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Las enfermedades que pueden dispersarse por los incendios de la Amazonía

Fiebre amarilla, dengue, zika, chikungunya y fiebre oropouche son algunas de las enfermedades que podrían trasladarse a entornos urbanos tras las llamas. El fuego favorece la interacción entre las personas y los animales que actúan como reservorios.

Rodrigo de Oliveira Andrade / SciDev.net

26 de septiembre de 2019 - 06:59 p. m.
Los incendios forestales hacen que de insectos portadores de agentes infecciosos se desplacen a otros lugares. / AFP
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Los incendios asociados a la deforestación de áreas extensas de la Amazonía pueden diseminar a los entornos urbanos diversas enfermedades transmitidas por virus, parásitos, bacterias y otros vectores, advirtió un panel internacional de investigadores. (Lea ¿Qué es el acuerdo de Escazú y por qué varias organizaciones exigen que Colombia haga parte?)

Entre esas enfermedades están la fiebre amarilla, dengue, zika y chikungunya, pero también otras menos conocidas, como las fiebres oropouche y mayaro, dijeron los expertos en un comunicado conjunto publicado este mes en la revista Travel Medicine and Infectious Diseases. (Lea Playas de Buenaventura, contaminadas por icopor y plástico)

Según estos especialistas, los incendios forestales fuerzan el desplazamiento de insectos portadores de agentes infecciosos, pero cuando son de gran magnitud, progresivos y persistentes pueden cambiar la distribución geográfica de los vectores de esas enfermedades.

La declaración de los expertos en medicina tropical y enfermedades zoonózicas pertenecientes a diversos centros de investigación de América Latina y Estados Unidos, es resultado de una reunión realizada en la ciudad de Pereira, Colombia, para discutir la situación ambiental brasileña y los posibles impactos de los incendios en la Amazonía sobre la dispersión de algunas enfermedades transmisibles por vectores y otros animales

Desde enero pasado, miles de hectáreas del bosque amazónico, especialmente en Brasil y Bolivia, han sido consumidas por incendios propiciados por quemas ilegales para deforestación y expansión de las tierras agrícolas.

En su declaración, los científicos argumentan que el fuego favorece la interacción entre las personas con insectos y animales que actúan como reservorios de enfermedades que se encontraban aislados en la vida silvestre y que se ven forzados a migrar de sus actuales territorios en busca de otros nichos ecológicos lejos de las llamas.

Sus conclusiones se basan en el cruce de datos epidemiológicos con imágenes captadas por satélites, las cuales muestran las áreas más afectadas por los incendios forestales.

“Creemos que las enfermedades transmitidas por vectores y las zoonóticas —transmitidas por animales como ratas, perros, armadillos entre otros— son las que tienen mayor probabilidad de reemerger o emerger en zonas próximas a los incendios”, dice a SciDev.Net Alfonso Javier Rodríguez-Morales, experto en enfermedades tropicales y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Pereira

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“Otras enfermedades transmitidas por insectos, como la enfermedad de Chagas y la malaria también podrían incrementarse”, afirma.

“Los estados brasileños del Maranhão, Piauí, Tocantins, Mato Grosso, Goiás, Acre, Rondônia y Amazonas serían seriamente afectados por la emergencia o reemergencia de enfermedades zoonóticas y transmitidas por vectores”, añade Rodríguez-Morales. “Hasta los territorios fronterizos con Brasil, como Bolivia y Paraguay, podrían ser afectados”, asegura.

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Epidemias anteriores, como la de fiebre amarilla, que comenzó en Brasil en 2016 y tuvo como vectores a los mosquitos silvestres Haemagogus leucocelaenus y H. janthinomys, fueron impulsadas por modificaciones del paisaje, con fragmentos de bosques que se superponen en áreas periurbanas, permitiendo suficiente interacción para producir una epidemia de este tipo, señala el estudio.

“El sector salud debe considerar estos riesgos en las zonas afectadas e incrementar la vigilancia de esas enfermedades, así como promover mayor prevención y educación sobre este tipo de implicaciones, buscando reducir o mitigar el impacto de los incendios forestales sobre la posible reemergencia y emergencia de enfermedades zoonóticas y transmitidas por vectores”, señala.

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En una investigación anterior, el médico Pedro Vasconcelos, investigador del Instituto Evandro Chagas, en Belém, Pará, comprobó que cualquier modificación en el medio ambiente —como minería, construcción de presas, entre otras actividades que modifican los ecosistemas establecidos— puede tomar dos direcciones diferentes: si el cambio es positivo para la supervivencia del virus, este se propaga y puede infectar a los humanos. Pero si ya los estaba infectando, puede causar epidemias limitadas o explosivas, dependiendo de la distribución y abundancia de sus vectores.

Por Rodrigo de Oliveira Andrade / SciDev.net

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