¿Por qué le di un nombre a mi monstruo de la ansiedad? (Y por qué deberías hacerlo tú también)
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Algunas personas tienen esqueletos en el armario. Otros son acechados por fantasmas. Y nosotros, los que sufrimos de ansiedad, tenemos que luchar contra monstruos. Esto es la ansiedad, una bestia que intentas vencer todos los días, pero que, en cambio, podrías terminar alimentando, nutriendo y haciendo más fuerte y aterradora.
Hace mucho tiempo que tengo a mi monstruo de la ansiedad, aunque durante años intenté ignorar su presencia. No entendía qué tipo de monstruo era. Solo sabía que aparecía de vez en cuando de la nada y que su comportamiento impredecible me hacía temerle más. No sabía cómo vencerlo y supongo que ni siquiera quería intentarlo. Hasta el día en que le di un nombre. Lo llamé Triggerion. Para entender lo que significa su nombre en español, su traducción vendría siendo “Activadorcito”. Lo llamé así cuando descubrí que solo aparecía cuando algo en mi interior lo activaba.
Traté de deshacerme de él sin éxito. Tras muchos intentos, me di cuenta de que tal vez el monstruo jamás se iba a ir de mi lado. Tuve que aceptar la idea de que tendría que convivir con él para siempre, lo que fue difícil de asimilar. La ansiedad puede traer mucha incertidumbre a tu vida cuando todo lo que quieres es sentir una sensación de seguridad. De una cosa estaba completamente segura, me sentía demasiado cansada de vivir con miedo a su presencia.
Cuanto más le temes al monstruo, más grande se vuelve. Todo comienza con una simple elección: cuando decides que el miedo ya no es el camino que quieres seguir. En la búsqueda de soluciones encontré una herramienta con la que me sentía cómoda. He sido una soñadora e inventora de historias desde que tengo uso de razón. Y por eso recurrí a mi creatividad y a mis habilidades como escritora de fantasía para permitir que mi mente divagara en busca de inspiración para enfrentar el miedo. La respuesta me golpeó como un trueno. ¿Y si el monstruo fuera algo que pudiera ver? ¿Qué pasaría si le diera los rasgos de un personaje en mi vida para entender mi relación con él?
Fue así como comencé a usar el mecanismo de personificación de manera catártica. La personificación es un recurso literario que utiliza el uso no literal del lenguaje para transmitir conceptos de una forma identificable. Los escritores utilizamos esta herramienta para dar características humanas, como emociones y comportamientos, a cosas, animales e ideas no humanas. ¿Por qué no utilizar esto para describir la ansiedad? Me pregunté. Estaba tratando de pensar en el monstruo como algo salido de una caricatura en lugar de una película de terror. De algún modo, necesitaba que fuera identificable y no particularmente aterrador.
Al transformarlo en algo externo a mí y darle rasgos específicos, me di cuenta de que también podía dominarlo. Después de todo, yo era quien le daba los poderes necesarios para controlarme y en esa batalla él estaba ganando. Sin embargo, ya quería convertirme en la heroína de mi historia y dejar de ser la víctima, así que decidí imaginarme también como uno de esos personajes heroicos que he creado en mis novelas épicas. La heroína que amansó al monstruo se convirtió en mi nuevo argumento. Estaba lista para liberarme del miedo. Pues bien, ¡lo conseguí!
Mi nueva relación con Triggerion —que me llevó por un camino de heridas abiertas—, me mostró cómo curarme y reinventarme, lo cual además ha despertado los poderes guerreros dentro de mí y me ha impulsado a escribir este libro para que otros vean cómo es posible.
Esta no es la única vez que he utilizado mi amor por el género fantástico para encontrar formas de afrontar situaciones. Durante toda mi vida, he recurrido a los libros de fantasía como algo más que un mecanismo de escape. Creo que las historias de ficción pueden brindarnos grandes perspectivas del mundo en el que vivimos. Es por ello que, en este libro, también encontrarás citas inspiradoras de ciertos personajes de fantasía famosos y queridos. Además, verás referencias a algunas de mis historias favoritas de ficción e incluso, algunas asociadas a la cultura pop. Desde que creé a Triggerion, mi vida ha cambiado de formas que a veces no puedo describir, pero acá intentaré hacerlo.
Durante este proceso de transformación, también di a luz a un nuevo libro de fantasía, El hada de sangre nueva, que comencé a crear antes de escribir este. Supongo que esta historia tiene intrínseca gran parte de mi proceso de recuperación a través de sus personajes. Si te interesa este género de ficción ¡te invito a leer ese libro también!
