
La creación del laboratorio de Dalton, que se conocería como ostarina, estaba causando estragos en el mundo del deporte.
Foto: The New York Times
El fármaco prometía profundos cambios en tratamientos médicos. Algo inesperado ocurrió en el camino hacia la aprobación de la FDA.
Veinticinco años después, James Dalton recordaba con orgullo “ese momento de euforia” cuando diseccionaron las ratas y vio que sus glándulas prostáticas se habían encogido.
“Todavía se me pone la piel de gallina”, dijo señalándose el brazo.
Dalton, de 63 años, es un científico especializado en el descubrimiento de fármacos, con más de 100 patentes a su nombre en Estados Unidos y más de 500 a escala internacional. Se...
Por Jason Stallman / The New York Times
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