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Murieron 14 bebés por ensayar una vacuna contra el neumococo

La muerte de catorce bebés sometidos a un protocolo para el desarrollo de una vacuna contra el neumococo ha desatado una polémica en Argentina sobre los métodos de captación de los niños.

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Agencia EFE
13 de agosto de 2008 - 06:34 p. m.
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Médicos, familiares de las víctimas y ex funcionarios denunciaron que algunos profesionales involucrados en esta investigación aplican la vacuna experimental sin facilitar suficiente información previa a los padres, utilizan recursos públicos y “no incorporan testigos imparciales durante el trámite de aceptación”, tal como exigen las normas sanitarias.

Se trata del protocolo Compas, del laboratorio belga GlaxoSmithKline (GSK) -que rechaza de plano las acusaciones-, que estudia la eficacia de una vacuna contra los efectos de la bacteria del neumococo, como la neumonía.

En medio de la polémica, el Gobierno argentino pidió suspender el reclutamiento de bebés en la provincia norteña de Santiago del Estero, donde fallecieron siete niños, aunque el laboratorio sostiene que la interrupción estaba prevista.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) , encargada de regular la investigación médica, solicitó al laboratorio que suspenda el reclutamiento por “inquietudes de índole éticas” , explicó el interventor del organismo, Ricardo Martínez.

Sin embargo, el director del área de Biológicos de la filial local de GSK, Ricardo Ruttimann, afirmó que el estudio “terminó con el reclutamiento previsto” de los pequeños el mismo día en que recibió el pedido de suspensión.

El pedido se produjo el pasado 31 de julio, pero ni portavoces de la ANMAT ni del laboratorio consultados en los últimos días se refirieron a dicha solicitud.

El laboratorio, que también desarrolla el programa en Colombia y Panamá, pretendía realizar pruebas con 14 mil niños argentinos.

Desde el inicio de la tercera y última fase de la investigación, el año pasado, también han muerto cinco bebés en Mendoza y dos en San Juan.

“Lamentamos los fallecimientos que se han producido en el marco del estudio”, señaló el laboratorio, que destacó que las víctimas fueron evaluadas “exhaustivamente”, tuvieron “un diagnóstico médico concreto” y no se hallaron casos relacionados con la vacuna.

Además, según GSK, se observó “una reducción significativa” de la mortalidad en los participantes comparada con el índice de mortandad infantil del país.

“En Santiago del Estero hay un reclutamiento no ético: se aprovechan de madres pobres a quienes no les dicen que sus hijos van a ser sometidos a un protocolo, las hacen firmar sin leer e incluso las amenazan si quieren abandonar el estudio”, denunció el presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de Argentina (Fesprosa) , Jorge Yabkowski.

La polémica llevó a los diputados Hugo Perié y Fabián Peralta a solicitar informes al Gobierno sobre las denuncias realizadas y los controles de la ANMAT.

Portavoces del organismo descartaron la vinculación de las muertes con la investigación, pero explicaron que la ANMAT pidió al laboratorio información sobre cuántos bebés fallecidos fueron vacunados, ya que el estudio incluye un grupo de control que no recibe la aplicación, aunque el dato se mantiene bajo reserva incluso para los familiares.

“Ni siquiera los padres saben si sus chicos reciben la vacuna. No estamos contra la investigación, pero hay un mal manejo ético”, advirtió Ana María Marchese, del hospital Eva Perón de Santiago del Estero.

La investigación ya había afrontado inconvenientes en Córdoba (centro) , donde hace cuatro años cesaron a 14 profesionales -médicos, enfermeros y bioquímicos- y se desmanteló el Centro de Desarrollo de Proyectos Avanzados en Pediatría, montado para el experimento, recordó el ex alcalde del distrito Luis Juez.

“Detectamos firmas de analfabetos, testigos que eran integrantes del experimento y el investigador principal formaba parte del comité evaluador”, advirtió Luis Jiménez, ex secretario de Salud de Córdoba.

Ambos afirmaron que los médicos utilizaban recursos del hospital municipal para los ensayos del laboratorio, que negó haber desarrollado el programa en Córdoba y que reconoció que abona a los profesionales entre 380 y 400 dólares por cada niño incorporado.

“Los médicos trabajan para el protocolo en su tiempo extra y, para eso, se proveen recursos. Además, el niño que participa tiene beneficios extras, como vacunas que no están en el calendario oficial”, argumentó Ruttimann, quien estimó que el nuevo desarrollo puede ser aprobado a finales de año.

Por Agencia EFE

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