Miel sí y antibióticos no contra la gripa: autoridad de salud británica

Los remedios naturales y los que controlan síntomas deberían ser el primer punto de contacto de un paciente para tratar la tos, no los antibióticos.

Redacción Vivir
24 de agosto de 2018 - 01:25 p. m.
Pixabay
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Para la mayoría de personas distinguir una enfermedad respiratoria causada por virus o bacterias resulta un misterio. Por eso muchos recurren a antibióticos (que son útiles contra las primeras pero no los segundos) para combatir los resfriados y gripas.

Un error que aunque parezca inofensivo en principio implica muchos riesgos. El mayor de ellos: la creación de resistencia antibiótica. Por esta razón el Instituto Nacional de Salud del Reino Unido plantea en su más reciente guía sobre uso de antibióticos no usarlos para tratar gripas y en cambio recurrir preferiblemente a medicinas naturales como la miel.

Tessa Lewis, presidenta del grupo que redactó las guías de prescripción de antimicrobianos afirmó a través de un comunicado: "Si alguien tiene goteo nasal, dolor de garganta y tos, esperaríamos que la tos se asiente durante 2 a 3 semanas y no se necesitan antibióticos. Si la tos está empeorando en lugar de mejorar o la persona se siente muy mal o sin aliento, entonces tendrían que contactar a su médico de cabecera".

El panel de expertos resaltó que existen productos de autocuidado que las personas pueden tomar para controlar sus síntomas por sí mismos. “La miel y los medicamentos para la tos que contienen pelargonium, guaifenesin o dextromethorphan tienen alguna evidencia de beneficio para el alivio de los síntomas de la tos”, resaltó la autoridad de salud británica. Con una advertencia: la miel no debe administrarse a bebés menores de 12 meses debido al riesgo de botulismo.

En el mismo comunicado Susan Hopkins, directora de Salud Pública en Inglaterra explicó que "la resistencia a los antibióticos es un gran problema y debemos tomar medidas ahora para reducir el uso de antibióticos. Tomar antibióticos cuando no los necesita los pone a usted y a su familia en riesgo de desarrollar infecciones que a su vez no pueden tratarse fácilmente”.

Un antibiótico puede ser necesario para la tos aguda cuando una persona ha sido identificada como un enfermo sistemático o si está en riesgo de complicaciones adicionales, por ejemplo, personas con una afección preexistente como enfermedad pulmonar, inmunosupresión o fibrosis quística.

Por Redacción Vivir

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