Escribir de manera catártica implica un proceso que muchas veces no es fácil de recorrer. Los últimos dos años antes de decidirme a escribir este libro sobre la ansiedad, pasé meses en una búsqueda profunda dentro de mi alma, usando a Triggerion, entre muchas otras herramientas, para identificar mis miedos y así enfocarme en cómo enfrentarlos.
Mientras encontraba respuestas, tuve que revivir todo mi viaje en esta batalla. Llegué así a la dolorosa comprensión de que había sufrido de ansiedad toda mi vida, pero no lo sabía. La verdad es que mi monstruo me ha estado acompañando desde que era niña a pesar de que el verdadero diagnóstico llegó a mis veintisiete años. La falta de conocimiento de lo que estaba sufriendo probablemente empeoró las cosas, por eso ahora tengo el compromiso de crear conciencia sobre la ansiedad y también de su relación con la maternidad. Este libro es parte de eso.
También reconocí que el monstruo no siempre estuvo presente. En algunas etapas de mi vida, el monstruo desaparecía por un tiempo solo para regresar con toda su fuerza. Necesitaba entender eso y cómo estaba permitiendo que eso sucediera para poder romper el ciclo. Sin duda, recibir el diagnóstico representó un cambio significativo en mi vida. Fue en el año 2006 o, como lo llamo, “el año en que el infierno se desató”.
En ese entonces, sentía que estaba en la cima de mi carrera periodística, que nada podía detenerme. Tenía una relación amorosa estable y trabajaba con un grupo de amigas en un proyecto personal, entonces, ¿qué podía salir mal? Bueno... todo empezó a caer como un castillo de naipes. No entraré en muchos detalles, pero el proyecto falló de repente y, a partir de ahí, el resto de las cosas comenzó a desmoronarse.
Yo estaba hecha un desastre, cometí muchos errores y, por supuesto, mi ansiedad llegó al límite. Entonces, Triggerion apareció después de años de estar dormido, trayendo todas mis inseguridades, mareos, insomnio, miedos irracionales, todo lo que había experimentado desde la infancia y no podía entender. Estaba lejos de mi familia, tratando de reconstruir mi vida. Hasta que finalmente un médico me lo explicó y le puso nombre a lo que experimentaba: “Tienes trastorno de ansiedad generalizada (TAG)”.
Llegar a esta conclusión demoró. Tras experimentar varios síntomas físicos, entre ellos mareos que iban y venían sin razón aparente, insomnio, episodios en los que sentía que me asfixiaba y taquicardia, acudí a varios especialistas para saber lo que me estaba pasando. Todos mis exámenes físicos resultaron normales, por lo que acudí a terapia con un psiquiatra. Durante las sesiones, descubrimos que algunos de estos síntomas se habían manifestado en mi vida anteriormente. Después de varias semanas de terapia y pruebas que incluían cuestionarios y conversaciones con el especialista, llegaron esas palabras que por fin lo explicaban.
Tras el diagnóstico, todo cambió. Ahora creo que esas palabras podrían haberle dado un vuelco a mi vida si las hubiera escuchado antes, aunque también pienso que pasó en el momento adecuado. Tenía una condición mental, es verdad, y la buena noticia era que podía tratarse y manejarse de manera efectiva. No sabía lo difícil que sería hacerlo, aunque a veces teniendo un norte se pueden encontrar los caminos.
Me ayudó saber que la ansiedad era más común de lo que yo pensaba. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trastorno de ansiedad es una de las condiciones de salud mental más prevalentes en el mundo, pues afecta a más de 284 millones de personas, esto significa que una de cada trece personas vive con algún tipo de trastorno de ansiedad. En Colombia, según datos recogidos por el Ministerio de Salud después de la pandemia por COVID-19, en los últimos años ha habido un aumento preocupante en los trastornos de ansiedad: afectan al 6% de los colombianos, lo que equivale a más de tres millones de personas. Esta cifra me mostró que no estoy sola en esta lucha.
Lo más preocupante es que, según la misma fuente, solo alrededor del 36% de las personas con trastornos de ansiedad en el país reciben tratamiento adecuado (de los que han sido diagnosticados). Y no solo eso, sino que hay un subregistro importante porque muchas personas sufren en silencio y no buscan ayuda profesional, por lo tanto, no entran en las estadísticas. Si estás en este grupo, te animo a que consultes con un especialista.
