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Motos: ¿un riesgo para la salud pública?

En ciudades como Valledupar e Ibagué, los altos índices de lesiones causadas por el tránsito son un problema que va más allá de la movilidad.

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Redacción Salud
30 de marzo de 2015 - 02:00 a. m.
En Valledupar, por ejemplo, los motociclistas son los actores viales más vulnerables, con el 50,1% de los eventos fatales
En Valledupar, por ejemplo, los motociclistas son los actores viales más vulnerables, con el 50,1% de los eventos fatales
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Si se diera un vistazo a los altos índices de accidentalidad que Ibagué y Valledupar han registrado en la última década, podría decirse, para usar el término que varios investigadores han utilizado para referirse a este tema, que estas ciudades están en riesgo de enfrentar una epidemia. En estos lugares, las muertes y lesiones causadas por el tránsito (LCT) se han convertido en un serio problema de salud pública que afecta principalmente a una población en edad productiva. Los hombres y los jóvenes en general son quienes han estado más expuestos a los riesgos en las vías, en los que casi siempre han resultado involucradas las motocicletas (poco más del 70%).

Esa podría ser a grandes rasgos una de las conclusiones de Factores de riesgo asociados a lesiones causadas por el tránsito, un estudio que acaba de publicar el Centro de Proyectos para el Desarrollo (Cendex) de la Universidad Javeriana y el cual pone en evidencia los peligros que con mayor frecuencia enfrentan las poblaciones en las vías de estas dos capitales. Ambas superan las tasas de mortalidad derivadas de los siniestros viales. En Valledupar, por ejemplo, en 2010 la tasa de mortalidad por estos eventos fue de 28,3 por cada 100.000 habitantes, mientras en el país fue de 12,9.

Los altos registros de lesiones causadas por el tránsito llevaron a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara el asunto como un problema para la salud pública. Por sólo dar una muestra, este organismo ha calculado que en los últimos años alrededor de 1.328 millones de personas han perdido la vida anualmente por las LCT. Eso se traduce en un volumen de años perdidos por discapacidad, además de secuelas sociales, como niños huérfanos y familias en situación de desamparo y con alto de riesgo de caer en la pobreza.

De hecho, según la OMS, de no fortalecerse las campañas para evitar las LCT, el número de muertes por esta causa se puede incrementar en 62%, aumentando hasta 80% en países de medianos y bajos ingresos donde el grueso de accidentes mortales ocurre en peatones, ciclistas y motociclistas. En el caso de Colombia, donde las LCT se encuentran entre las primeras diez causas de mortalidad, los actores más vulnerables han sido los motociclistas, quienes son víctimas y victimarios. “El incremento fue máximo en 2009 con una tasa de 7,2/100 000 habitantes”, se lee en el documento del Cendex.

Esos altos registros llevaron al Cendex a hacer un análisis integral de cuáles podrían ser las causas de los incidentes. En Ibagué “las motocicletas fueron el tipo de vehículo más involucrado en siniestros viales, aportando en promedio 59,4% de los fallecidos y el 77,6% de los lesionados entre 2008-2012. El consumo de este bien se inicia entre los 18 y 24 años de edad por lo que la implementación de los programas de educación en seguridad vial deben enfocarse en la población joven”.

El caso de Valledupar, donde se registra un incumplimiento de las normas de tránsito, también parece crítico. En esta ciudad “se encontró que 82,3% de los conductores y sólo 1,3% de los pasajeros usaban cascos. El uso del chaleco reflectivo en horas nocturnas, en conductores y pasajeros, fue 20% y 0%, respectivamente. Los lesionados por el tránsito fueron principalmente hombres (entre 18 y 59 años), siendo los motociclistas (74,1%) los actores viales más afectados”.

¿La recomendación? El Cendex insiste en lo que el país ha hecho hincapié en los últimos años, pero que parece no calar del todo: la aplicación de leyes donde se restringe la ingesta de alcohol, la implementación de programas educativos, el uso de casco y reflectivos, la creación de espacios para los peatones y la transformación de la cultura ciudadana.

Por Redacción Salud

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