de 2007, de la doctora Anna Blackburn, se explica esta teoría. El trabajo de parto obstruido es una complicación en el parto y una causa de muerte común entre las madres que no tienen acceso a servicios obstétricos. ¿Por qué? Porque los bebés humanos tienen unas cabezas grandes del tamaño justo del para el canal de parto, cosa que no pasa en otros primates como chimpancés, gorilas y orangutanes. La obstrucción en el parto es un problema humano, y la explicación que da la teoría es que los canales de parto deben ser suficientemente anchos para permitir que nuestros bebés de cerebro grande lo atraviesen, pero lo suficientemente estrechos para permitir que las mujeres caminen eficientemente (la postura erguida). La teoría del dilema obstétrico reconoce diferencias entre los canales vaginales (ginecoide, platipeloide, androide, son algunas de ellas).
Pero un nuevo estudio revela que los canales de nacimiento vienen en una variedad de formas en las mujeres de todo el mundo.
De acuerdo con Science Magazin, la idea de que las pelvis de las mujeres han sido moldeadas por la evolución y como compromiso con la reproducción ha influenciado ciencias como la antropología. Pero si esto fuera así, los canales de nacimiento de las mujeres de todo el mundo serían relativamente estándar.
Lia Betti, antropóloga biológica de la Universidad de Roehampton en Londres y la ecóloga evolutiva Andrea Manica de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, midieron las pelvis de 348 esqueletos humanos de 24 partes del mundo. Los canales de nacimiento estaban lejos de ser copias los unos de los otros.
Las de mujeres del África subsahariana y algunas mujeres asiáticas eran estrechas de lado a lado y profundas de frente a atrás, mientras que las nativas americanas tenían canales más anchos. Los nativos americanos y los europeos también tenían los canales superiores más ovalados. El estudio fue publicado en la revista de la Royal Society B.
También encontraron que hay menos variabilidad en la forma del canal vagial en población más allá de África, como las nativas americanas. “Ese patrón se ha visto en otros rasgos, y se piensa que simplemente refleja una menor variabilidad en los genes y rasgos entre las bandas relativamente pequeñas de personas que se mudaron de África para poblar el mundo”, concluye Science. Es decir las humanas tienen distintas formas de canales vaginal, y según sugieren las científicas, no solo gracias a un proceso evolutivo (aunque sí en gran medida).
“Estudios recientes han confirmado la variación individual en las dimensiones del canal pélvico entre las mujeres, más altas que las reportadas. Además, la forma del canal y la forma general de la pelvis muestra una variación significativa entre los diferentes grupos étnicos. Una posible explicación para la población para las diferencias en la forma del canal pélvico son la adaptación a ambientes locales” escriben.
Las autoras también reconcen que la temperatura es un factor a tener en cuenta. Los climas fríos favorecen los cuerpos más anchos, que son más eficientes para mantener calor (lo que podría tener un impacto en la forma del canal vaginal, aunque los datos no fueron suficientes como para hacer esta aseveración).
Los nuevos hallazgos sugieren que si los movimientos de un bebé difieren de lo que se considera normal para una región en particular, dice, no es necesariamente motivo de preocupación. Simplemente puede reflejar la gama de formas de canales de nacimiento que se ven en todo el mundo.
Las científicas se tomaron el trabajo de hacer esas medidas porque argumentan que esa teoría (la del dilema obstétrico), es eurocéntrica. Se han estudiado con mayor ahínco las diferencias entre los canales de parto entre mamíferos, tomando como referencia a humanas europeas. “El importante grado de variación de la forma del canal entre mujeres de diferentes regiones del mundo tiene implicaciones importantes para la práctica obstétrica moderna en sociedades multiétnicas, ya que la comprensión médica moderna se ha desarrollado en gran medida en estudios de mujeres europeas", escriben.
*Este artículo se modificó el 1 de noviembre de 2018. En el título se cambió la palabra "contrarresta" por "cuestiona", pues enunciado como estaba, parecía que las científicas refutaban la teoría evolutiva. TSe agregó una explicación sobre la teoría del dilema obstétrico y se modificó la frase "Es decir, que una población puede tener una forma de canal vaginal por azar, NO POR UN PROCESO EVOLUTIVO" a "Es decir las humanas tienen distintas formas de canales vaginal, y según sugieren las científicas, no solo gracias a un proceso evolutivo (aunque sí en gran medida)".