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La emergencia climática, una emergencia sanitaria

Las consecuencias del cambio climático sobre la salud humana son extremadamente alarmantes y es por eso que debemos actuar ahora. Opinión.

Germán Casas
04 de noviembre de 2021 - 10:07 a. m.
Fotografía de San Andrés tras el paso del huracán Iota. / Diego Cuevas
Fotografía de San Andrés tras el paso del huracán Iota. / Diego Cuevas
Foto: Getty Images

El clima nos afecta a todos. Pero no nos impacta a todos por igual. Durante años, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos observado de primera mano los impactos que el cambio climático tiene en nuestros pacientes y en nuestras actividades médicas humanitarias de emergencia. A medida que respondemos a las crisis más urgentes del mundo, como conflictos, desastres naturales, enfermedades, desplazamientos, somos testigos de las consecuencias que el cambio climático y la degradación ambiental pueden tener sobre las personas más vulnerables. (Lea las noticias de Salud en Colombia y el Mundo)

En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) que se realiza en la ciudad de Glasgow, desde MSF queremos señalar que en muchos de los lugares donde trabajamos estamos viendo tendencias preocupantes donde las comunidades deben enfrentar múltiples necesidades de salud que se superponen como resultado de las epidemias frecuentes, la inseguridad alimentaria, los conflictos, la negligencia y el desplazamiento. (Mujeres contaminan 16% menos que los hombres, pero sufren más la crisis climática)

Una emergencia reciente en América Latina fue la tormenta tropical Amanda, que afectó por lo menos a 30.000 familias de El Salvador en mayo de 2020. Para ese entonces, recuerdo que Luis Romero Pineda, coordinador de terreno de MSF en El Salvador, decía que las personas quedan expuestas a una serie de afectaciones en la salud mental y física posterior a las destrucciones de bienes y pérdidas de seres queridos. Y esta situación se vio agravada además en medio de la pandemia del COVID-19, ante la falta de garantías de salud e higiene.

La preocupación aumenta al revisar las cifras de Naciones Unidas, las cuales señalan que nuestra región, en las últimas dos décadas, ha enfrentado un promedio de 17 huracanes anuales. Un ejemplo de ello fue el huracán Iota, que en noviembre del año pasado arrasó con la isla de la Providencia, en Colombia. Más de 5000 personas resultaron damnificadas y la infraestructura se dañó en un 98%. MSF fue testigo de ello y brindó asistencia humanitaria a sus habitantes.

Las consecuencias actuales y proyectadas sobre la salud humana son extremadamente alarmantes y es por eso que debemos actuar ahora. El consenso científico es claro en que el cambio climático es generalizado, rápido y se está intensificando. La evidencia indica claramente que estamos viendo un mayor aumento de las temperaturas y del nivel del mar, y fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y agudos, como lluvias intensas, olas de calor, ciclones e inundaciones, que pueden provocar incluso desplazamientos y ser un factor de conflicto, al exacerbar los factores sociales, económicos y medioambientales existentes.

A manera de ejemplo, vale la pena señalar que a nivel mundial el nivel del mar promedio aumentó 20 cm desde 1880 y se proyecta que incrementará entre 30 y 120 cm en 2100, según la ONU. Justamente las islas y los archipiélagos están en el radar de riesgo por este factor. Según Naciones Unidas, aproximadamente 27 millones de personas viven en islas del Caribe y están expuestas a los riesgos del cambio climático.

Además, de estos eventos, corremos el riesgo de ver patrones alterados de enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue y el cólera; de escasez de agua e inseguridad alimentaria. Como médicos, nuestro trabajo no es sólo tratar a las personas, sino también prevenir que ocurran enfermedades en el futuro. En MSF estamos revisando nuestras estrategias operacionales para asegurarnos de que la preparación para emergencias ocupe un lugar destacado en nuestro trabajo. Adaptar nuestras actividades a las realidades del cambio climático nos permitirá continuar brindando la mejor atención a nuestros pacientes y asistencia donde más se requiera.

Sin embargo, también se hace necesario una acción política concreta para implementar soluciones para limitar el calentamiento climático y prevenir las consecuencias humanitarias. Las organizaciones humanitarias responderemos a las crisis independientemente de la causa, pero nuestros esfuerzos por sí mismos no compensarán la falta de acción de los líderes políticos, los responsables de la toma de decisiones y de la sociedad en general. En esta emergencia, todos tenemos un papel que desempeñar.

*Presidente de Médicos Sin Fronteras para América Latina y el Caribe.

Por Germán Casas

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