Una vez comprendí lo que me estaba pasando, probé diferentes tratamientos, métodos, alimentos, meditación, medicación, terapia, leí libros, artículos y revistas, todo lo que llegara a mis manos relacionado con la ansiedad. Y sí, puedo decir que mantuve el monstruo a raya de vez en cuando, pero nunca desapareció del todo. Y gracias a todo lo que probé, obtuve muchas herramientas sobre cómo manejarlo y tener un poco el control.
El monstruo era ese invitado no deseado en mi vida. Podría estar tomando una ducha, conduciendo, haciendo ejercicio o incluso durmiendo. De repente, salía de la nada, interrumpiéndome. A veces era fácil lidiar con él. Otras, terminé en la sala de urgencias... Hasta que sucedió algo que cambió todo por completo y me dio un giro, a diferencia de cualquier otro evento: la maternidad. Creo que en la vida de cualquier persona hay momentos que incentivan un cambio de rumbo de manera intempestiva. Situaciones o hechos que no te dejan pensar, sino que te impulsan a la acción. En mi caso, fue convertirme en madre. Aunque esto puede suceder con la muerte de un ser querido, un cambio de trabajo o de país, terminar con una relación importante… momentos en los que no tienes otra opción más que comenzar de nuevo a pesar de la novedad y la incertidumbre.
Ser madre lo cambió todo, incluida mi relación con la ansiedad. Llegó un punto en que se convirtió en un problema familiar que no solo me afectaba a mí, sino también a quienes más amo. Sobreviví los primeros años de la maternidad aparentemente sin ansiedad. O eso pensé. En realidad, la ansiedad siempre estuvo al acecho, me sentía como en la película Tiburón (¡con todo y la música!). De un momento a otro llegaba la bestia y allí estaba de nuevo con ataques de pánico y todas las piruetas de la ansiedad. Luego llegó el día en que decidí que era suficiente. El monstruo me había quitado mucho y no iba a permitir que me quitara la posibilidad de disfrutar de mis hijos y de mi vida como adulta.
Lo primero que hice fue escribir sobre mis experiencias para afrontarlo. Creé una serie en mi blog llamada “Momxious” (la contracción de “mom” y “anxious”) y fue entonces cuando decidí dibujar al personaje que encarnaba todo lo que estaba sintiendo y darle un nombre. No solo me ha ayudado mucho, sino que también me ha inspirado a crear. A través de este personaje, he podido analizar mis experiencias con la ansiedad de otra manera. En este libro, explicaré cómo lo he hecho y cómo cualquier otra persona puede hacer lo mismo. Te daré mi monstruo, mis lecciones y mis herramientas para que también puedas nombrarlo como quieras y superar tu ansiedad como lo hice yo.
Aquí revelaré algunas experiencias dolorosas, así como episodios personales divertidos; compartiré lo que he aprendido en el camino y te mostraré por qué nombrar al monstruo cambió mi vida. Al final, este libro nació gracias a que me di cuenta de que no quería que mi monstruo se interpusiera en mi propósito de ser la persona realizada que soñaba. Por favor, no me malinterpretes. Puedes ser una excelente persona y sufrir de ansiedad. Simplemente ocurre, pero sabía que necesitaba encontrar una solución, algo más permanente para estar más presente en la vida de mis hijos, y al mismo tiempo luchar por lo que me hacía feliz.
A medida que leas sobre mi travesía, entenderás que ha sido un camino de transformación, de reconocer que el monstruo está ahí, pero sin darle más poder para controlarme mientras dejo de temer su presencia. Me di cuenta de que tenía que enfrentarlo y que iba a ser una batalla solitaria. Aunque a veces necesito a alguien con quien hablar cuando tengo estos episodios, al final soy mi único superhéroe. Nadie me va a rescatar. Puedo tener compañeros y secuaces, ya sabes, un Robin, un Chewbacca, o puedo tener a mi príncipe azul besándome al final del día, pero ninguno de ellos va a derrotar a Triggerion por mí.
Sí, mi familia es lo que más me motiva para recuperarme. Y sé que ellos no pueden hacer desaparecer a mi monstruo. Ahora, esto es muy importante antes de que te embarques en este viaje conmigo. No estoy escribiendo este libro para darte una cura milagrosa para la ansiedad. Quiero animarte, motivarte e inspirarte, pero no soy psicóloga, terapeuta o médica. Te recomiendo encarecidamente que, si sufres de ansiedad o de cualquier otro síntoma de salud mental, hables con tu médico o un profesional de la salud mental al respecto. También encontrarás recursos adicionales en mis redes sociales y a lo largo de este libro.
