22 Dec 2020 - 1:33 a. m.

Lo que debe saber sobre la nueva variante SARS-CoV-2 de Reino Unido

Se trata de 17 mutaciones que podrían alterar el comportamiento del virus; sin embargo, expertos señalan que no hay evidencia suficiente que indique que tiene una transmisión más alta ni que sea más mortal.

María Mónica Monsalve

Solo con navegar superficialmente por las noticias del coronavirus da la sensación de que la pandemia no da tregua. Justo cuando varios países, empezando por Reino Unido, iniciaron su programa de vacunación, el panorama cambió una vez más. El fin de semana pasado Reino Unido emitió una alarma diciendo que identificaron una nueva variante del SARS-CoV-2 que sería altamente contagiosa. El pánico, por supuesto, empezó a esparcirse en efecto dominó. Varios países, incluido Colombia, cerraron fronteras con Reino Unido y las redes sociales se plagaron de dudas y preguntas. ¿Se trata de una variante más peligrosa? ¿Se transmite más rápido?

Pero, como nos ha enseñado este año, las respuestas nunca son sencillas cuando se trata del nuevo coronavirus. Varios científicos, incluso en sus redes sociales, han dado señales de calma. Aunque la nueva variante sí es motivo de preocupación, no lo es de pánico, pues era un evento anunciado.

Que los virus muten, un escenario predecible

Así como nosotros llevamos desde febrero tratando de sobrevivir al coronavirus por todos los medios posibles, el SARS-Cov-2 está haciendo lo mismo: no dejarse ganar. Una de las formas para hacerlo es mutando. ¿Cómo? Según explica el virólogo Julián Villabona Arenas, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, cada vez que un virus se multiplica debe replicar, también, todas las letras que conforman su material genético. En el caso del SARS-CoV-2 se tratan de unas 30.000 letras, así que es muy probable que ocurran errores en este proceso. “Errores ocurren durante su copiado, así como yo cometo errores tipográficos cuando tuiteo”, explica.

A veces los errores ocurren en letras que no son importantes. Pero, otras veces, las mutaciones se dan en las letras que van a dar instrucciones para generar proteínas claves en el funcionamiento del virus. En el caso de algunas mutaciones del SARS-CoV-2, por ejemplo, sucede que los errores se dan en el material genético que va a dar señales para construir la espícula, “la proteína con la que el virus reconoce e ingresa en nuestras células”. Vale recordar que la espícula es como una especie de llave que se adhiere en nuestro cuerpo a un receptor celular, que haría las veces de cerradura. En otras palabras, una mutación podría hacer que la llave fuera una mágica, que abriera con más facilidad estos receptores, o una llave inútil.

Sin embargo, en palabras de Villabona, los escenarios en los que el virus se potencia por una mutación, aunque posibles, son poco probables. “La versión original del virus (o silvestre) es ya adecuada. Intenten mejorar una receta culinaria (o algo equivalente) y la mayoría de las veces el resultado es malo”.

Cepa B.1.1.7, la variante que alertó a los británicos

Queda claro, hasta acá, que es probable que los virus muten; de hecho, es lo esperado. ¿Por qué, entonces, tanto pánico por la nueva variante de Reino Unido? Lo que más ha llamado la atención entre científicos es que la variante B.1.1.7, que llamaremos más fácilmente la nueva variante británica, adquirió 17 mutaciones al mismo tiempo, súbitamente. “Al parecer en un paciente persistentemente infectado” por varios meses, que permitió que el virus evolucionara más eficientemente”, señala (también en Twitter) Jaime Castellanos, profesor e investigador en biología celular y molecular de los virus.

Su comentario se basa en un artículo de la revista Science en la que se señala lo que se sabe —y lo que no— sobre la nueva variante. El documento explica que solo ocho de las 17 mutaciones están relacionadas con las instrucciones que dan paso a la generación de la espícula. Dos de estas podrían ser motivo de preocupación. La primera se trata de la mutación N501Y, la cual previamente ha demostrado que aumenta la fuerza con la que la espícula (la llave) se une al receptor (la cerradura). La otra, bautizada 69-70del, está asociada a virus que eluden la respuesta inmune en paciente inmunodeprimidos.

Estas características podrían ser la razón por la que las autoridades británicas creen que el 26 % de los casos reportados a mediados de noviembre se tratarían de la nueva variante. Tanto así que el primer ministro, Boris Johnson, dijo que la gran cantidad de mutaciones pueden haber aumentado la transmisibilidad del virus en un 70 %. Último punto con el que algunos científicos no están de acuerdo, pues creen que no hay evidencia suficiente que lo compruebe.

La alta transmisión no ha sido confirmada en laboratorios, solo en modelos computacionales

Habíamos dicho ya que en la ciencia no hay respuestas sencillas y esto aplica para conocer si la nueva variante implica, también, un índice de contagio más rápido. En un documento, publicado el domingo, por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades se señala que, aunque estudios preliminares indican que “esta variante es significativamente más transmisible que las variantes que circulaban antes”, con una transmisibilidad aumentada del 70 %, aún se trata de un dato por confirmar. Sobre todo, porque el incremento del contagio también podría estar relacionado con el hecho de que la variante fue identificada, justamente, cuando las personas se han reunido y mezclado más, por la Navidad. “En este momento, no hay indicios de una mayor gravedad de la infección asociada con la nueva variante”, concluye el documento.

Javier Jaimes, quien hace su posdoctorado en el departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Cornell, también le comentó a El Espectador que, hasta el momento, no hay evidencia clara de que la nueva variante sea más contagiosa. “Lo que sucede es que, como en casos anteriores, una variante se vuelve más dominante, pero esto no implica que sea más contagiosa. Nosotros también corrimos algunos análisis computacionales, pero los cambios son marginales y no sugieren grandes incidencias en el comportamiento del virus”. La necesidad de estudiar el SARS-CoV-2 “criollo”

En el artículo publicado en Science se dice también que algunas de las mutaciones que tiene la variante británica se han encontrado en otros países. En Sudáfrica otro linaje distinto al del Reino Unido también tiene la mutación N501Y, la que aumenta la fuerza con la que la espícula se une a la cerradura.

Por esto es importante conocer la genética del virus a escala local. En Colombia, por ejemplo, hasta ahora se han reconocido doce sublinajes del virus; pero algunos expertos coinciden en que poco se sabe aún sobre los laberintos de su genética. Ante este escenario, es importante invertirle plata y tiempo a conocer lo que sucede en Colombia sobre posibles mutaciones. “La detección del linaje emergente de SARS-CoV-2 en el Reino Unido muestra la necesidad de invertir en la vigilancia genómica del virus en Colombia. Seguimos generando secuencias desde la Universidad del Rosario con el Instituto Nacional de Salud (INS), ¡pero necesitamos más financiación!”, señaló Juan David Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Parasitología y Medicina Tropical. Y no es casualidad que el Reino Unido, uno de los países con mayor vigilancia sobre el coronavirus, sea el que haya podido alertar sobre mutaciones en su genética.

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