El Ministerio de Salud anunció el lanzamiento de un sistema de interoperabilidad de historias clínicas en Colombia, que empezará a funcionar a partir de este miércoles 15 de abril. Sobre esta apuesta venían insistiendo los salubristas desde hace tiempo.
Según precisó la cartera de Salud, el sistema busca evitar que la información de los pacientes, en su paso por diferentes instituciones, quede dispersa y fragmentada. Esto, en ocasiones, ha generado que se repitan exámenes o se tuviesen que reconstruir los diagnósticos.
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El ministerio apuntó que el nuevo sistema permitirá que los prestadores de salud, es decir, hospitales y clínicas, puedan consultar la información de la historia clínica de los pacientes. El objetivo será lograr atenciones más rápidas, realizar diagnósticos con mayor contexto y facilitar tratamiento continuos.
“Con la interoperabilidad de la historia clínica, los profesionales de salud podrán acceder, de manera segura, a datos relevantes del paciente, incluso si ha sido atendido previamente en otra institución, que ya se encuentre en interoperabilidad con el sistema”, indicó el Minsalud a través de un comunicado.
En palabras más sencillas, se espera que para los pacientes no sea necesario, por ejemplo, imprimir el examen de la rodilla para que su doctor lo lea, ni la autorización del procedimiento al que debe acceder. Las enfermeras en los centros de salud tampoco tendrían que realizar un gran número de llamadas para encontrar camas a dónde trasladar a los usuarios.
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El ministerio recordó que “la implementación del modelo comenzó en octubre de 2025, cuando las instituciones de salud iniciaron la adaptación de sus sistemas para integrarse a la red de intercambio de información”.
En ese sentido, uno de los puntos que subrayó el Minsalud es que el sistema estará disponible en las clínicas y hospitales que ya se encuentren enlazados con el sistema de la cartera de Salud.
¿Qué existía hasta ahora?
Cabe señalar que se han hecho varios intentos para tener una historia clínica virtual, sobre todo desde 2011, con la ley 1438, pero, contrario a facilitar un sistema único, las EPS han digitalizado la historia de sus afiliados, sin que hubiese manera de comunicar las bases de datos de todas ellas.
Como contamos en esta nota, en un intento de simplificación, se puede decir que en el país existen dos grandes grupos de actores en este tema: por un lado, los sistemas de información de los organismos públicos; y por el otro, los pertenecientes a instituciones privadas como EPS u hospitales.
En cuanto al segundo grupo, la situación es algo simple de entender: cada EPS construyó un sistema propio.
Esto ha sido un dolor de cabeza, por ejemplo, para los hospitales de alta complejidad que tienen contratos con varias EPS, pues cada una tiene una base diferente de datos, donde está la información básica de cada afiliado, como la edad, dónde está ubicado, con quiénes vive, y su historia clínica.
Por el lado de lo público, la situación es más compleja. La estrategia gubernamental ha centrado sus esfuerzos en la creación del Sistema Integrado de la Protección Social (Sispro), una especie de bodega o repositorio de datos de información de salud, pensiones, riesgos profesionales, trabajo, empleo y asistencia social de todos los colombianos.
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El esfuerzo público también ha logrado el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), que reporta indicadores de eventos de interés en salud pública y que es gestionado por el Instituto Nacional de Salud.
Aunque funciona bien y ha sido especialmente importante en el seguimiento de la pandemia, tiene algunos baches. Fue pensado para estar concentrado en enfermedades infecciosas, pero en Colombia (y en la mayoría del mundo) las enfermedades crónicas (diabetes, obesidad, por solo decir un par) tienen un peso cada vez más importante la salud pública.
Hay otras bases de datos privadas, como la de la Cuenta de Alto Costo, que logra hacer un seguimiento a las enfermedades más caras para el sistema , o gubernamentales, como el MIRPES, que permite a los profesionales de salud reportar la prescripción de tecnologías en salud no financiadas con recursos públicos.
Esto muestra el enorme problema que hay con la información: fragmentación. Hay muchas bases de datos, incomunicadas unas de otras y con ausencia de información. Unificarlas podría ser clave para que marchen bien iniciativas como el Programa de Equipos Médicos Interdisciplinarios Territoriales (EMIT) o los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS), las “patas” del modelo de atención primaria que ha propuesto la reforma a la salud.
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