Lo que ofrezco aquí es mi historia: piensa en mí como una amiga que te está hablando a un nivel más personal. Tal vez te puedes identificar con mi testimonio y esto puede ayudarte de diferentes maneras. Lo que pretendo es hacerte saber que, aunque tengas que luchar solo contra el monstruo, al tiempo no lo estás. Hay millones de nosotros peleando la misma batalla en este momento. Quizás algunas de mis palabras resuenen contigo o te gustaría probar algunos de mis métodos y ejercicios. Te invito a que te unas a mí y escuches lo que tengo que decir, pues tal vez también puedas convertir a tu monstruo en un maestro como lo hice yo. La ansiedad puede hacerte más fuerte y yo soy prueba de ello.
Otro objetivo de estas páginas es contribuir a la conversación sobre salud mental. Si estás leyendo esto, sabes de lo que estoy hablando. Tener una enfermedad mental no debería ser un tabú. La vida en general tiene altos y bajos y todos experimentamos la ansiedad de alguna manera, unos mucho más que otros y esto no tendría que ser blanco de críticas o juicios. ¡¡¡Necesitamos romper la rueda!!! (ahora sueno como Daenerys Targaryen). Como seres humanos debemos ayudarnos unos a otros, incluso si solo tenemos palabras para ofrecer.
Adelante, inspírate en la imagen de mi monstruo para que puedas identificar al tuyo. ¡Te invito a que dibujes al tuyo! Ponle un nombre y las características que encuentres apropiadas para ti.
Por último, pero no menos importante, tengo que hablarte sobre cómo llegué a escribir este libro. Escribir las 18 lecciones fue una tarea fácil. Una mañana me levanté y las escribí para que fueran mis mantras y así pudiera recordar todo lo que había aprendido. Aunque me tomó años entender cada uno de esos puntos. Sí, tal vez mi vida habría sido diferente si hubiera sabido de esta condición antes. Cada uno de nosotros vive experiencias únicas y cada cosa y su tiempo tienen un propósito. Estoy agradecida de que todo haya sucedido como sucedió. Ahora todo lo que quiero es contribuir a la conversación, hablando naturalmente sobre la ansiedad, compartir lo que he aprendido y, en última instancia, apoyar a otras personas que están en el mismo barco, así podemos ir a navegar juntos.
EJERCICIO:
1. Dibuja a tu monstruo.
2. Identifica qué tan grande es tu monstruo de la ansiedad.
Mini monstruo: Es común y aparece ocasionalmente en la vida diaria cuando te sientes nervioso o estresado por algo específico. Te preocupa, pero también puede motivarte a encontrar una solución, hacer un cambio o alcanzar una meta. No permanece contigo por mucho tiempo.
Monstruo mediano: La sensación de nerviosismo aumenta hasta el punto de que centras tu atención en la situación específica que desencadena a tu monstruo por un tiempo. Es posible que experimentes síntomas físicos leves, como sudoración, voz temblorosa o latidos cardíacos más rápidos. Aquí es donde tu monstruo puede ayudarte a desarrollar un hábito como morderte las uñas. Puede que te resulte difícil concentrarte, aunque puedes redirigir tu atención y recuperarte. Una vez que resuelves la situación, tu ansiedad disminuye.
Monstruo grande: Tus síntomas físicos y emocionales aumentan y son evidentes. Tu monstruo está empezando a interferir con tu vida diaria. Es posible que te sientas inquieto, irritable, enojado y abrumado. Puedes tener pensamientos recurrentes y tendencia a sobreanalizar determinadas situaciones. Tu concentración se centra en un tema o evento en particular, lo que hace que sea muy difícil enfocarte en otras tareas, algo que puede llevarte a sentirte más ansioso.
Monstruo gigante: Los síntomas físicos y emocionales son tan desafiantes que abruman tu capacidad para funcionar normalmente. Tu percepción de la realidad puede distorsionarse y tu capacidad de pensar racionalmente podría verse afectada. Activas una respuesta de lucha o huida. Desarrollas ataques de pánico recurrentes e inesperados. Lo que los desencadena varía de persona a persona, y los síntomas habituales son: miedo extremo, taquicardia, hiperventilación, mareos y/o náuseas.
* Se publica con autorización de Penguin Random House Grupo Editorial. Paola B. Sur ha publicado la novela fantástica El lago de los milagros (Oveja Negra, 2016), el libro infantil Shorty Tales (2019) y el primero de una saga fantástica para jóvenes, The New Blood Fairy. Es egresada del Master of Arts in Communication de Georgia State University.